domingo, 4 de septiembre de 2011

A 5 AÑOS DEL SECUESTRO DE JORGE JULIO LÓPEZ

¡Salgamos a las calles por el castigo a sus captores y contra el encubrimiento del gobierno!

Jorge Julio López era un militante de base de una unidad básica peronista cuando fue secuestrado durante la última dictadura militar. Fue llevado al campo de concentración llamado Pozo de Arana y después de pasar por varias comisarías, lo trasladaron a la cárcel de Olmos. Luego de meses de torturas y cautiverio, fue liberado.

En el año 2006, cuando se realizó el juicio contra Miguel Etchecolatz, López dio un crudo testimonio del accionar del genocida, al que vio actuar directamente apretando el gatillo contra sus víctimas. Lo llamó “asesino serial”.

¿Quién era este asesino serial? Era uno de los principales responsables de la represión en la Provincia de Buenos Aires. Mano derecha del general Camps, jefe de Policía.

Como muchos otros jefes de la Bonaerense, siguió su apacible vida luego de la caída de la dictadura. Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida de Alfonsín y el indulto de Menem lo dejaron a resguardo de cualquier posible condena. Pero las conmociones sociales derribaron paredes que los gobernantes interpusieron entre el juicio y castigo reclamado durante años y los asesinos del proceso militar. Como consecuencia de esto, en el 2003 el gobierno K puso en marcha los juicios a los represores.

En el 2004 Etchecolatz es juzgado por la apropiación de una menor. En el 2006 por su responsabilidad en los crímenes en campos de concentración de la Provincia de Buenos Aires. Fue sentenciado a reclusión perpetua. A su condena le siguió la de otro símbolo de la represión golpista: el capellán Von Wernich. La figura legal que los involucró fue la de genocidio, reconocido como plan sistemático y perfectamente planificado de exterminio de un grupo humano.

Se avanzó por primera vez en forma efectiva sobre los responsables de una fuerza que permanecía casi intacta después de la dictadura. Fue un momento de aguda tensión, donde se jugaba en el ruedo político la estrategia K de condenar a algunos para salvar al conjunto de las instituciones represivas.

En medio de esta aguda polarización, es secuestrado López, el día previo a la condena al “asesino serial”. Fue la revancha fascista de un sector concretada en la desaparición del valiente y abnegado luchador.

Nueva bandera del movimiento de derechos humanos: el desaparecido 30.001

El movimiento democrático, los luchadores obreros y populares, las corrientes independientes de la izquierda, salimos a dar una pelea denodada por su aparición con vida. Pelea que continúa hasta hoy.

Después de una primera respuesta política vergonzosa en que intentó disfrazar el secuestro, como si se tratara de un “viejito perdido”, el gobierno lo reconoce por la vía de los hechos consumados. Pero nunca desarrolló una campaña sistemática por su aparición. Ni desde la voz de los máximos responsables del gobierno nacional ni provincial ni desde las huestes de sus agrupaciones o movimientos. Éstos jamás participaron de las movilizaciones convocadas.

La investigación se sumó en un mar de denuncias que no llevaron a ninguna parte. A ninguna parte no porque todas fueran pistas falsas. Algunas fueron llevadas a una vía muerta. Fueron aquellas aportadas por querellantes en la causa e integrantes de los movimientos democráticos, que involucraban al entorno de Etchecolatz. Al día de hoy, la investigación está empantanada y no hay ningún imputado.

El gobierno no ha movido un dedo para cambiar esta situación. El reluciente Ministerio de Seguridad de la doctora Garré nos ha inundado de prefectos y gendarmes y programas contra todos los delitos, pero ninguno está destinado a buscar a López.

Porque la decisión política ha sido eliminarlo de la agenda pública: hacerlo desaparecer por tercera vez, como lo vienen denunciando desde distintos organismos independientes. Esta vez de la memoria de los trabajadores y el pueblo. O, a lo sumo, que quede grabada en ésta como una figura simbólica y heroica que fue víctima de un hecho “trágico”.

Coherente con esta orientación, el gobierno, que es hábil para desmontar y desvirtuar legítimas reivindicaciones, prepara el terreno para este 18 de setiembre. El testimonio de López, dado en el juicio a Etchecolatz, junto con el de Adriana Calvo, van a ser aportados en el juicio contra 26 represores que se iniciará en La Plata el 12 de setiembre. Más descarada ha sido la inauguración de un “Parque recreativo” con su nombre por parte del intendente de La Plata el pasado 21 de junio.

Derribemos esta nueva pared

En la postal que vende el oficialismo de Cristina 2011 no entra la figura del desaparecido 30.001. Menos aún para la pusilánime oposición de derecha y de “centro”.

El gobierno, como parte de su giro conservador y de su triunfo en las primarias, tiene las riendas bien ajustadas en su política de derechos humanos. Continúan los juicios en provincias del interior, uno en Mar del Plata y se iniciará otro más en La Plata. En éste están inculpados figuras muy reconocidas del aparato represivo como el que fue interventor militar en la Provincia de Buenos Aires, Ibérico Saint Jean y su ministro de Gobierno, Jaime Lamont Smart. Pero ha logrado seguir manejándolos con un cronograma y una lentitud que no mueve ninguna pieza de su lugar. En este contexto lleva adelante la “tercera desaparición de López”.

Los reclamos de los organismos independientes de unificación de causas, protección a los testigos, juzgamiento de colaboradores empresariales y eclesiásticos, no han logrado desbordar los planes del gobierno. Pero que sea una tarea pendiente no quiere decir que no sea necesaria y presente. También lo es la lucha por el juicio y castigo a los secuestradores del testigo.

Esta acción del gobierno y “sus” organismos ha hecho que muchos jóvenes de esta nueva generación obrera y estudiantil conozcan a López por alguna pintada que han visto u otros nunca ni siquiera escucharon hablar de él. Otros, más grandes, pueden haberlo olvidado o recordarlo como un hecho del pasado, aunque sólo transcurrieron cinco años.

Es tarea de las organizaciones de la izquierda y de los organismos independientes, de la vanguardia obrera y popular, del activismo estudiantil, dar un nuevo impulso a la movilización que venimos sosteniendo en estos años.

También debe ser un aprendizaje en su conciencia lo que ha quedado demostrado: que aunque haya cambios de cúpulas, reformas y purgas en las fuerzas de seguridad, no modifican su esencia, no se pueden “reformar” para que estén a favor de los trabajadores. No pueden encabezar una investigación donde están implicados miembros de ellas o éstos simpatizan con su accionar en contra de los luchadores. La única medida efectiva es el desmantelamiento de todo el aparato represivo que está al servicio de reprimir y contener los reclamos populares y democráticos para sostener al régimen y al gobierno capitalistas.

Debemos salir con todo a luchar por el esclarecimiento y el castigo a todos los responsables de su secuestro. A denunciar al gobierno K que los encubre. Debemos dar vuelta su maniobra de transformar a López en un sello testimonial del movimiento de derechos humanos. Es y debe seguir siendo bandera de la lucha presente para encarcelar a todos los genocidas y a sus propios captores.

• ¡Basta de encubrimiento!

• ¡Investigación y castigo a todos los responsables!

• ¡Por el desmantelamiento de todo el aparato represivo!


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