Mostrando las entradas con la etiqueta editorial. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta editorial. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de noviembre de 2012

EL NUEVO MAS REPUDIA EL CACEROLAZO REACCIONARIO SIN DAR NINGÚN APOYO AL GOBIERN0 K


No es una alternativa para los trabajadores

Desde el Nuevo MAS queremos ser absolutamente claros: repudiamos la convocatoria del 8N por representar sin lugar a dudas el intento de montar una alternativa por derecha al gobierno K, que exprese una oposición “liberal y republicana” al oficialismo k, cuyos motivos íntimos son: la defensa de la actual constitución neoliberal reformada en los 90` (incluyendo aquí al FAP y los “antiimperialistas” de Libres del Sur), el libre mercado, la no intervención del estado en la economía, la libertad de prensa entendida como libertad de empresa y el monopolio de los medios por la oposición gorila, la libre disposición de dólares para hacerse paseitos por el exterior o, mucho más importante, pasar a moneda ‘dura’ las súper ganancias extraídas de la explotación de la clase obrera. Una agenda que nada tiene que ver con las necesidades de los explotados y oprimidos y que, vergonzosamente, desde sectores de la izquierda se sigue considerando ‘progresiva’, como cuando no tuvieron empacho en poner las banderas rojas al lado de las de la Sociedad Rural en Palermo.

Aunque en estos días nos quisieron vender que había una ‘batalla en las redes sociales’, quedó claro que este cacerolazo ha perdido el aparente carácter ‘espontáneo’ que tuvo el 13 S, transformándose en una manifestación mucho más política. Tanto Macri como Carrió (entre muchos otros políticos de la oposición patronal), la Iglesia Católica, etcétera, se han declarado a favor del mismo, por no olvidarnos el hecho de que está directamente promovido por los diarios Clarín y La Nación, los que han salido a propagandizar que ‘si el 8 N es grande no hay 7 D’ (por la supuesta intervención que el gobierno de Cristina promovería ese día en el multimedio).

Los sectores populares que tienen justas críticas al gobierno, no deben confundirse. Como las marchas de Blumberg y, sobre todo, la coalición sojera del 2008, se trata esta de una manifestación reaccionaria y conservadora de los sectores pudientes de la sociedad en defensa cerrada de sus intereses, que nada tienen que ver con los intereses de los de abajo.

Dicho esto, tampoco defendemos al gobierno K. Este representa a los sectores patronales que defienden ‘otra regulación’ del mercado. Es que Cristina Fernández también expresa los intereses de la Argentina capitalista, de los grupos empresariales beneficiados por la nueva ley de accidentes de trabajo, por la flexibilización laboral, por una forma de explotación del trabajo que si ha implicado una mayor tasa de empleo, no ha dejado de significar un aumento considerable en la productividad fundada en el sudor, las lágrimas y la sangre del obrero. Cristina Kirchner quiere hacerse de los medios pero no para ponerlos al servicio del movimiento obrero y de masas, sino para que sea el oficialismo el que los monopolice, vendiendo desde los mismos su ‘relato’ acerca de cuales deben ser las reglas de juego de una Argentina que, aun con barniz ‘progre’, sigue siendo 100% capitalista.

Los trabajadores y el pueblo necesitan otra cosa, una salida independiente, la que no puede venir ni del gobierno de Cristina ni de los caceroleros ‘chetos’ que se van a expresar mañana. De estos enfrentamientos en las alturas entre distintas opciones patronales, nada bueno podemos esperar los sectores obreros y populares. Un ejemplo de esto ha sido recientemente todo el escándalo que se desató alrededor del tema del aborto, donde los referentes de ambos sectores patronales ni abrieron la boca evidenciando con su silencio el apoyo explícito a la archi-reaccionaria Iglesia Católica que sigue opinando como si todavía estuviéramos en la Edad Media.

El Nuevo MAS reitera la posición asumida cuando el conflicto del 2008, de absoluta independencia de clase frente a ambos bandos burgueses, impulsando la movilización para poner en pie un tercer polo en la política nacional que defienda los intereses de los sectores obreros y populares.
-

lunes, 14 de mayo de 2012

EL GOBIERNO, LA BUROCRACIA SINDICAL Y LA RECOMPOSICIÓN OBRERA


¿Hacia una ruptura de la CGT?

A medida que pasan los días los ecos de la estatización parcial de YPF se van diluyendo y vuelven a emerger los problemas reales. El mas importante y motor de un creciente descontento popular es la escalada de los precios. Se trata de una cuestión que golpea día a día el bolsillo de los trabajadores. Tanto es así que una serie de estadísticas muestra que en los últimos meses el consumo popular ha tendido a caer ante el retraso de los salarios, cuando el consumo fue siempre uno de los "caballitos de batalla" K en los últimos años.

Eso conecta con otra cuestión que ya se está poniendo sobre la mesa: las negociaciones paritarias. La realidad es que ni desde el moyanismo ni de sus opositores en la CGT, y tampoco desde ambas CTA, se ha movido un dedo en los últimos meses en lo que tiene que ver con los reclamos que vienen desde abajo. A pesar de que el conjunto de las paritarias vienen atrasadas y del cacareo de Moyano y cía., la CGT no tomó una sola medida para respaldar sus reclamos frente al gobierno. Lo propio ha ocurrido desde la CTA Yasky, que se llamó a silencio desde que cerró el mísero acuerdo salarial de los docentes, y desde la CTA Micheli, que recién ahora anuncia una jornada nacional de lucha para el 8 de junio, sobre la que fijaremos posición oportunamente. 

Es decir, ante el deterioro acelerado del salario, ninguna de las fracciones de la burocracia sindical ha movido un dedo hasta el momento. Si bien Caló, de la UOM, salió a convocar un paro de 24 horas, no sería la primera la vez que lo levanta sin conseguir nada concreto. 

Y esto no se da precisamente porque las negociaciones vengan como por un tubo. La mayoría de las paritarias aparecen trabadas. De los gremios grandes, sólo Andrés Rodríguez de UPCN (estatales de la CGT) acaba de cerrar por el 22%, la cifra que quiere el gobierno. Pero las paritarias en metalúrgicos, bancarios, comercio y otros gremios vienen con más problemas. Estos gremios están pidiendo algún punto más y eso dificulta el acuerdo. Con los metalúrgicos, en realidad, prácticamente se ha acordado por un 22% pagadero en dos cuotas. Pero hay una cifra de 300 pesos que era no remunerativa y que se pretende que pase al básico, y la patronal está en contra. Ya en los casos de bancarios o comercio, la burocracia pide una cifra algo más alta y, además, se discute si los aumentos se extenderían a toda la escala salarial o sólo a los salarios iniciales y no al resto de la escala. En todo caso, ninguna de las burocracias ha convocado a medidas de lucha en regla ni, menos que menos, a un proceso democrático de elección de paritarios por la base para controlar todo el proceso, como debería ser. 

En todo caso, la disputa por las paritarias y la falta de un gremio “testigo” como en otros años que facilite las cosas al gobierno, las patronales y la propia burocracia encierra un problema más de fondo: la futura conducción de la CGT.


La unidad del movimiento obrero pasa por un plenario nacional de delegados de base

El futuro de la CGT es un tema que también va a ir ganando relevancia en las próximas semanas. A estas alturas, lo más probable es que termine dividida. La burocracia de la CGT está prácticamente partida en dos alas: el moyanismo, que hoy reviste en la crítica al gobierno de Cristina, y el bloque armado entorno a los viejos “gordos” menemistas, que ahora juegan para el gobierno. Si Moyano quiere ir por un tercer mandato, los gordos quieren entronizar al metalúrgico Caló como recambio.

Al parecer, y cuando todavía faltan dos meses para el Congreso que debería elegir la nueva conducción, ya ha comenzado el juego de las impugnaciones cruzadas. Cuando esto ocurre, lo más probable es que se comience un proceso que lleve a la partición de la central sindical. 

Por estas horas, al gobierno, subido a la ola de la estatización parcial de YPF, no se lo ve muy preocupado que digamos por el tema. Y menos que menos cuando los burócratas de todos los colores hacen declaraciones e incluso llegan a amenazar con medidas de fuerza, pero la sangre nunca llega al río. Las verdaderas luchas, las más de las veces, quedan en manos de la vanguardia independiente y la izquierda, como lo acaba de mostrar un relevamiento hecho desde el Observatorio del Derecho Social, que señala que las luchas independientes de los aparatos burocráticos en el sector privado, rondan un nada despreciable 13% del total desde 2007.

Daría la impresión de que para el gobierno una CGT partida en dos sería una suerte de “mal menor” frente a la posibilidad de que quede a su frente una conducción “crítica” de aspectos de la gestión gubernamental, como sería Moyano. Claro que nunca se puede descartar que finalmente se fume la pipa de la paz, como mil veces ha ocurrido. Pero no parece ser ese, al menos por ahora, el escenario más probable, salvo que sea Moyano el que retroceda, debido a que Cristina está, de momento, nuevamente en la cúspide de su popularidad.

Más bien, lo que parece posible es que en la CGT se repita lo ocurrido dos años atrás en la CTA. Cuando en septiembre de 2010 se realizaron las elecciones en esa central, caracterizadas por fraudes cruzados entre las dos alas de la burocracia (Yasky y Micheli), al parecer el michelismo se impuso por estrecho margen o, en todo caso, quedaron casi empatados. No hubo acuerdo para realizar nuevas elecciones y el gobierno, vía la justicia, le dio el aval a Yasky para seguir formalmente al frente de la central. Conclusión: emergieron dos CTA. Situación que, como es sabido, no puedo ser aprovechada como correspondía ante la negativa sectaria de sectores de la izquierda (PO y PTS) a apoyar la lista clasista convocada desde la asamblea de base en Fate.

Todo parece indicar, entonces, que este mismo esquema es el que seguiría ahora el gobierno respecto de la CGT. Mostrándose “prescindente”, avalaría la partición de la central obrera, de manera tal de debilitarla en su relación con el Ejecutuvo tal como hizo con la CTA.

Está claro que desde el punto de vista de los socialistas revolucionarios, la evaluación de lo negativo o positivo de la división de las centrales sindicales es algo táctico y no contiene ningún elemento de principios: no estamos atados a ninguna forma organizativa en particular, sólo a lo que facilita en cada caso la lucha y organización de los trabajadores. 

Desde ya, nuestra aspiración es una central democrática de trabajadores que unifique al conjunto de la clase obrera argentina y, desde ese punto de vista, nos oponemos en general a la atomización de las organizaciones obreras (y a la maniobra del gobierno). Pero ni la CGT, ni mucho menos la CTA, son eso hoy. Más bien lo contrario: se trata de ámbitos en cuyas decisiones los trabajadores no tienen arte ni parte, y los pasos que dan sus dirigentes, de unidad o división, tampoco tienen nada que ver con ninguna necesidad real de la clase obrera. Si la CGT se va a dividir o mantener unificada, sólo tiene que ver con las peleas internas de la propia burocracia como casta ajena a la clase obrera y a su relación con el gobierno patronal de turno, en este caso, el kirchnerismo. 

Por un lado, una CGT dividida queda debilitada en su relación con el gobierno. Pero, por el otro, contradictoriamente, debilita también a la burocracia en su conjunto en su relación con la base obrera; más allá de que hoy Moyano se pinte la cara de “combativo”. 

Así las cosas, en realidad, la posición de los revolucionarios no tiene que ver con la unidad o división de la CGT actual tal cual es, sino con cómo democratizarla para que represente realmente a los trabajadores. El mismo criterio vale para la CTA y una eventual central unificada de conjunto. La unidad del movimiento obrero sólo puede pasar por un Congreso o Plenario Nacional de Delegados de Base que le den expresión real a esa unidad.


Son las bases obreras las que tienen que votar la dirección

El moyanismo dice querer que se realice el Congreso y que allí “se vote democráticamente” quién conduce; agregan que esto sería un “hecho sin precedentes”, “un avance en la democratización del movimiento obrero”… Pero esto es pura cháchara. Es verdad que el sector de los gordos quiere llegar, si llega, a un congreso con “acuerdo”, en el que sale Moyano, entra Caló y que no se vota nada. Incluso más: ya están impugnando judicialmente la convocatoria al congreso hecha en el último Confederal (organismo de la CGT que agrupa a los secretarios generales de los gremios) que recientemente hizo Moyano. Un típico paso previo para la ruptura. 

Pero la propuesta de Moyano de “votar” en el congreso tampoco tiene nada de democrática. Esos famosos congresos no son más que un ámbito donde se juntan 2.000 o 3.000 “delegados de los gremios”, el 100% de ellos representativos de la burocracia, sin nada que ver realmente con la base obrera. El mecanismo del Congreso no es ni siquiera parecido a la introducción de métodos de la democracia burguesa en los sindicatos como ha hecho la CTA, donde por intermedio del método del voto secreto de los afiliados se pretendió dar un barniz de “democratización” a lo que en realidad es una pelea de aparatos muy parecida a una elección burguesa. Ya vimos cómo terminó dos años atrás. 

Una real alternativa de democracia obrera no es el dedo de la burocracia (como caracteriza a la CGT), pero tampoco los métodos podridos de la CTA que llevaron a su partición. Es algo completamente distinto que, por supuesto, la burocracia nunca va a hacer motu proprio: los métodos de verdadera democracia obrera. Por ejemplo, la convocatoria a un Congreso de Delegados de Base de todo el movimiento obrero para que sea este organismo, mandatado desde las bases, el que elija la dirección de la CGT. Ésta sería la forma realmente democrática de dirimir la cuestión, algo que en sus décadas de historia la burocracia de todos los colores siempre ha evitado como la peste: que las bases obreras se puedan expresar libremente.
-

miércoles, 18 de abril de 2012

LA EXPROPIACIÓN DE CRISTINA K SE QUEDA A MITAD DE CAMINO


El Nuevo MAS defiende el derecho del Estado Argentino de disponer la estatización de Repsol- YPF pero exige la nacionalización total y sin pago de la empresa y que sea puesta bajo control de sus trabajadores



En el mediodía del lunes 16 de abril, Cristina Kirchner anunció la “expropiación” de Repsol-YPF. La realidad es que ya hace semanas se veía venir alguna medida de parte del gobierno. El mismo viene presionado por las cuentas fiscales y por la circunstancia que el sistemático vaciamiento de YPF por parte de Repsol ha afectado al tradicional autoabastecimiento energético del país. Así se ha llegado a la escandalosa cifra de prácticamente 10.000 millones de dólares anuales de importaciones energéticas en un país que tradicionalmente gozó del autoabastecimiento en este rubro.

La medida tomada por el gobierno argentino ha desatado un debate internacional. El gobierno de España en manos del Partido Popular de Rajoy ha dicho que “rompe las relaciones de fraternidad con la Argentina”; por su parte, los gobiernos de los EE.UU. por la boca de Hillary Clinton y la titular del FMI, Lagarde, han salido a condenar la medida tomada por la Argentina. 

El Nuevo MAS se posiciona contra cualquier amenaza que pueda provenir de parte de gobiernos e instituciones imperialistas, y defiende el derecho del Estado Argentino a tomar las medidas que considere necesarias respecto de sus recursos naturales. En primer lugar, respecto del petróleo.

Es evidente que la privatización de YPF resuelta hace dos décadas por el gobierno de Menem –y que, debe ser subrayado, contó con la complicidad de los propios esposos Kirchner y de muchos de los funcionarios de su elenco- fue una operación escandalosamente vaciadora del patrimonio del país, antinacional, antipopular y antiobrera que, dejando el tendal de decenas de miles de trabajadores petroleros despedidos, entregó los recursos naturales hidrocarburíferos a los pulpos multinacionales como Repsol y, también, a otros grupos capitalistas internacionales y nacionales, los que vienen explotando –y según la nueva ley de “Soberanía Petrolera”, lo seguirán haciendo- parte del petróleo del país. 

En este sentido, el Nuevo MAS rechaza cualquier medida o acción de “retaliación” (represalias) que pretendan tomar el gobierno imperialista de España, las instituciones de la Unión Europea, el gobierno de los EE.UU., el FMI o quién sea contra una decisión soberana del Estado Argentino en materia de sus recursos naturales.

Sin embargo, inmediatamente después de lo anterior, queremos ser muy enfáticos en lo siguiente: la propia Cristina ha señalado que la “expropiación” puesta en marcha, no es una verdadera “estatización” y, podríamos agregar, tampoco una verdadera expropiación.

Hay tres hechos a ser destacados acerca de las medidas tomadas por el gobierno y que a medida que se va conociendo mejor la “letra chica” de las cosas, van quedando más a luz.

El primero, es que según el proyecto de ley que se enviará al Congreso, el Estado Nacional se quedará con el 26% de las acciones totales, los provinciales con el 25%, pero la familia Eskenazi conservaría el otro 25%, así como el resto del capital accionario quedaría en manos de la propia Repsol y de accionistas privados en la bolsa. De ahí que el gobierno hable de que “retoma el control y la administración” pero no la totalidad de la propiedad.

El hecho cierto es que según el propio proyecto de ley oficial, la empresa tendrá una característica de corporación con propiedad participada estatal y privada que no da ninguna garantía a futuro sobre su destino ulterior. Esto por no hablar del resto del negocio hidrocarburífero, el que seguirá en manos privadas y sobre el cual no ha dicho nada la presidenta.

Es decir, ni YPF, ni mucho menos el conjunto del negocio hidrocarburífero argentino, pasaran de manera completa y total a manos estatales. 

El segundo hecho a marcar es que, según trascendidos, la tasación de las acciones a adquirir de Repsol podrían alcanzar la friolera de los 8000 millones de euros sino más, un escándalo indefendible luego de que Repsol ya se ha pagado con creces su “inversión” (habría pagado hasta 13.000 millones de dólares cuando adquirió YPF en 1999, pero sus ganancias hasta hoy totalizarían los 20.000 millones). Esto último es imposible de ser desmentido, porque es sabido que YPF era para Repsol la “gallina de los huevos de oro” en materia de ganancias.

La realidad es que, la expropiación, para ser tal, debe ser sin cargo, es decir, sin pago, hasta por el hecho adicional de que la nueva YPF requerirá de inversiones para ser realmente viable, y el dinero no puede ser desperdiciado para pagarles a aquellos que usufructuaron los recursos naturales de la nación a lo largo de prácticamente una década y media. No vaya a ser cosa que se les pague a los chupasangres imperialistas de Repsol y se pretenda aumentar el costo de las naftas a los usuarios para financiar las inversiones…

En tercer lugar, esta el problema de los trabajadores de YPF. La historia de las nacionalizaciones burguesas a lo largo de todo el siglo pasado ha sido una que no habla a favor de las empresas estatales por si mismas. La mayoría de las veces terminaron siendo ámbitos de vaciamiento, corrupción y capitalismo de amigos, amen de la falta de inversiones suficientes que han sido su característica.

En este sentido, lo que se impone realmente es la expropiación sin pago de Repsol-YPF y su puesta en producción, si o si, bajo el control de los trabajadores.

Y cuando hablamos de sus trabajadores, no hablamos de la burocracia sindical petrolera, la que fue en gran medida cómplice de la privatización y de la decena de miles de despedidos y “pueblos fantasma” que la misma generó. Hablamos de los trabajadores petroleros de base y sus delegados más luchadores y combativos, como son las experiencias que se han podido ver en todos estos últimos años en el sur del país y que son los que podrían ejercer este control obrero en beneficio de los explotados y oprimidos del país.
-

viernes, 16 de diciembre de 2011

DECLARACIÓN DEL CONGRESO NACIONAL DEL NUEVO MAS

EL GIRO GORILA DE CRISTINA K.

En el décimo aniversario del Argentinazo, preparar las duras luchas que vienen

El fin de semana pasado, el Nuevo MAS realizó su congreso anual en su local central. Con la asistencia de más de cien delegados de todo el país y una "barra" compuesta por otro tanto de compañeros y compañeras, se abordó la crisis económica internacional, la coyuntura nacional luego de la reelección de Cristina Kirchner y las tareas de la izquierda para el próximo año. Las sesiones fueron realizadas en un ambiente de entusiasmo militante por los desafíos que tiene por delante la izquierda revolucionaria en general y nuestro partido y corriente internacional en particular, en el período que se está iniciando.

La primera conclusión a la que arribamos es que la situación mundial ha pegado un giro. La economía mundial va hacía una recaída al compás del peligro de estallido del euro. También de unos EE.UU. que no levantan cabeza, y cuando China y Brasil muestran síntomas de enfriamiento económico.

En esas condiciones, lo más rutilante del 2011 ha sido la casi universalización de la rebeldía popular: un fenómeno que no se veía desde el Mayo francés de 1968. Porque el hecho es que desde los cuatro puntos cardinales del globo están estallando rebeliones populares, luchas obreras y manifestaciones estudiantiles: una nueva generación de los explotados y oprimidos está comenzando a entrar en la escena.

Desde la rebelión-revolución en el mundo árabe a las luchas obreras y populares en Grecia; desde el movimiento “Ocuppy” en los EE.UU. a las huelgas obreras en China; desde las marchas en rechazo al fraude electoral en Rusia a las movilizaciones estudiantiles en Chile y Colombia, comienza una acumulación de experiencias luego de décadas marcadas por derrotas (el ciclo de rebeliones populares latinoamericanas obró, en cierto modo, como una suerte de “anticipación” de lo que se vendría mundialmente).

La suma de la depresión económica en curso, la generalización de la receta de los brutales ajustes y el curso ascendente de las luchas, augura un próximo año marcado por una agudización de la situación política internacional, agudización que podría marcar un quiebre en la dinámica mundializadora de las últimas décadas, sumando elementos de “desglobalización”; es decir, más contradicciones entre las clases y los estados. Esta situación está colocando mayores posibilidades de construcción para las corrientes socialistas revolucionarias como es el caso de nuestra corriente internacional Socialismo o Barbarie.

Es en ese contexto dónde se desenvolverá la vida política de la Argentina. Aquí el Congreso partidario colocó una segunda conclusión general: el año 2012 tendrá poco que ver con la “calma chicha electoral” de este 2011 que termina: será un año de crisis económica, contradicciones crecientes y duras luchas obreras y populares.

No tuvieron que pasar más que unos días luego de las elecciones del 23 de octubre para que se comprobara que aquellas “idílicas” condiciones que posibilitaron la segunda reelección de Cristina se encontraban a punto de finalizar: inflación creciente, dólar subvaluado, deterioro de los superávit comercial, de pagos y fiscal, pérdida de competitividad, son algunos de los problemas que acechan el “modelo” K.

El hecho cierto es que ante la “inesperada” emergencia una grave crisis económica (de la cual Cristina no dijo nada en la campaña electoral), el gobierno ha decidido curarse en salud poniendo en marcha un ajuste económico en regla.

Teoricamente, podría haber elegido un camino “heterodoxo”. Esto es, tomar medidas “progresistas” que afectaran los intereses de los grandes bancos, las multinacionales industriales y los capitalistas agrarios (por ejemplo, estatizando la banca o introduciendo el monopolio del comercio exterior, tambien congelando los precios, prohibiendo los despidos y garantizando el salario real). Esto es lo que esperaban muchos de los grupos y corrientes que militan con la bandera del apoyo supuestamente “crítico” al gobierno.

Pero no ha sido así: ante el estrechamiento de los márgenes de maniobra por la crisis económica mundial, el gobierno ha optado por mostrarse como lo que realmente es: un gobierno 100% capitalista que ha salido a abrazarse expresamente con los empresarios. De ahí que haya girado bruscamente a la “ortodoxia” poniendo en marcha un ajuste económico que consiste, esencialmente, en un ataque al salario directo e indirecto de los trabajadores: paritarias con techo, aumento de los servicios de luz, gas y agua, suba del transporte de colectivos, subtes y trenes. ¿Qué pueden tener de “redistributivas” estas medidas, si los que van a pagar realmente los platos rotos son los trabajadores?

Para colmo, no se trata solamente de medidas económicas: el ataque contra el nivel de vida de los explotados y oprimidos vendrá acompañado por un claro giro gorila contra las luchas obreras. No ha sido casual que en las últimas semanas, Cristina se las haya pasado lanzando una advertencia tras otra contra los que osen salir a luchar en el 2012.

De ahí el tono de su discurso de reasunción. No solamente se dedicó a atacar a los docentes santacruceños. No solamente salió a plantear –al igual que Macri, con quien está en “plena luna de miel”- que los docentes de todo el país deberían ser “evaluados” (echándoles el fardo de la crisis educativa), no solamente ya venía mofándose de la tendinitis de los trabajadores del subterráneo de Buenos Aires, sino que en su discurso llegó a cuestionar el mismísimo derecho de huelga.

Esta actitud configura una vuelta de tuerca en algo que ya venía siendo característico en el gobierno: cada vez que un sector sale a la pelea, se pretende deslegitimar la misma como si fuese un conflicto “intersindical” (como si la pelea contra la patronal y el gobierno no implicara, la más de las veces, enfrentar también a los burócratas sindicales que les cuidan las espaldas).

También afirmó que respeta “la huelga, pero no la extorsión”, pretendiendo negar que toda medida de fuerza implica intentar hacer valer los derechos de los trabajadores frente a una patronal que los pisotea en función de defender sus ganancias.

Es este mismo giro gorila el que ha desatado una crisis entre el gobierno y Moyano. Para nada se puede descartar que, en definitiva, se estén mostrando los dientes para terminar luego pactando como lo han hecho estos últimos años.

Sin embargo, el rechazo de Cristina a establecer por ley siquiera una participación testimonial de los trabajadores en las ganancias empresarias (el proyecto de Moyano no es nada más que eso, algo testimonial), y el querer introducir un techo a la negociación salarial que deje sin ningún margen de maniobra a la burocracia sindical en las negociaciones paritarias del 2012, ha introducido un elemento de crisis en esa relación, que habrá que ver como evoluciona concretamente.

En todo caso, la advertencia del kirchnerismo va mucho más allá de la burocracia sindical: es un tiro por elevación para todos aquellos sectores que osen salir a pelear por su salario y condiciones de vida en el 2012: de ahí que lo que se pueda augurar para el año próximo sea la emergencia de un ciclo de duras luchas.

Así las cosas, la defensa del derecho de huelga, del salario, de las condiciones de trabajo, la pelea contra la persecución a los dirigentes obreros independientes, el vuelco a las luchas, será la primera tarea de la izquierda revolucionaria y del nuevo MAS en el 2012.

Dentro de este proceso de luchas hay que evaluar, también, como seguirá avanzando el proceso más estratégico en curso entre los trabajadores: la emergencia de un proceso de recomposición obrera, de una nueva generación que sale a hacer sus primeras armas, de un "nuevo clasismo" que se viene expresando en experiencias como la de la Marrón de FATE y el neumático, de Kraft, de la ex línea sarmiento, del subterráneo de Buenos Aires, etcétera.

Cabe señalar que este proceso de recomposición en curso entre franjas cada día más amplias de la clase obrera argentina, es el proceso que está creando las mayores preocupaciones entre empresarios, burócratas sindicales y el gobierno mismo. Ellos hablan del “creciente peso de la izquierda en las comisiones internas”; así como también condenan a la “zurda” que avanza en los sindicatos.

Para el nuevo MAS, está clarísimo que no hay proceso más estratégico para la izquierda revolucionaria en nuestro país que alentar, ayudar y desarrollar este proceso de recomposición entre los trabajadores; por esto mismo, nuestra mayor responsabilidad en los próximos meses estará centrada en las dificiles elecciones a delegados, seccionales y dirección nacional del sindicato del neumático, uno de los pocos gremios dónde podría plantearse hoy la disputa por la conducción nacional a la burocracia (en este caso, de la CTA Yasky).

Pero antes de proseguir, no queremos dejar de señalar que el Congreso partidario marcó otra expresión de este giro gorila: la escandalosa actitud del gobierno respecto del derecho al aborto. La cuestión es que el mismo había dejado correr a lo largo del año (entre las organizaciones de mujeres que le son afines), que “había que quedarse tranquilo, no movilizar, que en el 2012, desde el Parlamento, vendría el aborto”...

Pero la realidad ha sido todo lo contraria. El hecho es que el 1º de noviembre pasado, cuando el proyecto de ley que había presentado la Campaña Nacional por el derecho al aborto debía ser discutido en la comisión de legislación penal, lo que hizo fue montar una verdadera provocación para que no se pudiera discutir nada y el proyecto perdiera estado parlamentario.

Este hecho no hizo más que confirmar lo que han venido señalado nuestras compañeras desde Las Rojas: la única manera de obtener el derecho al aborto, será mediante la lucha en las calles y la alianza del movimiento de mujeres con los trabajadores.

El Congreso también sacó una cuarta conclusión: en las condiciones descriptas, en el 2012 avanzará la experiencia política de con el gobierno kirchnerista. La realidad es que la izquierda ha comenzado a ser visualizada por sectores que, aun siendo todavía minoritarios, se desplazan hacia la izquierda en las condiciones dónde, además, la oposición patronal de derecha salió muy debilitada.

Si bien como segunda fuerza electoral quedó el centroizquierdista (y sojero) FAP de Binner, el Partido Socialista y la CTA Micheli, el hecho es que la izquierda roja no dejó de hacer una importante elección. Una izquierda dónde se procesó un duro debate, porque parte de sus componentes principales no lograron alertar realmente acerca del carácter proscriptivo de conjunto que tiene la nueva ley electoral (legitimada con las internas del 14 de agosto pasado), ni, mucho menos, acertó en denunciar el ajuste que se venía de la mano de Cristina, como si lo hicimos desde el nuevo MAS.

En todo caso, y en este terreno táctico pero de enorme importancia, el nuevo MAS redoblará sus esfuerzos por romper este “cerco proscriptivo” (al cuál ha contribuido, lamentablemente, el propio FIT), saliendo a un intenso plan de trabajo por recuperar nuestra legalidad nacional, instrumento que permitirá eventualmente también llevar a cabo una rediscusión –en lo que hace a este terreno- con el resto de las fuerzas de la izquierda independiente.

En definitiva, es con estas banderas que el nuevo MAS marchará el próximo 20 de diciembre en el décimo aniversario del Argentinazo, una gesta de los explotados y oprimidos del país que reivindicamos incondicionalmente y que configuró una de las experiencias históricas independientes más importantes del último siglo dejando enseñanzas estratégicas para la clase obrera argentina.

Convocamos a movilizarse ese día con nuestro partido


miércoles, 26 de octubre de 2011

DECLARACIÓN DEL NUEVO MAS SOBRE EL TRIUNFO ELECTORAL DE CRISTINA K.

Una mayoría para pilotear las aguas turbulentas del ajuste que viene

Luego de un año de permanente “festival electoral”, Cristina Kirchner se alzó con una votación casi hegemónica del 54% a nivel nacional. Es un hecho evidente que el grueso de sus votantes, tanto entre la clase trabajadora, como a nivel de las clases medias urbanas, premió con su voto a un gobierno que aparece como el garante de la estabilidad política y el crecimiento económico nacional en agudo contraste con lo que está ocurriendo en casi todo el resto del mundo.

La circunstancia no solamente ha terminado beneficiando al gobierno nacional. Hay que recordar que prácticamente a lo largo de todo el año los oficialismos de los más diversos colores se vieron beneficiados por estas condiciones de estabilidad (ver casos de Macri en Capital o Binner en Santa Fe). Condiciones que, claro está, a quien más podían beneficiar eran al oficialismo nacional.

Avanzando en un análisis más de conjunto: ¿cómo explicar el triunfo de una gestión que, a priori, se alzaría con 12 años de mandato sin interrupciones, algo sin precedentes en la historia política del país?. La realidad es que este continuismo se explica dadas las circunstancias excepcionales en las cuales surgió el kirchnerismo.

Por un lado, la crisis sin precedentes que vivió el país en el 2001, y que los K supieron interpretar tomando una serie de medidas capitalistas “heterodoxas”, les permitieron en gran medida reabsorber la misma mostrando sus dotes como “estabilizadores” de la crisis nacional.

Por el otro, un contexto de crisis económica internacional que les ha venido dando una legitimación ideológica a su discurso en favor del “modelo anti-neoliberal”. Esto al mismo tiempo que una coyuntura económica en el país que se ha visto beneficiada por el rol consumidor de productos nacionales de China, India y Brasil, lo que ha permitido que la Argentina continúe, hasta el momento, la senda del crecimiento, sufriendo un impacto reducido de la crisis mundial.

Sin embargo, como habíamos advertido en una declaración posterior a la realización de las primarias del 14 de agosto pasado, este cuadro de situación “rosado” que ha facilitado el triunfo de Cristina, está llamado a cambiar para el 2012. El hecho cierto es que el 2012 no será igual al 2011, en gran medida porque se adelanta una recaída recesiva de la economía mundial (circunstancia esta que podría arrastrar a China).

Además, lo anterior ocurrirá en condiciones dónde variables clave de la economía nacional se vienen deteriorando: crece la fuga de dólares, los industriales se quejan que su cotización está muy baja y piden –por lo bajo- una devaluación, la inflación no para de crecer, los subsidios a las tarifas y el transporte cada vez son más onerosos para unas cuentas fiscales que muestran un deterioro en sus superávit, etcétera.

Esto es lo que explica la moderación del discurso de Cristina en la noche de ayer domingo 23. Tuvo dos ejes. El primero, un casi abierto llamado a la “unidad nacional”, amén del significativo hecho que no habló palabra sobre las medidas económicas que se vienen, y que su discurso fue mucho menos “progresista” que lo habitual.

Este discurso de unidad nacional, y el contenido menos progresista del mismo, habla de lo que ya es un secreto a voces pero no estuvo en la cabeza de los votantes cuando emitieron su voto: lo que se viene de manera inexorable –más allá de cómo lo quieran “dibujar”- es un ajuste económico en regla que significará un deterioro en el nivel de vida de los trabajadores.

Pero el discurso de Cristina tuvo un segundo eje: salió a reafirmar las “bondades” de una reforma política que bajo la apariencia de ser un instrumento “democratizador” buscó –y busca activamente- dar un paso en la legitimación de la democracia capitalista, así como poner trabas proscriptivas para la representación de las minorías, sobre todo de la izquierda (que no podrá lograr “milagros” todos los días).

Nos explicamos: no se pueden dejar de subrayar los alcances conservadores de la orientación legitimadora de la democracia capitalista de nuestro país por parte de los K, democracia capitalista que diez años atrás era puesta en cuestión cuando el famoso grito del “Que se vayan todos”.

Porque la realidad es que, en un sentido profundo, aun a pesar de los matices “progresistas” que los K le imprimieron a su gestión, sin duda alguna el kirchnerismo está cumpliendo el mandato que esbozó Néstor Kirchner desde el primer día de su asunción: hacer de la Argentina un país capitalista normal, más allá de que este país capitalista normal tenga evidentes matices con el dominio puro y duro del neoliberalismo de los años 90. En esencia, lo que hizo el kirchnerismo, fue crear las condiciones para la estabilización luego de la crisis más grande que haya vivido el país en los últimos 25 años.

El segundo hecho destacable del domingo 23 fue la elección de Hermes Binner a la cabeza del Frente Amplio Progresista. Esta alianza obtuvo prácticamente el 17% de los votos, un resultado no despreciable. La misma expresó dos cosas. La primera, confirmó que el panorama electoral se muestra recostado hacia la centro-izquierda a diferencia de lo ocurrido en 2009, cuando luego de la crisis del campo las cosas parecían inclinarse hacia la consagración de alguna variante de la oposición de derecha.

A decir verdad, el Partido Socialista de Binner, así como la mayoría de su “acólitos” frentistas como la CTA Micheli expresada en las candidaturas de Lozano y De Gennaro, fueron parte de las filas de la Mesa de Enlace campestre; pero hace rato que las patronales del campo se olvidaron de tal conflicto dados los inconmensurables ingresos que vienen obteniendo del mercado mundial, a la vez que el FAP se desembarazó de un perfil que los dejaba a la derecha del kirchnerismo en la competencia con ellos.

Más allá de lo anterior, la elección de Binner sirve también para “apañar” a una de las mitades de la burocracia de la CTA, la que queda como “fortalecida” políticamente al amparo de la primera fuerza de la oposición patronal. Mientras tanto, la CTA de Yasky, que mostró claramente sus credenciales pro Cristina a lo largo de la campaña electoral, no hizo tan buen negocio electoral al quedar pegada a la candidatura de Sabatella, el que nunca logró levantar el amperímetro. En todo caso, el FAP es una alternativa de centro-izquierda tan o más capitalista que los Kirchner.

Es en el contexto anterior que hay que evaluar los resultados y, sobre todo, la política electoral del Frente de Izquierda. En lo que hace a los resultados electorales, sin lugar a dudas la elección no dejó de ser importante, sobre todo contrastado con lo que son las votaciones habituales de la izquierda independiente en nuestro país.

Otra cosa es hablar de “la mejor elección desde 1983” o que las perspectivas de progreso del FIT serían “inexorables”, exageraciones fuera de lugar a los que tiene acostumbrado Altamira, que no tuvo empacho en anunciar “700.000” votos que nunca se obtuvieron.

En todo caso, y más allá que en la categoría de Presidente, el FIT quedó algo por detrás (en porcentaje y en números absolutos de los votos) respecto de las internas del 14, el resultado electoral expresa evidentemente parte de lo mejor de la vanguardia obrera y estudiantil de nuestro país que los votó a pesar de las crecientes críticas al contenido de la campaña.

Precisamente en la orientación y el contenido de la campaña es dónde se encuentran los más graves problemas en la actividad del Frente de Izquierda: una campaña que fue casi un manual de oportunismo político en la izquierda.

En la orientación, porque la campaña del FIT fue casi exclusivamente electoralista: el FIT se centró en la posibilidad de “meter diputados de izquierda en el Congreso” y casi nada más. Nunca pensó siquiera en ser un vehículo para organizar más amplios sectores que la limitada militancia de sus partidos.

Esta orientación fue parte integral de los dramáticos déficits de contenidos políticos de la campaña del FIT. Grosso modo, se pueden identificar cuatro problemas. El primero, en un contexto de reforma electoral proscriptiva, el FIT pidió el voto democrático para superar el piso (cosa que está bien), pero nunca denunció la ley electoral –y el régimen de democracia patronal- como tales (lo que está muy mal y es una política oportunista). Solo se han vuelto a acordar del problema ahora cuando debido a estos mecanismos tramposos de la democracia patronal, una buena elección de Pitrola en la provincia de Buenos Aires, no puede ser coronada con su ingreso en la cámara de diputados. Es decir, la campaña del FIT lejos de combatir, lamentablemente se adaptó a la democracia burguesa.

En segundo lugar parece que el FIT olvidó que en la Argentina hay gobierno. Claro que es un gobierno que tiene prestigio y que hay que saber dialogar sin sectarismo con los trabajadores y la juventud que confían en él. Esto es evidente. Pero otra cosa muy distinta es -en función de este supuesto “diálogo”- siquiera nombrar al gobierno en definitiva responsable de que en el país continúe la explotación capitalista (amén de tener por orientación central el “meter diputados” mediante el expediente de llamar al voto útil cortando boleta). El famoso “nos exigen 400.000 votos” y otras formulaciones por el estilo, evitaron cuidadosamente en todo momento nombrar el gobierno de carne y hueso que administra el país y este fue otro error típicamente oportunista.

Como si lo anterior fuera poco, Altamira afirma que la campaña del FIT expresó un programa. La realidad es que esto no estuvo claro. Si de algo careció el FIT, fue de un claro perfil de clase en la campaña. No solo porque se privilegió a figuras más bien “intelectuales” (no candidaturas de trabajadores) sino porque, además, el FIT nunca logró articular realmente una propuesta que partiera de las necesidades y luchas de los trabajadores.

Parte de lo anterior es que el FIT no aprovechó la campaña tampoco para alertar acerca del escenario de ajuste que se viene. Un discurso tan poco crítico en relación al gobierno, tiene ahora el problema que lo que se capitaliza hacia el futuro es eventualmente poco o nada (debido a una orientación de buscar solo meter diputados y no obtenerlos), porque poco o nada se ha dicho acerca de los adversarios de carne y hueso de la clase obrera y de los problemas que se vienen. Y no alcanza para compensar eso con hablar abstractamente acerca de la crisis mundial como ha hecho Altamira.

En definitiva: al FIT (el PO, y su adlátere, el PTS) le pasó lo que a todos los grupos que se desplazan al oportunismo les ocurre: mantuvieron un discurso “radicalizado” para la militancia en sus periódicos, ¡pero en las marquesinas iluminadas de los flashes televisivos lo adelgazaron hasta el ridículo de hacer desaparecer la responsabilidad del gobierno capitalista de carne y hueso que existe en la Argentina y que se acaba de alzar con el 54% de los votos!. Lamentablemente, no aprovecharon la exposición absolutamente excepcional que tuvieron en los medios, para pelear por una política de verdadera independencia de clase entre los trabajadores, tarea que sin embargo se agiganta más que nunca frente a un 2012 que seguramente no será la “calma chicha” del año que acaba de pasar.

-

jueves, 14 de julio de 2011

BALANCE DE LA ELECCIÓN EN CAPITAL FEDERAL

En un escenario adverso, la izquierda hizo una muy baja elección, agravada por el fracaso de la orientación electoralista del "Frente de Izquierda".

Mauricio Macri ganó las elecciones de la Capital Federal por un margen mayor al que incluso él esperaba. Por su lado, Filmus y el kirchnerismo, apenas pudieron disimular una perfomance que estuvo por detrás de lo esperado por la presidenta Cristina K.

Hay segunda vuelta el 31 de julio, pero es una formalidad: Macri se impondrá fácilmente asestándole una derrota al oficialismo K solo dos semanas antes de las "internas" del 14 de agosto. En esa segunda vuelta, el Nuevo MAS llama a no votar a ninguna de las dos variantes capitalistas, votando en blanco, anulando o no yendo a votar.

La derrota capitalina abrió una crisis en el oficialismo K poniendo sobre la mesa la discusión sobre las perspectivas electorales nacionales. Ni lerda ni perezosa, la oposición patronal ha salido en masa a decir que la elección demuestra que "Cristina no es invencible" y que "podría ser derrotada" en octubre. Es verdad que una votación más baja que la esperada en la ciudad, sumada a resultados casi seguramente adversos en Santa Fe, Córdoba y la segunda vuelta en Capital Federal, representa “a priori” un escenario complicado para el oficialismo.

Pero atención: la realidad es que el escenario capitalino no es fácilmente "nacionalizable": los K se van a jugar ahora a que las elecciones del 14 de agosto sean un gran plebiscito nacional en favor de la reelección de Cristina. Esto como manera de "acallar" las dudas que han surgido ahora, haciendo esa elección más difícil de lo que se podía esperar para la izquierda. Macri en la Capital y Cristina en la Nación, son los espejos de una realidad política de cierta estabilización -económica y política- que llama a votar a los oficialismos. Por eso, no sería sorprendente la reelección de las fuerzas que gobiernan en las principales provincias y, obviamente, de Cristina en el país.

En este escenario "conservador", la izquierda tuvo magros resultados en la elección. El mecanismo del voto útil también jugó a favor de la adelgazada campaña de Solanas entre los votantes de la franja izquierdista, aún a pesar de que estuvo muy lejos del "corré la bola solo Solanas le gana a Macri"... con que empapeló la ciudad. Una campaña que, como decimos, de tan adelgazada que fue, se centró en el tema de la corrupción y llegó a prometerle a los empresarios "sacar las movilizaciones de las calles".

La elección capitalina, con ser un escenario que no deja de tener características "particulares", constituyen un llamado de atención para las perspectivas electorales de la izquierda en su conjunto. De cara a las "internas" del 14 de agosto, la izquierda deberá hacer un enorme esfuerzo para superar el piso proscriptivo del 1.5% de los votantes impuesta por la antidemocrática Ley Electoral de los K.

Lo lamentable, es que solamente desde el Nuevo MAS hemos venido poniendo sobre el tapete la lucha y denuncia contra este mecanismo tramposo de la democracia de los ricos. A tal efecto, llevamos adelante en la Capital Federal una campaña militante por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito, por la independencia política de la clase obrera y el apoyo a las luchas de los trabajadores, que siguió las reglas clásicas de las campañas electorales de los revolucionarios, cuyos resultados siempre se buscan preferentemente en el terreno de la lucha real, no esencialmente de los votos, aunque también se busquen, obviamente votos. Una campaña de la que estamos muy orgullos aun a pesar de su obvios modestos resultados.

Lo contrario ha ocurrido con el autodenominado "Frente de Izquierda". Este no se cansó de propagandizar que "tenía un legislador adentro" y que esperaba "una votación del 3 o 4 por ciento"... solo para fracasar miserablemente con una elección marginal. Solo atinaron a llevar a cabo una campaña "lavada", en la que no fueron capaces de decir nada sustancial, salvo venderse como "la unidad de la izquierda" y donde expresaron una grave adaptación electoralista a las reglas de juego del régimen burgués, para entre otras cosas, intentar usarlas, infructuosamente, contra el Nuevo MAS.

De cara a las elecciones internas del 14 de agosto, desde el Nuevo MAS, ratificamos más que nunca la política que levantamos a lo largo de todo el año contra la proscripción K, por el apoyo a las luchas y a los nuevos delegados obreros. Llamaremos a votar en Prov. de Bs. As. por nuestros candidatos, a diputado nacional, Héctor "Chino" Heberling y, a senador nacional, a nuestro compañero delegado de Fate, Jorge "Chupete" Ayala, único candidato obrero a senador de esta elección.

Al mismo tiempo, para unir verdaderamente a la izquierda, llamaremos a votar por los candidatos del Nuevo MAS sumando la boleta de Altamira presidente.

sábado, 7 de mayo de 2011

SOCIALISMO O BARBARIE LLEGÓ AL NÚMERO 200

Cumplimos 200 números del periódico del Nuevo MAS

Socialismo o Barbarie tiene el orgullo de celebrar su edición número 200 en los lugares de trabajo, de estudio, en los barrios obreros y populares. Como iniciativa del naciente Nuevo MAS al calor del Argentinazo, allá por enero del 2002, impulsamos la edición de un periódico que no sólo reflejara las numerosas luchas contra la explotación y la opresión capitalista, sino que ayudara a la vanguardia que empezaba forjarse en la pelea a comprender que esta no podía quedarse en el plano puramente reivindicativo, sino que debía cuestionar al capitalismo y al régimen político de la clase capitalista peleando por que la clase obrera diera un paso al frente.

Es por esto que el nombre elegido, Socialismo o Barbarie, no fue una casualidad, sino que lo asumimos como algo más que una brillante frase emanada de la pluma de Rosa Luxemburgo. Reivindicamos su perspectiva crítica de que el capitalismo es irreformable y lleva a la humanidad a la barbarie, como quedó demostrado en todos estos años en las masacres encabezadas por el imperialismo, los efectos de la crisis histórica en curso de la economía capitalista, o el desastre nuclear en Japón de estas últimas semanas. Y que frente a esto, sólo la acción consciente de la clase obrera y los sectores populares puede torcer el rumbo de la historia, revolucionar la sociedad y construir el socialismo, tal cual plantearon en su momento los mejores exponentes de la tradición que reivindicamos, Lenin y Trotsky.

Para este objetivo estratégico es que la independencia política de la clase trabajadora y el internacionalismo han sido banderas que hemos plantado, frente a las corrientes que intentan llevar al movimiento obrero detrás de cualquier variante de la patronal y la burocracia. Mientras Chávez o los Castro hablan de un “socialismo del siglo XXI” en el cual la clase trabajadora no debe ser quien expropie a la burguesía y tome los destinos de la sociedad en sus manos, desde estas páginas defendemos el relanzamiento de la pelea por la perspectiva auténtica del socialismo, en la cual el rol imprescindible del partido revolucionario para “fecundar” a lo más avanzado de la vanguardia obrera y estudiantil ayude a que sea la misma clase obrera la que, con sus organismos y métodos de lucha característicos, sea quien se ponga al frente y lleve adelante la transformación socialista de la sociedad.

Esta pelea por no apoyar a ninguna variante patronal se viene plasmando en una posición de intransigente independencia política de nuestra organización: ni con los K, ni con la oposición patronal expresada en su momento alrededor de la Mesa de Enlace campestre. En ese momento, mientras muchas organizaciones de la izquierda apoyaron a alguno de los dos bloques patronales (llegando a participar de los actos de la Sociedad Rural o de los K), desde el Nuevo MAS y Socialismo o Barbarie defendimos de manera intransigente que los trabajadores deben construir su propio camino independiente, obrero y socialista.

Asimismo, el nuevo MAS y Socialismo o Barbarie están completamente comprometidos en lo que es, hoy por hoy, el proceso más estratégico que se vive entre la clase obrera: una nueva generación de trabajadores se está poniendo de pie y está dando lugar a una experiencia que puede ser histórica, de recomposición de sectores de la amplia vanguardia obrera. El nuevo clasismo que emerge ha tenido como uno de sus protagonistas más importantes a los compañeros de FATE y el neumático, y nuestro partido y periódico se jugaron a brazo partido en los jalones más importantes de la experiencia que vienen recorriendo.

Lo propio hicimos en un sinnúmero de experiencias y luchas de los trabajadores y sectores populares en la última década a lo largo y ancho del país: desde la participación –con el FTC– en enfrentamientos como el del Puente Pueyrredón en 2002 –donde fueron asesinados Kosteky y Santillán– y en la experiencia del movimiento piquetero en su apogeo, la pelea en Brukman, la huelga de Firestone, las luchas del diario Crónica, del Casino, las seccionales recuperadas del SUTEBA, el Hospital Francés, Pilkington, la papelera Massuh, la huelga del neumático en 2008, Kraft, los tercerizados ferroviarios, el subterráneo de Buenos Aires, así como la pelea por el castigo a los responsables del asesinato de nuestro compañero Carlos Fuentealba y de la desaparición de Jorge Julio López, por la cárcel a Pedraza por el asesinato de Mariano Ferreyra y un larguísimo etcétera. Nuestro periódico también reflejó la gran lucha del Estudiantazo, la pelea por los derechos de la mujer y las minorías y la pelea de Las Rojas y Carne Clasista por aportar al movimiento de género una perspectiva socialista y revolucionaria.

En estos años, Socialismo o Barbarie ha sido una referencia para sectores de trabajadores y estudiantes, muchos de los cuales nos han elegido por sobre otras publicaciones marxistas, por nuestra visión crítica de la realidad y la perspectiva política socialista revolucionaria, acompañando al mismo tiempo el desarrollo y afirmación ascendente de nuestro partido, el cual viene experimentando progresos que, sin dejar de ser trabajosos, están preparándonos para un salto en crecimiento en el futuro próximo.

Con el orgullo de estar haciendo la experiencia de construir una organización revolucionaria –y una corriente internacional– que va adquiriendo creciente proyección, y de haber tenido desde el comienzo la preocupación por la politización de los compañeros y compañeras trabajadores, estudiantes, simpatizantes y militantes, nuestro compromiso es profundizar este camino construyendo una herramienta que colabore con la formación de lo mejor de la vanguardia obrera y estudiantil, y también que sirva para invitarlos a que se sumen a la construcción de la organización revolucionaria que hace falta en nuestro país: el nuevo MAS.

domingo, 30 de agosto de 2009

LAS LUCHAS OBRERAS DICEN PRESENTE

En el contexto de un nuevo lock out de la Mesa de Enlace
-
“Las últimas elecciones no han cerrado nada. Más bien han abierto un proceso donde estará en juego un intento de normalización conservadora del país que habrá que ver si es exitoso o no. Proceso, que a nuestro modo de ver, no dejará de ser convulsivo y nos permitimos incluso dudar que tenga el éxito asegurado”[1].
-
Después de las elecciones del 28 de junio se ha abierto una coyuntura política de transición. Esto es lo que se está viviendo en las alturas con las idas y venidas de oficialismo y oposición en el Congreso en materia de retenciones agrarias
[2]. Según reconoce el oligárquico diario La Nación, la llamada “emergencia económica” votada por “error” unánimemente en el Parlamento y luego vetada por Cristina, representaba ni más ni menos que la friolera de un agujero fiscal de 3.000 millones de dólares. Lo anterior sólo para beneficiar a un puñado de ricachones del campo lo que sumarían presión al ajuste económico inconfesado[3] que la administración kirchnerista se ha visto obligada a poner en marcha. Ajuste económico que no sólo está significando un claro deterioro del salario real, sino que en provincias como Córdoba (¿será el caso también de Buenos Aires?) está planteada la eventualidad que Juan Schiaretti –amiguísimo de los campestres– pase a pagar los sueldos, como en el 2001, en “patacones”…
-
Entre la reacción y la rebelión
-
Este carácter de transición de la coyuntura nacional tiene que ver con varios procesos internacionales que están dando el contexto a los acontecimientos políticos del país.
.
Una crisis económica mundial dónde si bien parece haberse frenado –sólo por ahora– una eventual dinámica de depresión económica mundial por la vía de los sin precedentes rescates estatales, inevitablemente tendrá nuevos desdoblamientos.
-
En este sentido, alcanza con sólo señalar que un funcionario de la Reserva Federal de los EEUU (es el Banco Central de ese país) acaba de reconocer que el índice de desocupación ya alcanza el 16% de la población económicamente activa del país: ¡un índice que es una bomba de tiempo social nada más y nada menos en la principal economía del mundo!
-
Una situación política internacional marcada por la tendencia –por así decirlo– a la “bushización” de Barack Obama con las consecuencias de todo orden que podría tener este “desenlace” por ejemplo para el objetivo de relegitimación internacional de los EEUU.
-
Una situación latinoamericana reaccionaria marcada por el golpe de Estado en Honduras, pero que al mismo tiempo por el “ambiente” en que el mismo golpe ha tenido lugar, tiende a fomentar una fuerte y radicalizada resistencia popular –en primer lugar, en el propio país centroamericano– y a desarrollar elementos de fuerte polarización política.
-
Es dentro de este contexto que hay una pelea abierta por cuales serán las tendencias que finalmente prevalecerán: si serán las más reaccionarias; o si el ensayo de reacción pueda significar un “pasarse de rosca” de los sectores dominantes que de lugar a una respuesta contundente, obrera y popular, que ponga a la hora del día nuevas jornadas revolucionarias en la región. Es precisamente en este sentido que el destino del continente se sigue jugando en Honduras más allá de los vaivenes de su propia coyuntura.
-
Emerge una dura resistencia obrera al ajuste
-
Este nuevo round entre los de arriba con la declaración del séptimo lock out de la patronal agrario es otra muestra de que todavía no se puede anticipar exactamente hasta dónde avanzará la tendencia a la normalización conservadora del país: la propia pelea por el “modelo de país” todavía no está saldada
[4].
-
Sin embargo, lo fundamental está en otro lado: a nivel de las peleas que logre dar la clase obrera. Porque en la dinámica política de un país nunca se puede tratar sólo ni esencialmente de las peleas entre los de arriba: la clave está siempre en la lucha entre los capitalistas como un todo y la clase trabajadora cómo tal.
-
Porque precisamente a nivel del movimiento obrero, la novedad de esta coyuntura pos-electoral con elementos reaccionarios
[5] está marcada por una serie de duras luchas obreras[6]. El punto más representativo en los últimos días ha venido siendo la pelea de los petroleros privados en Santa Cruz y, sobre todo, la que sigue en curso en Kraft-Terrabussi luego del fiasco de la “conciliación obligatoria”, pero la lista es larga: diario Crónica con la planta de los gráficos cerrada sine die, la textil Alcoyana ocupada por sus trabajadores, Mahle, Paraná Metal, portuarios y un largo etcétera.
-
El dato más novedoso de la coyuntura es que a pesar de las burocracias de todos los colores, las luchas obreras están diciendo presente y esto, de manera creciente. No hay tarea más importante para la izquierda revolucionaria que jugarse a que las mismas se resuelvan exitosamente.
-
Despertar obrero en el SMATA y la UOM
-
Es en el contexto señalado que se debe insertar entonces el ciclo de duras luchas obreras que está recorriendo importantes sectores de trabajadores. Este escenario no deja de ser contradictorio. La burocracia sindical –tanto de la CGT como sus hermanos gemelos de la CTA– ha buscado fervorosamente el acuerdo casi sin chistar con el gobierno K y los empresarios: se trata de unas paritarias caracterizadas por tratar de hacerles el favor a los capitalistas en materia de caída del salario real.
-
Prácticamente sin excepción
[7], los aumentos están por detrás del nivel de inflación real. Es decir, el uso del chantaje de “cambiar salarios por empleo” que ha venido siendo el punto central de la estrategia del gobierno de Cristina K en materia “laboral” (lo que no está excluyendo una cierta escalada de despidos y/o intentos de cierres de empresas como son los casos de Alcoyana o Mahle).
-
Esto ha ocurrido a nivel de grandes gremios industriales como la UOM, el SMATA (y lo mismo está ocurriendo en estos momentos en el neumático donde Pedro Wasiejko acaba de firmar la paritaria por un escaso 16.5%, acorralando a los compañeros de Fate para que estos no puedan salir a luchar so pena de una ola de despidos sobre su cabeza).
-
Pero lo más interesante es que esto no ha ocurrido sin que se desaten profundas objeciones entre la base obrera de estos gremios estratégicos. Es el caso de la UOM y el SMATA (los principales gremios industriales del país), donde las manifestaciones de descontento han sido las más importantes en años.
-
En la UOM, Caló se vio obligado a convocar a paros y movilizaciones, después de 14 años sin convocar ni una sola marcha. Medidas controladas en un gremio ampliamente precarizado y que viene de muy atrás, pero que no por ello han dejado de ser significativas. En la UOM Córdoba los trabajadores repudiaron el miserable acuerdo apaleando al secretario general de la seccional y se llegó a intentar incendiar la sede del sindicato…
-
En el caso del SMATA, el proceso ha sido categóricamente más profundo y ha tenido elementos de desborde tanto en Córdoba, como en Rosario y la zona Norte del Gran Buenos Aires.
-
Luego de la importante marcha de noviembre del año pasado, Manrique y Pigniarelli (los sucesores del “Gordo” Rodríguez), no convocaron a más medidas de fuerza de conjunto y terminaron acordando un porcentaje que causó amplio descontento entre las bases obreras. En General Motors de Rosario, la burocracia perdió la asamblea: el 70% rechazó el aumento por insuficiente. En el caso de Volkwaguen y Ford en Pacheco, sólo se logró imponer tal acuerdo con intimidación a las bases y apaleos a las corrientes de izquierda que como el nuevo MAS cometimos el “pecado” de señalar que el aumento era insuficiente.
-
Demás está decir la importancia del proceso de acumulación por abajo que se viene dando en el SMATA (con una histórica burocracia que aparece debilitada y en crisis y la emergencia de una nueva generación obrera) para el proceso en curso de recomposición de la vanguardia obrera.
-
Provocación en Kraft-Terrabussi
-
Pero detengámonos ahora en el caso de Kraft. Además de que se trata de una pelea que está abierta y donde al momento del cierre de esta edición los compañeros se están movilizando al Ministerio de Trabajo en repudio porque la patronal no está acatando la conciliación, su caso es ampliamente representativo a nivel del movimiento obrero de la coyuntura política que se está viviendo en el país. Se trata de una lisa y llana provocación patronal, de un ataque sin precedentes en esa importante planta, seguida de una no menos importante respuesta de los trabajadores que llegaron a ocupar las instalaciones por varios días.
-
No se puede calificar menos que de provocación al despido en masa y “con causa” de 150 trabajadores a la cabeza de los cuales está toda la Comisión Interna y el conjunto de los delegados, reconocidos o no.
-
Es decir, la provocación patronal apunta directamente a descabezar la dirección de la fábrica que está al frente de la misma desde hace más de una década, y con la cual tenemos grandes diferencias (se trata de una fábrica dirigida por la CCC
[8]), está claro que tampoco puede ser asimilada mecánicamente a la dirección del gremio de la Alimentación (Rodolfo Daer, dirigente de la CGT bajo el menemismo).
-
La provocación apunta contra el proceso de recomposición en la fábrica que se ha venido dando en los últimos años pasando incluso por encima de la misma interna: la repetida reinstalación de despedidos
[9], la práctica de saltar el cerco desacatando medidas arbitrarias de la patronal, la elección de nuevos delegados no reconocidos por la empresa, etc.
-
Es decir, este brutal ataque apunta contra las “anormalidades” en la planta que Kraft no logró acallar desde que desembarcó en la planta a comienzos del siglo XXI y que coincidió justamente con el proceso del Argentinazo y la recomposición en curso de la vanguardia obrera.
-
Porque todos sabemos que en los ’90 Terrabussi fue la paz de los cementerios. Los compañeros entraban y salían en lapsos de semanas, no había efectividad para nadie, el salario horario no llegaba a un peso a lo largo de casi toda una década. Esa es la cruda verdad de la super explotación en una de las plantas alimenticias más importantes del país; eso es lo que la patronal quiere reestablecer. Se trata del proceso de normalización conservadora que venimos denunciando en estas páginas a nivel de las relaciones directas entre los capitalistas y los obreros.
-
Jugarse en las luchas para que triunfen
-
Las luchas en curso son la vía para que la clase obrera intervenga en la coyuntura nacional. Lo que se vive está marcado por una durísima pelea por recursos y política en las alturas. La Mesa de Enlace del “campo” y la oposición política buscan forzar un giro completo de la situación hacia la derecha. No les es tan fácil. Por ejemplo, Macri acaba de tener que retroceder con el nombramiento de Fino Palacios al frente de la policía de la Capital Federal. Esto también es una muestra de que hay un conjunto de tendencias contradictorias y una pelea que está abierta.
-
Para que la clase obrera diga presente en esta coyuntura e “inclinar la cancha” hacia su lado debe poner sobre la mesa sus propios intereses. Esto pasa por impulsar aumentos de salario acorde con la canasta familiar; por salir a duras luchas contra los despidos llegando a la ocupación de fábrica (cómo fue meses atrás el caso de Pilkington); por la estatización bajo control obrero de toda empresa que suspenda o despida (el caso de Massuh o mismo la reciente expropiación de Zanon); por enfrentar la tendencia de las patronales, el gobierno y la propia burocracia a barrer con las direcciones combativas (caso del Suteba de La Plata); por defender el derecho de los trabajadores a organizarse como ellos quieran (el caso del Subterráneo de Buenos Aires). Esto, la más de las veces, pasando por arriba de las burocracias sindicales de todos los colores apuntando a la tendencia al desborde y la organización desde abajo.
-
En esta tarea estamos comprometidos desde el Nuevo MAS. Y por esto llamamos a todos los compañeros obreros y estudiantes que así lo deseen a organizarse en nuestras filas. En las filas de una organización socialista revolucionaria que se viene fortaleciendo para aportar en la lucha estratégica por la recomposición y el poder de la clase obrera.
-
[1] SoB periódico de balance de las últimas elecciones.
[2] Se trata de los impuestos a las exportaciones de granos, principalmente soja.
[3] Parte de este ajuste económico estilo K que se está poniendo en marcha es el intento de “normalizar” la situación de la deuda externa volviendo a tender puentes con el FMI y “haciendo honor” a las obligaciones de los que quedaron fuera del canje organizado por Néstor K.
[4] Debe estar claro que entre ellos –K y campestres- sólo se trata de una pugna por distintos modelos capitalistas, nada que tenga que ver con los intereses directos de los explotados y oprimidos del país. En este sentido volvemos a remitir al texto “La rebelión de las 4 por 4” de reciente edición por Antídoto-Gallo Rojo.
[5] El asesinato a quemarropa por un prefecto a una joven integrante de la Villa 31 de Retiro va en este sentido… lo mismo que la dura respuesta de los “villeros” por la misma desencadenada inmediatamente después. Y en este mismo sentido va la reciente renuncia de Fino Palacios, candidato de Macri a dirigir la nueva policía capitalina y que venía con proyectos de regimentar las luchas populares en la ciudad.
[6] Incluso ha habido triunfos como la expropiación definitiva de Zanon más allá de los límites que la misma cooperativización pero no estatización tiene.
[7] No tenemos claro el detalle del acuerdo de los petroleros de Santa Cruz.
[8] ¡Ahora sería el momento que esta corriente haga valer su “política de alianza” haciendo llegar el apoyo de Bussi, Biolcatti, De Angelis y demás “espadas” de la Mesa de Enlace de las patronales agrarias a las que tan gustosamente como vergonzosamente vienen apoyando desde el año pasado!
[9] Hay compañeros que ya habían sido despedidos tres o cuatro veces y hasta 5 veces y todavía estaban trabajando gracias a las exitosas peleas por su reincorporación.