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sábado, 16 de marzo de 2013

24 DE MARZO, CON EL AJUSTE K CRECE LA REPRESIÓN



24 DE MARZO, CON EL AJUSTE K CRECE LA REPRESIÓN

Marchemos todos de Plaza Rocha hacia la Municipalidad levantando las banderas de Carlos Fuentealba, Mariano Ferreyra, por justicia para Marita Verón, contra la persecución a los luchadores y el juicio y castigo a todos los genocidas

Con el ajuste K crece la represión

El próximo domingo 24 de marzo se cumplen 37 años del golpe de estado con el que el imperialismo, las FF.AA., los partidos patronales, sectores de la burocracia sindical y el empresariado buscaron cortar de cuajo la rebeldía obrera, estudiantil y popular que había emergido con todo tras el Cordobazo y que ponía en cuestión al capitalismo semicolonial argentino. 

Ahora que fue elegido un Papa argentino, no podemos menos que recordar la complicidad de la Iglesia Católica con la dictadura militar. El mismo Bergoglio militó en las filas de sus sectores conservadores, cómplices de entregar a la represión a curas progresistas. 

El próximo 24 de marzo, el repudio al genocidio de la última dictadura se dará cuando se cumplen 30 años de “democracia” de los ricos y 10 años de kirchnerismo. Las luchas que generaron la caída de la dictadura –como aquel recordado paro general y movilización a Plaza de Mayo del 30 de abril de 1982–, le marcaron la cancha después a Alfonsín quien tuvo que impulsar el juicio a los Comandantes que habían dirigido el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Sin embargo, a la primera de cambio negoció con los militares las leyes de impunidad de Obediencia Debida y Punto Final. A su turno, Menem indultó a Videla y compañía. 

En defensa de la democracia de los patrones 

En el clima de la rebelión popular del Argentinazo, los K buscaron descomprimir el cuestionamiento a la democracia patronal y al “¡Que se vayan todos, que no quede ni uno solo!”. Así, suprimieron las leyes de impunidad, una causa por la que los organismos de derechos humanos y la izquierda habíamos seguido peleando en los '90 en condiciones adversas. En estos últimoa años, hubo 360 condenas. Pero paralelamente 320 genocidas murieron impunes al no hacerse juicios únicos por centro de detención sino caso por caso, mecanismo procesal que hace todo mucho más engorroso. 

La concesión kirchnerista de reabrir los juicios –con límites como acabamos de señalar– se da al mismo tiempo que se mantienen impunes las represiones “democráticas” como la del 19 y 20 de diciembre de De la Rúa o la de Duhalde el 26 de junio de 2002 en el Puente Pueyrredón. 

Es que la política de derechos humanos, tanto de Alfonsín en los '80 como de los kirchneristas hoy, busca afirmar el planteo reaccionario de que la democracia burguesa y el capitalismo serían el “horizonte insuperable de la lucha” y que la pelea por una transformación social que abra paso a una sociedad sin explotación ni opresión y una democracia obrera y popular, sería una “utopía fuera del horizonte histórico”... 

La lucha de los docentes y el ejemplo de Carlos Fuentealba 

No casualmente son las luchas de los trabajadores, el movimiento de mujeres y los organismos de derechos humanos independientes las que están haciendo caer la imagen progresista del gobierno. La paritaria cerrada por decreto de los docentes con un aumento en cómodas cuotas de un 22%, muy atrás de la inflación real, muestra lo poco democrático que son cuando de imponer el ajuste se trata. 

Es que los K se llenan la boca hablando contra el neoliberalismo, pero ahora se ve que su trillado “modelo” –en la medida que no avanza ni un milímetro en un camino anticapitalista– no resuelve los problemas estructurales de un país semicolonial como el nuestro. 

Los docentes en lucha, como en provincia de Buenos Aires, dejan en evidencia que la sintonía fina de los K quiere decir salarios a la baja. La necesidad de aplicar estas políticas explica por qué a seis años del asesinato de nuestro compañero Carlos Fuentealba, su autor ideológico, Jorge Sobisch, no sólo no está preso sino siquiera imputado. Es más, hace dos años volvió a la vida política en las elecciones internas del Movimiento Popular Neuquino conducido por el gobernador Sapag, aliado de los K. 

Los K impulsan la impunidad de las represiones “democráticas” porque en aquel 2007 en su Santa Cruz el funcionario Varizat estuvo a un paso de matar a una docente cuando atropelló a una multitud con su camioneta. Hoy los docentes neuquinos vuelven a estar en lucha y el gobernador K Sapag quiere prohibir el derecho de huelga. Con el conflicto de las maestras en provincia de Buenos Aires en pleno desarrollo, los K no se pueden darse el lujo de sentar jurisprudencia contra funcionarios que reprimen. 

Por eso, es una tarea de los sectores obreros y populares apoyar a los docentes en lucha para que triunfen y hacer justicia por Carlos Fuentealba impulsando el procesamiento y encarcelamiento de Sobisch. 

Contra la dictadura patronal: ¡reincorporación ya de Maxi Cisneros en Firestone! 

Con la política de ajuste se explica por qué lejos de desmantelar el aparato represivo, los K buscan relegitimarlo. La desaparición de Jorge Julio López evidencia que sigue en funcionamiento. El espionaje a los luchadores como se evidenció con el Proyecto X deja en claro la necesidad de controlar y reprimir al servicio de los capitalistas. Las acciones de Berni bajando el helicóptero para desalojar a desocupados o choferes de la línea 60 en lucha de la Panamericana, muestra cuál es la política de derechos humanos hoy, en tiempos de ajuste. 

Con los K se acentúa la superexplotación obrera y las multinacionales como Firestone–Bridgestone tienen las manos libres para despedir a quiénes se oponen a que las fábricas sigan siendo picadoras de carne. Recordemos la “Ley de ART” que sancionaron con Macri el año pasado para abaratar costos a las patronales habituadas a romper espaldas de trabajadores y después tirarlos a la calle. La pelea por la reincorporación de Maxi Cisneros a Firestone, que ya consiguió un fallo en primera instancia favorable, muestra que es desde los propios trabajadores con el apoyo de la izquierda que se lucha contra la dictadura patronal. 

Justicia para Marita Verón 

Otra de las instituciones con la que los K mantienen relaciones es con la Iglesia Católica, aliada de la dictadura. Cristina más de una vez señaló que ella es peronista y que por eso está en contra de legalizar el aborto para evitar que sigan muriendo centenares de mujeres al año. 

El ejemplo más brutal de impunidad es el de Marita Verón, con la absolución de la red de trata llevada al banquillo por la lucha encabezada por Susana Trimarco en todos estos años. El gobierno K sostiene a Alperovich en Tucumán como si no hubiese pasado nada. 

Será la lucha del movimiento de mujeres la que avanzará en acabar con las redes de trata y por imponer el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, tarea más dura aún con el aire que tendrá en nuestro país la retrógrada iglesia ante el papa argentino, hecho que refuerza las tendencias más conservadoras en materia de reafirmación de la familia patriarcal. 

¡Movilicémonos masivamente en todo el país!. Sumate a las columnas del Nuevo MAS 

Por todas estas tareas, te invitamos a sumarte a la gran columna que vamos a armar desde el Nuevo MAS, Las Rojas y nuestra juventud del Ya Basta en la Capital Federal y en todo el país bajo las siguientes consignas: a 37 años del golpe de estado, el 24 todos a las calles contra la impunidad de ayer y de hoy, contra el ajuste K con el que crece la represión. Por el triunfo de la lucha docente y por Justicia por Carlos Fuentealba. Contra la dictadura patronal por la reincorporación de Maxy Cisneros a Firestone. Fuera Alperovich y Justicia para Marita Verón.

En Mar del Plata nos concentramos a las 15 horas en Plaza Rocha. 

Nuevo MAS (Movimiento al Socialismo)
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viernes, 21 de diciembre de 2012

DECLARACIÓN DEL NUEVO MAS


¡¡La vuelta de los saqueos demuestra que el hambre no terminó!!

Cuando menos se lo esperaba el gobierno de Cristina Kirchner, han vuelto los saqueos en nuestro país. Los mismos comenzaron en Bariloche, ciudad marcada por enormes contrastes sociales, y se extendieron luego a Rosario, Campana y en el momento que escribimos esta declaración se están sucediendo en varios puntos de la zona norte del Gran Buenos Aires.

Rápidamente el gobierno salió con una campaña de que los mismos “estarían organizados, instrumentados por sectores opositores al oficialismo” como queriendo quitarle legitimidad a los mismos. Pero esta es una flagrante mentira: ¡la sucesión de asaltos a supermercados está mostrando que una enorme cantidad de familias en nuestro país sienten que no podrán pasar las fiestas, como corresponde, con lo mínimo necesario para festejar las mismas!

Es que el kirchnerismo ha dibujado una imagen de falsa prosperidad. Es verdad que en la última década hubo creación de empleo a partir de la recuperación de la producción. Sin embargo, eso nunca resolvió la circunstancia de la enorme heterogeneidad en las condiciones laborales, amén del hecho que hasta un 40% de los trabajadores con empleo lo siguen haciendo en negro o en condiciones absolutamente precarizadas de trabajo.

El 2012 trajo, además, otros flagelos. El fundamental: un deterioro salarial y de los ingresos creciente como subproducto de una inflación imparable, reforzada, además, por la política de ajuste económico que acaba de tener una nueva expresión con el tarifazo del transporte.

Pero no se trata solo de esto. También es un hecho, marcado por todos los analistas, que la creación de empleo se estancó y, además, se vive el flagelo creciente de los servicios públicos: los cortes de luz constantes, el desastre de las inundaciones permanentes de los barrios más carenciados, el deterioro del transporte que a cada vuelta de la esquina amenaza con una nueva tragedia como la del ex ferrocarril Sarmiento de marzo de este año y un largo etcétera.

El gobierno de Cristina no reconoce nada de esto. También desconoce un fenómeno que ha venido creciendo: la ampliación de la brecha social, una polarización en los ingresos dónde los sectores que han quedado por fuera del empleo formal –sea en blanco o negro- que hace changas, o vive de planes sociales o de mecanismos por el estilo, han visto nuevamente derrumbarse sus condiciones de vida por el estancamiento de sus ingresos –si los tienen- frente a la cabalgata inflacionaria.

Otro argumento del gobierno para decir que los saqueos son “organizados” es la fecha: el aniversario del 19 y 20 de diciembre. Pero lo que el gobierno pretende esconder es que si el país reventó once años atrás en esta misma fecha y vive esta incipiente crisis hoy, no es por ninguna manipulación por “fuerzas ocultas”, sino por el simple hecho que a finales de año toda las familias obreras y populares hacen sus balances –por así decirlo- sacan “cuentas”, y evalúan como podrán llevar adelante sus merecidos festejos y fiestas de fin de año.

Sencillamente, muchas de esas familias a las que las cuentas no le dan y sienten como una injusticia el nivel de gastos y festejos de las clases pudientes, son las que han salido a saquear: esa es la única verdadera y real explicación más allá de todas las elucubraciones interesadas.

Y la respuesta del gobierno ante eso ha sido una vergüenza: ¡no se le ha ocurrido otra cosa que la represión! ¡Mandó a Berni armado hasta los dientes con 400 gendarmes a Bariloche en vez de solucionar aunque sea mínimamente el reclamo por hambre que expresan los saqueos!

Insistimos: ¡es un escándalo que un gobierno que se dice “popular” en vez de resolver la circunstancia, en vez de dar respuesta a las exigencias y reclamos que se expresan, salga a reprimir!

Desde el Nuevo MAS decimos categóricamente que repudiamos de forma absoluta esa represión que ya se ha cobrado dos vidas en Rosario.

También decimos categóricamente que las causas que están llevando a los saqueos son genuinas: tienen que ver con que en la Argentina capitalista del kirchnerismo el hambre no ha sido resuelto, la polarización entre ricos y pobres nunca dejó de creer y el saqueo es la forma que encuentran algunos de los sectores más pobres de la sociedad frente a la falta de respuestas y soluciones con la que se chocan.

En todo caso, la circunstancia debe ser aprovechada para volver a poner en pié asambleas populares barriales, para que en todas las localidades dónde hay hambre los compañeros y compañeras, las vecinas y los vecinos se organicen y comiencen a llevar adelante sus reclamos de una manera consciente y organizada colocando en el centro la exigencia de trabajo genuino asalariado, de plan de obras públicas ya, y su unidad de clase con los trabajadores ocupados.

En el mismo sentido, las organizaciones sindicales como las que acaban de hacer el histórico paro general del 20 de noviembre pasado, y luego la marcha del pasado miércoles 19 de diciembre (en ambos casos con destacada participación de la izquierda, entre ella, nuestro partido), son las que naturalmente deberían tomar sin ningún falso sectarismo en sus manos un programa de unidad de la clase obrera dónde junto con los reclamos por el impuesto al salario se incorporen los reclamos por la precarización laboral y también la exigencia al Estado de obras públicas para crear trabajo y resolver de manera más orgánica la circunstancia de hambre que no termina.

Junto con esto hay que sacar una lección más de fondo de la circunstancia: no hay ninguna “estabilización” (como la que se jactan los K cuando hablan de que ellos “apagaron el incendio del 2001”) bajo este sistema capitalista de explotación. Hay una crisis del capitalismo que es internacional; hay una crisis de la economía en nuestro país, y la única salida y estabilización de fondo solo podrán venir desde la clase obrera y su programa para que la crisis la paguen los propios capitalistas.


jueves, 29 de noviembre de 2012

TRIUNFAZO CONTRA LA PATRONAL DE BRIDGESTONE ARGENTINA (FIRESTONE)


La jueza Sandra Russo ordenó la reincorporación de Maxi Cisneros

En el día de la fecha, jueves 29 de noviembre, fue notificada la sentencia de primera instancia por la cual la magistrada Sandra Russo declara nulo el despido del compañero Maxi Cisneros de la empresa del neumático Bridgestone Argentina por considerarlo "discriminatorio". Es decir, producido en virtud de la actividad gremial desarrollada por el compañero. En su fallo, la magistrada desmiente que se haya tratado de un despido por enfermedad y ratifica la condición de "activista sindical" de Maximiliano, ordenando su inmediata reincorporación a la planta.

Como antecedentes para el fallo, la jueza se basó en el conocido caso PARRA VERA, por intermedio del cual se fijó jurisprudencia en casos de despidos discriminatorios; fallo que fuera confirmado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso Alvarez. El caso PARRA VERA, como el actual del compañero Maximiliano, fue llevado por los miembros del ALI (Abogados Laboralistas de Izquierda; organización vinculada al Nuevo MAS), los doctores Leonardo Sinistri y Daniel Martinez.

Desde ya que desde el Nuevo MAS tenemos una alegría inmensa y consideramos este fallo un triunfazo, aunque somos conscientes que la empresa seguramente apelará a la segunda instancia para intentar evitar cumplir con el mismo. En todo caso, desde nuestro partido tomaremos todas las previsiones que sean posibles para que la reincorporación de nuestro compañero sea efectivizada a la brevedad, a comenzar por la realización de actividades públicas en ese sentido.
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miércoles, 14 de noviembre de 2012

DECLARACIÓN DEL NUEVO MAS SOBRE EL PARO DEL 20 DE NOVIEMBRE


Ante el llamado de Moyano y Micheli- ¡Tomemos en nuestras manos la convocatoria para hacer un paro activo nacional unificado!
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Que los compañeros y compañeras agrupados por la CGT Caló y la CTA de Yasky también se sumen

Finalmente, luego de dar muchas vueltas, la CGT de Moyano y la CTA de Micheli convocaron a un paro general para el próximo martes 20, el primero bajo el kirchnerismo. Al parecer, la CGT "Azul y Blanca" del impresentable Barrionuevo, también se sumaria a la convocatoria, aunque al igual que Moyano sin movilizar a Plaza de Mayo, ni, a priori, convocar a medidas activas. Sin embargo, la “unidad de acción” de Moyano, Micheli y Barrionuevo le daría bastante "representatividad" a la convocatoria, más allá que los actuales “recontra-alcahuetes” del gobierno como la CGT de Caló y la CTA de Yasky seguramente no serán de la partida y que como es habitual en la burocracia sindical, el paro es llamado por los medios, sin ninguna consulta a las bases trabajadoras, menos que menos la realización de asambleas en los lugares de trabajo, y nada que se parezca en algo a la democracia obrera.

La convocatoria al paro ocurre después del fuerte cacerolazo conservador del pasado jueves 8, pero tiene un carácter completamente distinto a este. Si bien Moyano, Micheli y Barrionuevo tienen fuertes vínculos con sectores de la oposición patronal, también expresan de alguna manera las presiones por el descontento que viene desde abajo, desde las bases de los trabajadores. Trabajadores que se están hartando del deterioro del salario por la escalada sin límites de la inflación, y de la confiscación de una parte de sus sueldos mediante el llamado "impuesto a las ganancias". La convocatoria al paro, aunque realizada por sectores burocráticos que buscan subordinar los intereses obreros a distintos sectores patronales, da sin embargo un canal para que se exprese la bronca de un sector social completamente distinto a los caceroleros del jueves pasado: la clase obrera. Es en ese sentido que el paro debe ser apoyado sin ningún lugar a dudas, apostando a que sea la clase obrera y sus reclamos la que talle en la situación nacional yendo más allá de sus convocantes burocráticos.

La realidad es que entre los trabajadores existe una justa y creciente bronca contra el gobierno. Desde hace meses Cristina viene aplicando un ajuste económico que descarga la crisis sobre la clase obrera y los sectores populares. Titulándolo sutilmente "sintonía fina", el gobierno ha venido intentado sacarse de encima su responsabilidad por esta política antiobrera y antipopular, “tercerizando” su aplicación sea a los empresarios, sea a los gobernadores de las provincias, sea al Jefe de la Ciudad o a quién sea. Esta maniobra no ha evitado que la bronca contra el kirchnerismo esté creciendo. Es que este ajuste ha tenido el objetivo de que los aumentos en paritarias quedaran por detrás de la inflación, un modo de compensarles a los empresarios el deterioro del dólar para que no pierdan "competitividad". De ahí que acercándonos a fin de año, y viendo todos los días la insuficiencia de los aumentos obtenidos meses atrás, amplios sectores de trabajadores y los gremios estén exigiendo sumas fijas para fin de año con el objetivo de compensar este atraso.

Pero no se trata sólo de las paritarias a la baja que firmaron los burócratas de todos los colores, oficialistas y opositores. También tiene un lugar central en la convocatoria el rechazo al escandaloso impuesto a las “ganancias” que pagan cada vez más porciones de trabajadores dado que el aumento del piso a partir del cual este impuesto impresentable se paga, ha quedado completamente por detrás de la inflación. La situación aberrante aquí es que cada vez que un sector de trabajadores obtiene un aumento, debe dejar parte importantísimo del mismo en manos del gobierno que se lo saca al servicio de sus propias necesidades. Como si esto fuera poco, las jubilaciones y demás ingresos sociales se van retrasando mientras que, aun sea en cuotas o no, aumentan el transporte, las tarifas, y demás servicios públicos, que de tan deteriorados que están, lo único que causan es un creciente rechazo.

El de los servicios es otro de los elementos de repudio popular al gobierno. A las amplias mayorías explotadas y oprimidas no les conmueven realmente los reclamos de los caceroleros, que en definitiva se anudan alrededor de la defensa de la propiedad privada, los dimes y diretes de la pelea entre el gobierno y Clarín, el dólar y cosas por el estilo. Pero si hay algo que no estuvo entre las prioridades del 8N, pero que sí lo está entre los sectores populares, es el desastre del transporte y la electricidad. Este ha sido otro de los grandes temas de estos días: el inmenso apagón que refleja el creciente abandono al que ha sometido el kirchnerismo unos servicios públicos que solamente han servido para que se llenen de plata (subsidios estatales mediante) las operadoras de los mismos, a la vez que provocando desastres y hasta tragedias entre los usuarios como fue en marzo el accidente de la ex línea Sarmiento.

Como si lo anterior fuera poco, Cristina ya salió a sentar posición contra al paro. Es en relación al movimiento obrero dónde más se le notan los pelos de gorila. Se queja de que los caceroleros son un movimiento “ultraconservador”. Eso es verdad. Pero lo que pretende esconder con eso, es que su gobierno también es bien gorila en relación a la clase obrera: sino que lo diga la clásica amenaza patronal que acaba de proferir de que la consecuencia del paro serían “nuevos despidos”… Y no nos olvidemos que hace pocos días nomás acaba de sancionar una ley de riesgos de trabajo que la única intención que tiene es ponerle un precio miserable a la vida del obrero, respondiendo de esta forma a la preocupación empresaria de que en la justicia las familias damnificadas obtenían “demasiada indemnización”. No les preocupa los accidentes que se generan por la desidia empresaria, o los ritmos locos de trabajo que aumentan sus súper ganancias: ¡lo que les preocupa es no pagar un precio demasiado alto por las consecuencias que tiene esto sobre la vida del trabajador! Cristina se declara “policlasista”. Pero esta no es más que una maniobra para confundir (aclaremos, de paso, que la conciliación entre explotados y explotadores, no existe), porque detrás de ese envoltorio, el kirchnerismo en estos últimos diez años no ha hecho otra cosa que defender una argentina 100% capitalista, que se nota no solamente en las enormes ganancias obtenidas por los empresarios, sino también en la concentración económica en manos de los más grandes grupos económicos.

El deterioro del salario y de las condiciones de vida es lo que ha motorizado la justa bronca entre los trabajadores, y el que podría tener un progresivo canal de expresión en el paro del 20. De ahí que la convocatoria debería ser a un paro realmente activo, discutido por las bases, con asambleas, y cualquier otra forma de organización desde abajo. No es así como lo piensan Moyano y Micheli. El primero quiere hacer “un paro como los de antes”, es decir, solo “dominguero”. Igualmente, tiene una dificultad: en aquellos paros domingueros de las décadas pasadas, al menos realmente durante el mismo parecía un domingo: no volaba ni una mosca, paraba todo el mundo. En este caso no está claro qué adhesión tendrá la medida, porque más allá de que muchos trabajadores seguramente simpatizarán con la convocatoria, la fragmentación sindical que existe en este momento dificulta una medida de ese tipo. Pero, además, hay otro problema. La búsqueda de un paro pasivo por parte de Moyano tiene el objetivo de controlar todo, que nada se le salga de las manos, además de congraciarse con sus nuevos aliados de la oposición patronal, los que verían con muy malos ojos una acción demasiado contundente como fuerzas patronales que son.

Luego está el caso de Micheli. Este boconea que quiere un paro “activo”. Pero no ha convocado a ninguna asamblea de base para organizarlo en los gremios o sectores dónde tiene fuerza. Las corrientes de “izquierda” que le hacen de comparsa, como la CCC y el MST (o, incluso, lamentablemente, el “Pollo” Sobrero del Sarmiento), no han abierto palabra al respecto mientras Micheli cancherea que el 20 llevará a cabo “100 cortes en todo el país” y convocará a un acto en la Plaza de Mayo. La realidad es que el michelismo es muy débil. Su punto de apoyo está entre los estatales, los que están fragmentados no solo con la oficialista UPCN, sino en mil gremios más. Su convocatoria supuestamente “activa”, es sólo para esconder esta debilidad orgánica en materia de representación porque si el paro no lo garantiza el moyanismo, de cese de actividades tendría poco.

Aquí salta otro problema vinculado a la acción gorila del kirchnerismo en el movimiento obrero: su rol ha sido al mismo que en relación al resto de los movimientos de lucha: ¡cooptar y fragmentar!. Bonito “progresismo” es este que solamente ha buscado debilitar y cooptar mucho de lo que de independiente de los aparatos tradicionales había dejado el 2001. Así como fragmentar en todo lo posible el viejo aparato sindical, para que ningún gremio se le pueda “retobar” demasiado. En esta acción, sin embargo, además de garantizarse dominio y control, siempre se ha asegurado, sobre todo, algo más estratégico: proteger y mantener la estructura sindical tradicional pactando con burócratas de todos los pelajes a diestra y siniestra, sólo importándole que los apoyen a ellos y siempre buscando frustrar el proceso de recomposición que viene desde abajo. Muchos no gustan escuchar esto. Pero la verdad es que el kirchnerismo ha sido bien peronista en ese sentido: ceder algunas mínimas concesiones mientras le asegura a la patronal excepcionales condiciones de explotación del trabajo, y desalienta y trabaja contra todas las experiencias antiburocráticas.

En este contexto, desde el Nuevo MAS opinamos que la convocatoria es una oportunidad para que los trabajadores hagan sentir sus reclamos en la palestra nacional. Pensamos que en todos los lugares que pueda ser esto posible, deben realizarse asambleas, reuniones abiertas, plenarios o lo que sea, unificando si es posible a los trabajadores de ambas CGT y ambas CTA para llevar a cabo una acción conjunta que los burócratas no van a garantizar. Además, debemos esforzarnos porque la medida de fuerza sea activa, viendo en cada caso como se puede garantizar esto, realizando piquetes y cortes de ruta masivos dónde sea posible, y evaluando la conveniencia o no de movilizar a Plaza de Mayo; esto es más táctico y dependerá de lo que más nos convenga en cada caso. Pero lo que no es táctico es parar, y hacerlo sobre la base de una decisión colectiva de los compañeros y compañeras en cada lugar de trabajo buscando, además, que el paro no sea dominguero sino activo y lo más unificado posible entre todos los trabajadores, sean del gremio o la central que sean, y con una perspectiva independiente que avance en comprender que no se debe ir detrás de uno u otro sector patronal como pretenden todas las burocracias, sino que la clase obrera debe hacer su propio camino político.

► Reapertura de paritarias ya

► Salario igual a la canasta familiar (que hoy ronda los 7000 pesos); ajuste mensual por inflación


► Derogación del impuesto al salario y asignaciones familiares para todos


► Derogación de la nueva ley de ART´s


► 82% móvil para los jubilados y pensionados


► Contra el trabajo en negro y tercerizado


► Contra la criminalización de la protesta. No a la ley “antiterrorista”


► No pago de la deuda externa


► Reestatización de todas las privatizadas bajo control y gestión de sus trabajadores


► Nacionalización de la banca y del comercio exterior


► Impuestos crecientes a las rentas agrarias y mineras

sábado, 10 de noviembre de 2012

EL CACEROLAZO CONSERVADOR Y LA RESPONSABILIDAD DEL KIRCHNERISMO- Declaración del Nuevo MAS


Multitudinaria pero no millonaria

El jueves 8 se realizó el anunciado cacerolazo que venía promoviéndose desde los medios de comunicación hace sema
nas perdiendo en el camino toda su “espontaneidad”. Está claro que tuvo una participación masiva, sobre todo en las concentraciones del Obelisco y frente a la Quinta de Olivos. Las cifras más serias hablan de algo en torno a 200.000 personas en el centro, unas 30.000 en Olivos y unas 70.000 personas más en el resto del país; es decir, muy lejos de los 2.000.000 de los cuales han salido a hablar el diario Clarín y Macri. Si fue una acción masiva, también se puede decir que por su composición social no dejó de ser muy “unilateral”: en general el promedio de edad fue alto, de familias de clase media para arriba, poca juventud independiente, y ni que hablar de sectores de trabajadores y, más en general, populares. Claro que en una movilización de tal magnitud hubo componentes sociales de todos los tipos; pero no deja de ser casual que los principales centros de concentración hayan ocurrido en barrios como Barrio Norte, Recoleta, Olivos, Caballito y en los barrios más de clase media alta de las ciudades capitales del interior del país.

En defensa de la Argentina neoliberal

Lo anterior tiene que ver con la composición social mayoritariamente pudiente de su participación. Veamos ahora el contenido principal de sus reivindicaciones. En este sentido también la cosa quedó bastante clara: si la consigna que más se escuchó fue el reclamo de “seguridad”, el otro elemento clave fue la defensa de la actual constitución neoliberal heredada del menemismo de los años ’90. No hace falta estar a favor de la reelección del gobierno de Cristina Kirchner para darse cuenta que detrás del operativo burgués del rechazo a su eternización en el cargo, lo que se expresa es un repudio a que se le toque una coma a una constitución que consagró legalmente la argentina capitalista heredera de los peores años de la dictadura militar y el menemismo. ¿Qué otras reivindicaciones se expresaron? El rechazo a las dificultades para comprar dólares (pobrecitos los que no pueden irse de vacaciones a Miami), la exigencia de que se deje que “la justicia sea independiente” y planteos por el estilo. Si bien la preocupación por la inflación fue expresada por algunos de los participantes (un flagelo que afecta en primer lugar a los sectores populares), no fue el que dio la nota, y, en todo caso, el problema no es sólo identificar la existencia de la inflación, sino qué respuesta se le da a ese flagelo: ¡porque muchas veces hemos vivido la utilización de la excusa de la inflación para legitimar políticas de ajuste dónde la cuenta de la crisis se le hace pagar a los trabajadores!

De lo social a lo político

El interrogante político inmediato es si la manifestación de ayer abrirá una crisis política en el gobierno o no. Eso es probable pero todavía no seguro. Es que hay varios elementos “atenuantes” en ese sentido. El primero es que la vasta movilización de ayer con su ristra de reclamos más bien conservadores, no tiene ninguna expresión política directa. Da vergüenza ver como incluso desde sectores considerados de “izquierda” se han lanzado desesperados a intentar “capitalizar” algo de un descontento que no es ingenuo, ni que está para cualquiera: los que se movilizaron ayer tienen un corte de clase muy característico que nada tienen que ver con el “público” de la izquierda, con los explotados y oprimidos. Pero el problema subsiste porque incluso por la derecha es difícil que algunos de los grupos de la oposición como el PRO (el más visible en el cacerolazo), los radicales (que arrastran una crisis interminable), o mismo el FAP (como subproducto de la crisis del “narco-socialismo” se terminaron ausentando de la marcha en Rosario) puedan salir a canalizar este descontento; más todavía cuando aun falta un largo año para las elecciones. Tampoco está claro qué “utilización” le podrán dar Moyano, Barrionuevo o Micheli. Si los dos primeros aparecieron abiertamente convocando para la jornada de ayer, y ahora están hablando de un supuesto paro general para el 20 de noviembre, todavía no está nada claro que van a hacer realmente, a qué van a convocar, y si, en realidad, toda su movida no es una para llevarle agua al molino de la oposición patronal más que para sacar adelante los genuinos reclamos obreros. Para precisar esto habrá que esperar a que concreten su anunciada convocatoria (si es que lo hacen).

Una agenda conservadora

Existe un segundo problema ligado al anterior: una movilización masiva pero reaccionaria como la de ayer, inevitablemente mete “presión” alrededor de una agenda conservadora para el país. Esto también “escupe el asado” para tantos sectores de la izquierda argentina vulgar y facilista que creen que cuando miles salen a las calles el problema ya está resuelto sin interrogarse acerca de la composición de clase, el programa y la dirección de aquellos que reclaman. Porque la cuestión es que esos elementos pesan y mucho a la hora del verdadero carácter de los movilizados. Y si bien la marcha del 8 N tiene enormes dificultades de canalización política orgánica en alguna fuerza conservadora como acabamos de decir, en todo caso no juega a favor sino en contra de las verdaderas reivindicaciones de los explotados y oprimidos que cuestionan al gobierno pero no por la derecha como fue el cacerolazo de ayer, sino por la izquierda.

Es el gobierno K el que le ha dado de comer a los sectores pudientes que hoy reclaman

Pero esto nos lleva también a la responsabilidad del gobierno en particular y el kirchnerismo en general. A estos y a sus agrupaciones les gusta rasgarse las vestiduras presentándose como los que “luchan contra la oligarquía” mientras que una parte (vergonzosa) de la izquierda se suma al gorilaje. Si lo segundo es verdad (hay una parte de la “izquierda” que es impresentable), no lo es lo primero. Es que el principal y casi único responsable de que estos sectores conservadores hayan salido a levantar el copete no es otro que el gobierno K que viene administrando el país hace ya diez años. Son los gobiernos de Néstor y Cristina los que se jugaron enteros a mantener y normalizar la Argentina 100% capitalista. Es su gobierno el que benefició más que a nadie, a los grandes grupos económicos transnacionales concentrados que desde la década del 1990 vienen dominando el país y que en los últimos años se llenaron de ganancias a dos manos. Es también este mismo gobierno el que ha mantenido una estructura de la clase obrera heredada de los años 1990 caracterizada por la fragmentación del “mundo del trabajo”.Como remate de esta realidad, es el mismo gobierno el que acaba de imponer una nueva ley de ART muy festejada por los patrones de la UIA, que consagra un precio absurdo para la vida del obrero limitando en mucho la posibilidad de litigar en la justicia reclamando a las patronales ante la muerte obrera. En suma: es el gobierno K el que normalizando el país luego de la rebelión del 2001 y posibilitando que los capitalistas y la clase media alta se llenaran de plata a dos manos, creó las propias condiciones para que ahora, estos mismos sectores, le exijan un “punto final” a su gestión en la perspectiva de un gobierno capitalista más normal que haga menos concesiones al movimiento de masas.

Los justos reclamos populares

Un punto aparte merece aquí no tanto los que se movilizaron ayer, sino los vastos sectores populares que simpatizaron con la movida. Aquí hay una confusión que los convocantes al cacerolazo van a intentar explotar los próximos días: una cosa muy distinta son los reclamos de los sectores pudientes al gobierno, y otra diferente es que por no haber otras alternativas de magnitud, amplios sectores de los explotados y oprimidos -que están viviendo un evidente deterioro en sus condiciones de vida-, depositen expectativas en los “caceroleros”.

Los sectores populares reclaman muy justamente al gobierno K por los bajos salarios, por el incremento de los despidos y la limitación en las expectativas laborales, por el impuesto a las ganancias (que se le aplica escandalosamente a los salarios), por las condiciones de los servicios de luz (que se desmoronan ante la ola de calor), por los servicios del transporte (que son una vergüenza nacional que en cualquier momento se cobra nuevas vidas como fue el accidente trágico del ex Sarmiento). Pero lo que muchos compañeros y compañeras no ven, es que de estos reclamos desde abajo poco y nada se escuchó en el cacerolazo:¡su agenda de justos reclamos contra el gobierno kirchnerista nada tiene que ver con la agenda conservadora de los satisfechos de ayer! En todo caso, una de las razones por las cuales hay que trabajar desde la izquierda revolucionaria por un tercer polo de clase en la situación nacional tiene que ver justamente con esto: con romper con la polarización por arriba entre dos fuerzas burguesas que nada tienen que ver –ninguna de las dos- con las justas reivindicaciones populares.

La crisis de la izquierda “porotera”

Esto nos lleva al problema de la izquierda. La pérdida de reflejos de clase y el electoralismo que domina a parte de la misma ya son escandalosos. En la Argentina existe suficiente tradición histórica y política como para darse cuenta que la movilización de ayer nada tiene que ver con los explotados y oprimidos. Una perspectiva de clase pasa por abrir una tercera vía, por desarrollar un camino de crítica y lucha contra el gobierno burgués kirchnerista desde la izquierda. Pero para hacer esto no se puede mezclar las banderas con el gorilismo neoliberal como se está haciendo desde el FAP de Binner, la CTA Micheli y Libres del Sur, pasando por la CCC, Solanas y el MST hasta llegar a grupos menores como IS. Mezcla de banderas que tiene que ver, además, con una expectativa electoralista: tratar de ganar votos como sea, con el programa y las reivindicaciones que sean, haciendo las contorciones que fuesen necesarias, sumándose a una crítica al gobierno kirchnerista que no es desde la izquierda del mismo, sino gorila y neoliberal. De ahí que se hayan podido observar, incluso, carteles como el de Pino Solanas (supuesto “peronista de izquierda nacionalista”) llamando a “defender” la reaccionaria y cipaya Constitución Nacional...

Pero lamentablemente el problema va todavía un poco más allá, evidenciando una crisis creciente en las filas del FIT. Es que corrientes que mantengan una posición independiente como la nuestra (que viene desde el conflicto con el campo en el 2008), sobran los dedos de una mano para identificarlas.

Lamentablemente incluso el PO que es la fuerza hegemónica en el Frente de Izquierda, tiene una posición parecida al “no sabe, no contesta”. Un día dice una cosa, otro día dice otra. Incluso en una misma declaración arrancan para un lado, pero terminan para el otro... Es una verdadera vergüenza. Y si Altamira se pasea por los medios bastante asiduamente, eso no es garantía alguna de claridad. Es que al PO le pasa el mismo síndrome que al resto de la centro izquierda y parte de la izquierda “porotera”: el síndrome del electoralismo. Todo el cálculo está puesto en los porotos: cómo meter algún diputado en la Capital el año que viene. Y para eso, en vez de apostar a una política revolucionaria, basada en posiciones claras, la cosa parece dominada por no “mal quistarse” con los posibles votantes; no quedar muy claro ni para un lado ni para el otro a ver si obteniendo votitos aquí y allá, se produce otro “milagro” y sale el diputadito. ¡Una verdadera vergüenza!

Hace falta poner en pié un tercer polo de clase en la realidad nacional

La realidad es que ni los caceroleros ni el gobierno K parecen muy preocupados por los casos, por ejemplo, de persecución a luchadores obreros, como es el caso de Maximiliano Cisneros, injustamente despedido por la patronal de Firestone por haber comenzado a organizar a sus compañeros para luchar contra la esclavitud laboral. Tampoco parecen interesados en responder al reclamo que viene creciendo e instalándose en la agenda nacional por el derecho al aborto. Y, menos que menos, por la condena a Pedraza por el asesinato a Mariano Ferreira. Para que esos reclamos y muchos otros de la clase obrera y la juventud se abran paso, hace falta abrir un tercer polo, que exprese a la clase obrera y sectores populares en la coyuntura nacional. Y con ese objetivo hay que superar la experiencia de la izquierda porotera, superando el electoralismo y confiando en que solo la clase obrera puede abrir una vía para la transformación social.

Comité Ejecutivo del Nuevo MAS, 9 de noviembre del 2012
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miércoles, 7 de noviembre de 2012

EL NUEVO MAS REPUDIA EL CACEROLAZO REACCIONARIO SIN DAR NINGÚN APOYO AL GOBIERN0 K


No es una alternativa para los trabajadores

Desde el Nuevo MAS queremos ser absolutamente claros: repudiamos la convocatoria del 8N por representar sin lugar a dudas el intento de montar una alternativa por derecha al gobierno K, que exprese una oposición “liberal y republicana” al oficialismo k, cuyos motivos íntimos son: la defensa de la actual constitución neoliberal reformada en los 90` (incluyendo aquí al FAP y los “antiimperialistas” de Libres del Sur), el libre mercado, la no intervención del estado en la economía, la libertad de prensa entendida como libertad de empresa y el monopolio de los medios por la oposición gorila, la libre disposición de dólares para hacerse paseitos por el exterior o, mucho más importante, pasar a moneda ‘dura’ las súper ganancias extraídas de la explotación de la clase obrera. Una agenda que nada tiene que ver con las necesidades de los explotados y oprimidos y que, vergonzosamente, desde sectores de la izquierda se sigue considerando ‘progresiva’, como cuando no tuvieron empacho en poner las banderas rojas al lado de las de la Sociedad Rural en Palermo.

Aunque en estos días nos quisieron vender que había una ‘batalla en las redes sociales’, quedó claro que este cacerolazo ha perdido el aparente carácter ‘espontáneo’ que tuvo el 13 S, transformándose en una manifestación mucho más política. Tanto Macri como Carrió (entre muchos otros políticos de la oposición patronal), la Iglesia Católica, etcétera, se han declarado a favor del mismo, por no olvidarnos el hecho de que está directamente promovido por los diarios Clarín y La Nación, los que han salido a propagandizar que ‘si el 8 N es grande no hay 7 D’ (por la supuesta intervención que el gobierno de Cristina promovería ese día en el multimedio).

Los sectores populares que tienen justas críticas al gobierno, no deben confundirse. Como las marchas de Blumberg y, sobre todo, la coalición sojera del 2008, se trata esta de una manifestación reaccionaria y conservadora de los sectores pudientes de la sociedad en defensa cerrada de sus intereses, que nada tienen que ver con los intereses de los de abajo.

Dicho esto, tampoco defendemos al gobierno K. Este representa a los sectores patronales que defienden ‘otra regulación’ del mercado. Es que Cristina Fernández también expresa los intereses de la Argentina capitalista, de los grupos empresariales beneficiados por la nueva ley de accidentes de trabajo, por la flexibilización laboral, por una forma de explotación del trabajo que si ha implicado una mayor tasa de empleo, no ha dejado de significar un aumento considerable en la productividad fundada en el sudor, las lágrimas y la sangre del obrero. Cristina Kirchner quiere hacerse de los medios pero no para ponerlos al servicio del movimiento obrero y de masas, sino para que sea el oficialismo el que los monopolice, vendiendo desde los mismos su ‘relato’ acerca de cuales deben ser las reglas de juego de una Argentina que, aun con barniz ‘progre’, sigue siendo 100% capitalista.

Los trabajadores y el pueblo necesitan otra cosa, una salida independiente, la que no puede venir ni del gobierno de Cristina ni de los caceroleros ‘chetos’ que se van a expresar mañana. De estos enfrentamientos en las alturas entre distintas opciones patronales, nada bueno podemos esperar los sectores obreros y populares. Un ejemplo de esto ha sido recientemente todo el escándalo que se desató alrededor del tema del aborto, donde los referentes de ambos sectores patronales ni abrieron la boca evidenciando con su silencio el apoyo explícito a la archi-reaccionaria Iglesia Católica que sigue opinando como si todavía estuviéramos en la Edad Media.

El Nuevo MAS reitera la posición asumida cuando el conflicto del 2008, de absoluta independencia de clase frente a ambos bandos burgueses, impulsando la movilización para poner en pie un tercer polo en la política nacional que defienda los intereses de los sectores obreros y populares.
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sábado, 6 de octubre de 2012

JORNADA DE LUCHA EL 10 DE OCTUBRE


Construyamos una jornada clasista el 10 de octubre

Desde que la CTA Micheli con el apoyo de Moyano largaron la convocatoria del 10 de octubre, aparentemente ordenada alrededor de reivindicaciones de los trabajadores, esta ha ido cambiando y al día de hoy nos encontramos que de la convocatoria original queda solo la cáscara. El contenido real es que se ha transformado en un acto político, donde los reclamos obreros quedan en un segundo plano, detrás de los alineamientos patronales tanto de Micheli como de Moyano.

Este carácter lo da el hecho de que en el programa formal se han “colado” consignas en defensa los patrones del campo como “segmentación de las retenciones”, reclamo que además está avalado por la presencia como orador del patrón Bussi dirigente de la FAA socia fundadora de la reaccionaria Mesa de Enlace. También sumaron la exigencia de “cambios en la co-participación” viejo reclamo de los partidos patronales como la UCR y el FAP.

Y si esto no bastara, está Moyano que al otro día del acto de Plaza de Mayo se ha reunido con cuanto político de la derecha patronal se ha cruzado por su camino, para terminar estos días recibiendo y apoyando a los prefectos y gendarmes en su planteo claramente reaccionario!!!!!

En este marco desde el Nuevo MAS consideramos que el 10/10 hay que parar pero NO marchar al acto pro-patronal de la burocracia, es necesario poner en la calle una alternativa independiente de la burocracia, del gobierno K y de la oposición patronal de derecha.

Llamamos a los cuerpos de delegados, comisiones internas, activistas, luchadores y clasistas, a que junto con los movimientos y partidos de izquierda construyamos una jornada de lucha independiente y clasista el 10/10.

► Contra el gobierno K, la UIA y la Mesa de Enlace.

► Rechazo al planteo de los prefectos y gendarmes. Son represores no trabajadores.

► Por el apoyo a todas la luchas obreras.
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jueves, 4 de octubre de 2012

EL NUEVO MAS RECHAZA EL "PLANTEO" DE PREFECTOS Y GENDARMES


El conflicto con Prefectura y Gendarmería: un planteo inaceptable

En la mañana de hoy la población del país se desayunó con un planteo salarial de la Prefectura, que con el correr de las horas terminó siendo asumido también por la Gendarmería. Al momento de escribir este comunicado, suboficiales y tropa de ambas fuerzas se mantienen concentrados frente a los edificios correspondientes a cada fuerza, a lo que se ha sumado la concentración de personal de la marina frente al edificio de la Armada en Comodoro Py, anunciando que “pernoctarán montando un campamento hasta tanto vean satisfechos sus reclamos”.

Mientras tanto, el planteo se está trasmitiendo en cadena nacional, y una declaración de legisladores del Congreso acaba de exigirles "adecuar sus acciones a pautas de funcionamiento democrático y subordinación a las autoridades legalmente constituidas, de acuerdo a la Constitución". También ha trascendido que los mandos de ambas fuerzas acaban de renunciar.

La naturaleza del reclamo

Detengámonos primero en la naturaleza del reclamo, la caracterización del mismo y luego en cuál debe ser la posición desde la izquierda revolucionaria frente al mismo.

Por un lado, es evidente que, en su aspecto formal, se trata de un recorte salarial como parte de la política de sintonía fina del gobierno. Al parecer, hubo algún problema de “instrumentación”, porque el recorte llegó solo a la suboficialidad, pero no a los mandos superiores.

Sin embargo, también parece ser un hecho cierto que entre los miembros de Prefectura y Gendarmería hay una práctica habitual por intermedio de la cual, y a diferencia por ejemplo de los trabajadores judiciales que vienen peleando por ese reclamo hace años, habría –no sabemos con qué justificación- cierta ley o circunstancia de “enganche” que les permite presentar amparos ante la justicia en reclamo por sus ingresos.

Resulta ser que aprovechándose de esta circunstancia, algunos prefectos y gendarmes llegan a gozar hasta 50.000 o 80.000 pesos de salario, una aberración por dónde se la mire y que el decreto gubernamental –entre otras cosas- pretendía venir a resolver.

Que el gobierno está embarcado en una política de ajuste es un hecho, y que parte de este mismo ajuste se haya descargado sobre estas dos fuerzas, al parecer, de alguna manera también; sin embargo, este es el aspecto superficial de la cosa, que no hace a su reclamo “progresivo” como creen algunos.

Porque aquí hay un problema de fondo, y que tiene que ver con dos aspectos. Por un lado, cuando se habla de las fuerzas represivas (y la Prefectura y Gendarmería lo son), se esta hablando no de “trabajadores” como creen algunos equivocadamente, sino de un personal burocrático que recibe un salario como parte del aparato represivo del Estado, precisamente para eso: no para trabajar, sino para reprimir. En esas condiciones, la solidaridad con sus reclamos no procede, porque solamente están colocados para hacer más eficiente su labor.

Pero además, hay un segundo problema muy grave. A pesar de la línea negociadora del gobierno (un gobierno que no ha hecho otra cosa, sin embargo, que apañar a la Prefectura y Gendarmería, legitimándolas como fuerzas “sanas” de reemplazo a la policía federal y provincial), los que están en el planteo ahora van por más y no aceptan el ofrecimiento gubernamental. Es decir, su acción se está transformando en un planteo que está cuestionando a las autoridades constituidas, con lo cual tiende a adquirir una dinámica que es peligrosa y que rechazamos.

Parte de esta misma dinámica es que los propios protagonistas del planteo señalan que, aunque de manera “no orgánica”, se les están sumando sectores del ejército, la fuerza aérea y la policía federal.

De ahí que hablemos de “planteo” y no de “huelga”. Porque esta segunda definición podría confundir las cosas. Cuando se habla de huelga, se habla de un legítimo reclamo de un sector de los trabajadores. Pero cuando se habla de una medida de fuerza de integrantes o fuerzas enteras del aparato represivo, ya la cosa toma otro cariz: inevitablemente adquiere un carácter político que rebasa el aspecto “reivindicativo” y que tiene que ver con el plantarse de dicho aparato frente al propio régimen de democracia de los ricos desde la derecha; de ahí que hablemos de planteo y no de huelga.

El Nuevo MAS no apoya el reclamo de prefectos y gendarmes

En estas condiciones, ya se ha echado a rodar un debate acerca de qué posición asumir frente al planteo de estas fuerzas. Tanto Moyano como Caló han salido a apoyar el reclamo. Lo propio ha ocurrido con Vilma Ripoll desde el MST. Y no sabemos si no están en marcha otros apoyos, sean desde sectores patronales, burocráticos o, vergonzosamente, desde sectores de la misma izquierda.

Nos parece que apoyar el reclamo de estas fuerzas represivas es un gravísimo error. No hace falta apoyar al gobierno capitalista de Cristina Kirchner para saber que solamente en condiciones de situaciones realmente revolucionarias, cuando un sector de la tropa de las fuerzas represivas puede ser arrancado hacia la izquierda (y su composición es, más bien, conscripta, lo que no es el caso de gendarmes y prefectos), se le puede tender la mano a la base de las mismas.

Pero en condiciones normales, como las de hoy, esto es un desastre. Si para muestra basta un botón, al parecer, simultáneamente con la concentración frente al edificio Guardacostas, de casualidad pasaba cerca una movilización de una repartición pública de ATE, y gendarmes y prefectos se apresuraron a apersonarse señalándoles que siquiera se les ocurriera pasar por la puerta del edificio …

Además, los propios protagonistas dicen que sus reclamos no son solamente salariales, sino para que “dejen de morir integrantes de la fuerza”; es decir, exigen por lo bajo mayores condiciones represivas aun.

Las organizaciones obreras y la izquierda cometerían un grave error si salieran a apoyar un planteo que, en definitiva, nada tiene que ver con los reclamos de los trabajadores y que solo sirven, por el contrario, para fortalecer una fuerza que se usa contra ellos y sus luchas.

De ahí que desde el Nuevo MAS rechazamos enfáticamente este planteo que tiene una dinámica de cuestionar por derecha las libertades democráticas en el país.

Comité Ejecutivo Nuevo MAS 3/10/2012
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jueves, 27 de septiembre de 2012

INTERVENCIÓN DEL NUEVO MAS EN EL CONGRESO POR EL VOTO A LOS 16 AÑOS


Intervención de Martín González Bayón en representación de la Juventud del Nuevo MAS en la Audiencia Pública desarrollada en el Congreso por el voto a partir de los 16 años:

Buenas tardes, estoy aquí en representación del Movimiento al Soc
ialismo. Somos una organización política que se caracteriza por su alto componente juvenil. Nuestros militantes son jóvenes activistas en las fábricas y lugares de trabajo, en los barrios, en las escuelas y en las universidades. Como organización militante y socialista, estamos aquí en este salón para defender incondicionalmente el derecho de los jóvenes a ejercer plenamente sus derechos políticos, por parte de los trabajadores, los estudiantes, así como de otras decenas de miles de jóvenes a los cuales este régimen político y social los deja excluidos y marginados de toda posibilidad de realización personal. La juventud en nuestro país ha sido históricamente protagonista de las luchas sociales y políticas de nuestro pueblo, son cientos los compañeros menores de 18 años que fueron asesinados, secuestrados, torturados y desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar, entre estos se cuentan los compañeros secuestrados en la criminal “Noche de los Lápices”, que la juventud y en particular los estudiantes secundarios conmemoran cada 16 de septiembre, y honran cada día con su lucha en defensa de la educación pública.

Desde nuestra organización entendemos que el reconocimiento al voto para los jóvenes de 16 y 17 años es un derecho que ellos ya se ganaron con sus luchas. El cuestionamiento que ha aparecido en boca de tantos políticos no es ingenuo. Manifiesta el deseo de parte de los sectores dominantes de nuestro país que temen que la plena participación de la juventud multiplique los reclamos de ese sector de la sociedad en pos de una sociedad más justa y más digna de ser vivida, lo que contribuye, potencialmente, a socavar las bases de sus privilegios.

Por eso antes de avanzar sobre otros temas quería hacer referencia a algunos de los argumentos en contra de este derecho. Muchos realmente, sorprenden por su cinismo. Se ha escuchado en boca de obispos, diputados, senadores que los jóvenes son inmaduros, influenciables, manipulables. Realmente sorprende, no está de más recordar que este Congreso de la Nación ha sido el escenario de incontables escándalos durante los últimos 15 años.

Hemos tenido que presenciar la sanción de leyes por intermedio de diputados truchos, candidatos testimoniales, legisladores tránsfugas que pasan del oficialismo a la oposición y viceversa. No transcurre una sola votación en este parlamento que no este precedida por acusaciones cruzadas referente a supuestas compra de voluntades de algún legislador. Sin ir más lejos, actualmente estamos presenciando el juicio sobre la “CAUSA BANELCO” que debería aclarar la compra de voluntades, el soborno de senadores de la Nación para garantizar la sanción de la reforma laboral, que legisló la flexibilización laboral en nuestro país, verdadero pilar del neoliberalismo, pilar que hoy continua incólume defendido tanto por el oficialismo como por la oposición patronal.

Por eso, cuando desde este parlamento se escucha hablar de falta de madurez sorprende el descaro. Nosotros no somos demagogos, sabemos que los jóvenes, como cualquier otro sector, pueden ser manipulados. Pero estamos convencidos que por medio del ejercicio de sus derechos, esta juventud sabrá distinguir entre lobos y corderos más allá de la piel que vistan. Como también estamos seguros, que esta juventud no viene con todos esos vicios que caracterizan al actual régimen político. De hecho, si se aplicara realmente el criterio de limitar los derechos políticos a las personas manipulables o influenciables, muchos diputados y senadores verían peligrar sus propios derechos.

Algunos se oponen a reconocer estos derechos sosteniendo que el espíritu que motiva a los legisladores oficialistas es espurio. Y desde ya que tienen razón. La defensa que sostenemos desde el Movimiento al Socialismo al reconocimiento del derecho a los jóvenes no es ingenua, aquí nadie es ingenuo. Somos concientes que este gobierno nacional está motivado por un criterio oportunista que considera que en la actual coyuntura puede obtener algún rédito electoral en esa franja de la población. Pero en todo caso eso es una pequeñez coyuntural, y no es lo que motiva nuestra posición que es principista y estratégica. Nuestro interés va más allá que las elecciones de 2013. De ninguna manera esta situación coyuntural puede actuar en menoscabo del reconocimiento de los derechos políticos de toda una franja de la población, quienes por medio de su ejercicio pleno van a encontrar las herramientas para desarrollar aun más su politización.

Llamamos a la juventud a aferrarse a este reconocimiento formal como sujetos políticos, para desarrollarlo y ampliarlos a todas las esferas de la vida política y social. Porque el principal derecho político, como es reconocido desde la Revolución Francesa, es el derecho a la protesta. Y agregamos, el derecho a la organización propia, independiente y libre de todo tutelaje, para luchar por la conquista de sus demandas sociales y políticas.

Desde el Movimiento al Socialismo sostenemos que este es un derecho de los jóvenes y no un beneficio del partido gobernante como es actualmente el caso de La Cámpora. Exigimos que se les reconozca el pleno derecho a los jóvenes a hacer política en las escuelas y en los lugares de trabajo, el derecho a organizarse, a reunirse, a publicar materiales, a hacer asambleas… Los jóvenes trabajadores y estudiantes ya ejercen derechos políticos sin pedirle permiso a nadie, ejercen esos derechos cuando cortan calles y toman escuelas en defensa de la educación pública. Pero al ejercer estos derechos se enfrentan sistemáticamente contra todo un sistema de tutelaje y regimentación política que los amenaza con sanciones, y hasta se ha llegado en los últimos meses al escándalo de la agresión física por parte de las autoridades como ocurrió en el Colegio Nacional Buenos Aires. En los últimos días hemos escuchado al Sr. Gustavo Zorzoli, Rector de dicho Colegio manifestarse como ferviente opositor a los derechos políticos de la juventud. Esto no debería de extrañar, fue de dominio público que en los últimos meses él mismo ha sancionado a 9 estudiantes de esa institución, dejándolos al límite de la expulsión, por haber ejercido su legítimo derecho a protestar en defensa de la educación, mandatados por sus compañeros en una asamblea democrática.

Por esto insistimos: ustedes reconózcanle su condición de sujetos políticos a los jóvenes y, ellos ya aprenderán a utilizarlos en su propio beneficio. Para concluir, y no llamarnos a engaños, queremos ser claros. Cualquier reconocimiento de derechos formales queda irremediablemente cuestionado, en la medida que no están dadas las condiciones materiales de vida para su libre ejercicio.

En las condiciones actuales en las que vive la mayoría de los habitantes de nuestro país. Con un Estado que no garantiza una verdadera educación pública de calidad. En situación de miseria salarial donde la mayoría de los jóvenes trabajadores no ganan el salario mínimo legal, con regímenes de trabajo superexplotado e hiperflexibilizado con jornadas laborales de 10, 12, 14 horas. Régimen de explotación capitalista, que garantiza a las patronales llevársela con pala, como le gusta festejar a La Presidenta de la Nación, mientras condena a la extenuación física y mental a los trabajadores. Con una escandalosa opresión sobre las mujeres, que se ven amenazadas por las redes de trata, por la violencia de genero que constituye un verdadero femicidio, con un gobierno que en complicidad con la Iglesia católica priva a las mujeres del elemental derecho a decidir sobre su propio cuerpo, oponiéndose al derecho al aborto legal seguro y gratuito haciéndose cómplice, de esta manera, de las muertes por abortos clandestino. Con una realidad en los barrios donde la fuerzas de represión del Estado acosan y aterran sistemáticamente a los pibes, al punto tal que muchos jóvenes tienen miedo que producto de esta reforma se les dé carta blanca a la policía, o al sistema penal para ampliar impunemente su represión… y su temor está fundado es su realidad cotidiana y en los miles de casos de gatillo fácil que son la norma del impune accionar policial en los barrios populares.

Por eso quedemos ser claros, en esas condiciones materiales no hoy legislación alguna que pueda sortear este vicio de origen, que es el estigma en la frente que caracteriza este sistema social capitalista que este parlamento defiende de forma unánime.

Desde el Movimiento al Socialismo defendemos el reconocimiento del derecho que debería asistir a toda la juventud a votar. Confiamos plenamente en que este reconocimiento tardío como sujetos políticos, más allá de las intensiones del legislador, va a contribuir en el proceso de politización de la juventud que se inicio con las jornadas históricas de la rebelión popular de diciembre de 2001 que tuvo a 35 jóvenes mártires asesinados por las balas del aparato represivo del Estado… Que tuvo en 2010 la participación de miles de estudiantes durante las tomas de escuelas y facultades que dieron pie al estudiantazo… Que tuvo, en ese marco el canallesco crimen de Mariano Ferreyra, joven estudiante, militante socialista que cayó baleado por la burocracia sindical con complicidad de las fuerzas policiales que liberaron la zona.

Confiamos en esta juventud que sale a luchar, que se educa y politiza en la defensa de sus derechos. Confiamos en esta juventud trabajadora para poner este país sobre sus pies y construir de una vez por todas una mundo sin privilegios sociales, sin explotados ni oprimidos. Confiamos en esta juventud para construir el socialismo, único camino para garantizar una sociedad realmente justa y democrática.
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jueves, 13 de septiembre de 2012

ELECCIONES EN LA UNIÓN FERROVIARIA


Criminal divisionismo de las fuerzas del FIT ante la burocracia de la Verde

Antes que sea tarde
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Una situación vergonzosa esta protagonizando el FIT en la Unión Ferroviaria. El tema es que hay elecciones nacionales en noviembre y era esperable que los grupos que integran el FIT intentaran sumar fuerzas para poner en pie una lista unitaria nacional y en cada una de las seccionales donde tienen trabajo para enfrentar a la Verde. 
 
Desde ya que todo el activismo y los simpatizantes de la izquierda esperaban esto, en una elección de alto voltaje, una de las mas importantes de los últimos años, contra la burocracia responsable de asesinar a Mariano Ferreyra. 

Pero no, no ha sido el caso. Repitiendo a la enésima potencia los métodos burocráticos, oportunistas y, lisa y llanamente, destructivos que caracterizan a las fuerzas del FIT, resulta ser que cada una de las fuerzas de izquierda que lo integran (PO, IS y PTS) se presentan a las elecciones por separado, sin haber intentado dar una pelea unificada de conjunto ante el estatuto proscriptivo del gremio.

El espectáculo no podría ser más vergonzoso: la burocracia asesina de la Verde teniendo que ser, por ejemplo, la que dirima las impugnaciones cruzadas por el color de las listas entre IS y el PTS. O, el PO uniéndose al MST para presentarle una lista en contra al Pollo Sobrero en el ex Sarmiento. 

Es decir, un escándalo oportunista y una verguenza por donde se lo mire, justo en el gremio donde esto no podía ocurrir de ninguna manera porque está la memoria de Mariano de por medio. Pero todo puede ser peor en manos de estos irresponsables, ya que en el Roca, el ferrocarril de la rebelión de los tercerizados, el PO y el PTS después de ir juntos para las elecciones de delegados acaban de romper esa precaria unidad y se presentan separados en dos listas. La burocracia asesina festeja y los activistas no saben para donde ir. 

Está claro que esto no puede menos que caer horrible y desmoralizar a un sector del activismo del ferrocarril. Este no tendrá ninguna forma racional de entender esta división destructiva que no sea la repetición de la misma "riña de gallos" de baja estofa entre la izquierda que se dio en oportunidad del conflicto de los tercerizados dos años atrás, y que va mas allá de la legítima lucha de tendencias al dividir al activismo frente a una de las burocracias mas siniestras del país ("pelea de aparato" que le sirvió en bandeja a la Verde a una parte de esos mismos tercerizados).

Sin embargo, esta situación no es casual. En su momento denunciamos el gravísimo problema que significaba la formación del FIT sobre la base de criterios oportunistas, primero por una capitulación a las reglas de juego proscriptivas del régimen político impuestas por la Reforma electoral K  y, en segundo lugar, por la tendencia de sus integrantes -de todos- a moverse con criterios puramente de aparatos y de "real política", es decir, subordinando las necesidades políticas de la recomposición obrera a los intereses de miniaparatos políticos. 

Y, lamentablemente, lo que podemos decir es que lo que ocurrió con esta vergonzosa división, nos ha dado la razón en el lugar más grave donde no debía ocurrir dado todo lo que estaba en juego: el ferrocarril. 

Desde el Nuevo MAS condenamos absolutamente esta situación. Llamamos a que cada una de las corrientes del FIT que en cada ramal sea más débil que la otra, levante ya mismo su lista en favor de la más fuerte. Esto a modo de evitar servir desde ahora en bandeja a Pedraza y su gente (que cuentan con la evidente y cínica complicidad del kirchnerismo) una elección que, en esas condiciones de división, solamente podrá favorecerlo en el juicio por Mariano que se esta substanciando y que, de "arrasar" en noviembre, solamente le daría renovados elementos de legitimidad. 

Comité Ejecutivo del Nuevo MAS, 13 de septiembre del 2012.
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viernes, 31 de agosto de 2012

ASÍ ACTÚA LA BUROCRACIA DE LA CTA YASKY



Así actúa la burocracia de la CTA Yasky, filmando y denunciando trabajadores que luchan. Video realizado el día del acto por la reincorporación de Maxi Cisneros en la puerta de Firestone donde se ve a la burocracia del SUTNA- CTA Yasky filmando desde el sindicato a los trabajadores que fueron al acto para amedrentarlos y denunciarlos. 
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lunes, 20 de agosto de 2012

A 72 AÑOS DEL ASESINATO DE LEÓN TROTSKY, parte II


Una reflexión acerca de Su Moral y la Nuestra

Los fines y los medios, o la lucha de clases como ley suprema

 A continuación, y a modo de homenaje en el 72 aniversario del asesinato de Trotsky en manos de sicarios del estalinismo, presentamos una reflexión acerca de Su Moral y la Nuestra. La obra fue escrita en condiciones durisímas, de extremo aislamiento, en un mundo que pasaba por la noche negra del siglo como la llamó el propio Trotsky y que, para colmo, concluía cuando este se enteraba de la trágica muerte de su hijo Sedov en París en un confuso episodio también obra de Moscú. Se trata esta de una versión levemente modificada de un capítulo homónimo de un folleto de reciente edición, Ciencia y arte de la politica revolucionaria, del mismo autor de este artículo. 

Respecto de las complejas relaciones entre los medios y los fines de la acción política revolucionaria hay una extensa elaboración no solo en el marxismo, sino en la filosofía política en general. No nos sirve a los intereses de este artículo tomar la cuestión con esa amplitud, de modo que nos limitaremos a señalar que en lo que hace a la acción política revolucionaria, lo esencial es la dialéctica de tres elementos: los fines, los medios y el terreno material en el que se va a llevar adelante la pelea, tal cual lo presenta Trotsky en su obra, Su Moral y la Nuestra. 

El finalismo del marxismo  

Partamos de recordar que el marxismo tiene una tensión “finalista” en el sentido de que está recorrido por una perspectiva, la autoemancipación del proletariado y una sociedad realmente humana bajo el comunismo, libre de todas las relaciones de explotación y opresión características de la sociedad de clases.
El debate de los fines plantea el de los medios para alcanzarlos, la congruencia entre unos y otros. Es decir, la relación entre medios y fines y el criterio que preside esa relación. ¿Cuáles son los medios lícitos que la clase obrera puede y debe emplear para lograr su emancipación? Un largo debate ha cruzado al marxismo revolucionario a lo largo del siglo XX, entre otras cosas porque muchas veces medios que supuestamente llevaban a un fin terminaron llevando a otro muy distinto.

Por ejemplo, el proceso de industrialización forzosa en los años 30 bajo el stalinismo, que si bien desarrolló en cierto modo las fuerzas productivas del país, lo hizo de una manera tan unilateral que dio lugar, a la postre, a un proceso de acumulación burocrática que no sirvió a un progreso real en el sentido de la transición al socialismo (que, más bien, quedó bloqueada a partir de entonces). Es decir: esa industrialización, como medio, no se correspondió al objetivo de la socialización de la producción, y dio lugar a otro resultado.

Otro ejemplo que ya ha sido señalado es el del sustituismo social de la clase obrera a la hora de la revolución socialista; emprendimientos que terminaron en el fracaso que todos conocemos. Ha quedado históricamente establecido que a la hora de la revolución socialista y de la transición auténtica al socialismo, esta obra sólo la puede llevar adelante la clase obrera por intermedio de sus organizaciones, programas y partidos, o no será revolución socialista (lo mismo cabe para el proceso de transición que se inaugura una vez tomado el poder). Sin clase obrera no hay socialismo: considerada la primera como un “medio”, lo segundo es el “fin” y viceversa: la transición es un medio para la emancipación de la clase obrera. Repetimos para que se grabe en todas las cabezas tozudas del movimiento trotskista internacional, que no han criticado la concepción de que podría haber “estados obreros” aun con la clase obrera fuera del poder: si no hay clase obrera, si la clase obrera no está realmente en el poder, no se llega al fin del socialismo. De lo anterior se desprende la necesaria congruencia entre medios y fines, que hace al fuerte contenido finalista del marxismo revolucionario. 

La clase obrera no puede elegir el terreno de su lucha

Esta tensión finalista del marxismo no pudo obviar otra discusión concreta: ¿cuáles son los medios a implementar por la clase obrera y los revolucionarios en su lucha? Aquí es muy conocida la discusión de León Trotsky con Víctor Serge en defensa de los métodos empleados por los bolcheviques en el poder durante la guerra civil. En Su moral y la nuestra Trotsky reitera una y otra vez que la ley suprema para apreciar los medios es la lucha de clases. La experiencia y reflexión de los últimos años nos han convencido de que  Trotsky tiene razón. Los medios no solamente tienen relación con los fines, sino con el terreno material mismo en el que se libra la lucha. Es verdad que no es lo mismo una circunstancia de guerra civil que una de lucha política “pacífica”. Sin embargo, y como ya hemos visto, la lucha de clases no deja de ser siempre una guerra de clases, en todo caso de menor intensidad. La clase obrera, y los revolucionarios junto con ella, no podemos elegir los medios que más nos gustarían; actuamos bajo condiciones determinadas objetivamente que no han sido elegidas por nosotros, regidas por sus propias leyes, y que en general no alientan la caballeresca generosidad sino ser implacables, so pena de fracasar en la lucha. Los medios se relacionan dialécticamente tanto con los fines que estamos persiguiendo como con las leyes del terreno material desde el cual partimos; esta dialéctica debe ser apreciada en cada caso concreto de una manera que, en definitiva, sirva a los objetivos de la lucha del proletariado.

En las condiciones de una guerra civil, partir de la realidad y sus leyes tal como son es una condición de vida o muerte: no hay tal guerra que se pueda librar sin tomar rehenes, sin fusilamientos, sin elementos de justicia colectiva o social. ¿Es contradictorio eso con el fin comunista? De ninguna manera: el comunismo tiene un contenido profundamente humanista. Pero ese humanismo no puede perder de vista el terreno material de las cosas, la lógica misma de la guerra de clases en la cual estamos inmersos. No podemos darnos el lujo de perder la batalla en función no de criterios de humanismo comunista, sino de un falso humanismo abstracto que sólo servirá a nuestros enemigos. En la lucha de clases esa dialéctica de fines, medios y terreno material de la pelea debe comprenderse y asumirse, so pena de caer en la ingenuidad y, lo que es más grave, poner la lucha en riesgo de ser ganada por el enemigo de clase.

En Su moral y la nuestra, Trotsky parece dar dos definiciones contrapuestas de las relaciones generales entre medios y fines. En una parte señala que los fines justificarían los medios; en otra, afirma lo contrario: que el fin no justifica los medios. Sin embargo, se trata de una contradicción puramente formal, no de contenido (1). Porque en los casos de lucha de clases más extrema, el proletariado no puede elegir sus medios libremente. Por esto mismo dice Trotsky que la ley suprema para evaluar medios y fines es la lucha de clases. Y una lucha de clases redoblada impide hacer valer leyes morales abstractas por encima de la naturaleza misma sangrienta de la lucha.

Precisamente, Trotsky insiste en rebatir la idea de que pueda existir una moral por encima de la historia y la lucha de clases; sostiene que la moral está siempre históricamente determinada, que es un subproducto de la sociedad de clases de que se trate y no un valor “universal”. Por otro lado, la perspectiva del socialismo y el comunismo tienen una ética propia, que hace al logro de una sociedad donde imperen la igualdad, la libertad y la fraternidad entre todos los seres humanos. Pero estas “leyes éticas” también son históricamente determinadas y, además, las clases en pugna se apoyan en elementos de moral o ética diferenciados que se desprenden del sistema social por el cual se pelea. Por ejemplo, el egoísmo que segrega la libertad de mercado contra la solidaridad de la lucha obrera. 

Necesidad y virtud en la guerra civil

Sin embargo, ¿no sería lo anterior recaer en una concepción maquiavélica o jacobina, en una forma de política burguesa?(2). Trotsky responde a esto de dos maneras. Por un lado, es decisiva la naturaleza social real de los contendientes; esto es, si determinados medios se utilizan en función de la emancipación social de la clase obrera o no. Para Trotsky, la naturaleza social diferenciada de los contendientes lo era todo al respecto. Incluso señalaba que las medidas durísimas de represión de los bolcheviques en el poder sobre elementos burgueses (o influenciados por los burgueses) en el fondo sólo servían para ahorrar vidas proletarias, y en ese sentido el fin justificaba los medios. No otra cosa decía Gramsci cuando rechazaba un examen abstracto del problema y señalaba que todo dependía del fin efectivo al que conducía el medio.

Además, las circunstancias de guerra civil son circunstancias de excepción muy extremas que obligan, por necesidad, a aplicar determinados métodos y no otros: “La revolución clásica ha engendrado el terrorismo clásico. Kautsky está dispuesto a excusar el terror a los jacobinos reconociendo que ninguna otra medida les hubiese permitido salvar la República. Pero para nada vale esta justificación tardía. Para los Kautsky de fines del siglo XVIII (los jefes de los Girondinos franceses), los jacobinos personificaban el mal” (Terrorismo y comunismo, p. 55).

Queda claro que hablamos siempre de los enemigos de clase, de la burguesía, nunca de los métodos de la dictadura del proletariado en relación con la propia clase obrera, lo que ya es evidentemente otra cosa y nos pone en otra discusión, la crítica al jacobinismo desde la izquierda. Al respecto, remitimos a nuestra crítica al texto de Nahuel Moreno La dictadura revolucionaria del proletariado. Allí señalábamos que en condiciones normales de la dictadura proletaria deben regir ampliamente los métodos característicos de la democracia obrera (que siempre es una dictadura del proletariado sobre la burguesía, claro está). Los métodos de guerra civil deben ser empleados contra los enemigos de clase y sus agentes, nunca contra la clase obrera y los partidos que la representan legítimamente.
 
Allí agregábamos que Trotsky había introducido confusión en la segunda parte de otra obra, Terrorismo y comunismo (escrita a comienzos de los años veinte, y al calor de la pelea por sacar a Rusia de la desvastación en que la había dejado la guerra civil), al dejarse llevar por el “lado administrativo de las cosas” como le señalara oportunamente Lenin, pregonando el partido único, transformar los sindicatos en apéndices del estado, la militarización del trabajo y lindezas por el estilo. En las condiciones de devastación económica a la salida de la guerra civil, Trotsky creyó posible la aplicación de los métodos utilizados para organizar el Ejército Rojo a la misma, algo que de llevarse a cabo simplemente hubiera puesto en cuestión las bases mismas del Estado obrero. Militarizar a la clase obrera dejaría sin ninguna base real a la democracia soviética. Lenin, como es sabido, optó por lo opuesto: la libertad para los sindicatos de reclamar reivindicaciones obreras y la introducción limitada del mercado por intermedio de la NEP.

En todo caso, nunca debe olvidarse que los métodos de implacable lucha de clases, de guerra civil sobre las clases enemigas, se aplican siempre por las necesidades de la propia dictadura proletaria, pero nunca deben ser transformados en virtud: hacen a las características propias de un período de guerra civil que se le imponen a los revolucionarios. Pero la norma es trabajar siempre por la creciente ampliación de los márgenes de la democracia socialista.

En definitiva, como decía Clausewitz respecto de la guerra, el peor error que se puede cometer en ella es ser ingenuos: tiene una serie de reglas objetivas que le son propias y que no pueden desconocerse, so pena de ser aplastados. La tensión finalista del marxismo debe ser sostenida firmemente a lo largo de la guerra civil y los enfrentamientos. Pero eso no significa moverse con criterios abstractos y por encima de las determinaciones concretas, que fijan las reglas de juego y los medios a utilizar para combatir y vencer. Ya la sangre obrera vertida cuando la masacre en la Comuna de París mostraba que la clase obrera no debía ser ingenua. Trotsky insistía particularmente en esto en su balance de la Comuna, como veremos más adelante.

Los ríos de sangre que han corrido a lo largo del siglo XX no han hecho más que confirmar, a escala corregida y aumentada, esta lección. Sólo cabe subrayar una vez más que ese combate implacable debe estar realmente en manos de la clase obrera, sus organismos y partidos, y no de una burocracia que elevándose por encima de ella aplique esa violencia contra la clase obrera misma y no contra el enemigo de clase.  

Trotsky, Gramsci, los Jacobinos y Maquiavelo

Las reflexiones de Gramsci sobre Maquiavelo son particularmente aleccionadoras respecto de este tema. El marxista revolucionario italiano subrayaba que, contra lo que suele suponer, El Príncipe de Maquiavelo era un texto pensado no para conservar el poder existente, para defender las fuerzas conservadoras (como el Leviatán de Hobbes) sino, por el contrario, para trasmitir enseñanzas del arte de la política a los sectores progresistas ascendentes. Gramsci insiste que hay que tratar El Príncipe como un texto científico que da cuenta de las reglas de toda la política; en todo caso, de toda política en la cual todavía existen el conjunto de escisiones que caracterizan a la política burguesa. Por eso Gramsci señalaba que sería un error analizar a Maquiavelo por fuera de las condiciones de su tiempo histórico, en el que era imposible pensar en términos de la autodeterminación de las grandes masas.

Entre El Príncipe moderno de Gramsci y Su Moral y la Nuestra de Trotsky parece haber vasos comunicantes, relativos al abordaje de El Príncipe como texto de ciencia política en el sentido de las condiciones o leyes objetivas que marcan la actuación de la política en las sociedades de clase. Y lo mismo decía Trotsky cuando señalaba que la lucha de clases era la ley suprema; es decir, cuando definía que los métodos de lucha en la guerra civil no los puede marcar ningún humanismo abstracto sino las realidades materiales de la propia lucha, so pena de sucumbir en ella. Algo que hace eco al propio Maquiavelo, que en El Príncipe recuerda que éste, al conducirse frente a sus amigos y súbditos, debe comportarse de acuerdo a la “verdad real y no los desvaríos de la imaginación”.

Gramsci también se refiere en estos textos, aunque más tangencialmente, al jacobinismo. Suele olvidarse que los jacobinos no eran los “guerreristas” de la revolución, lugar que correspondía a los girondinos (los que, a la vez, se revelaron como “conservadores sociales”(3). Sin embargo, el jacobinismo quedó históricamente identificado con el ala revolucionaria que se vio obligada a tomar medidas extremas en el momento más difícil de la revolución: “Los jefes lo repitieron sin cansarse: es un gobierno de guerra, y no se gobierna en tiempo de guerra como en tiempo de paz. Para asegurar la victoria, no basta decretar grandes medidas, sino que hay que aplicarlas revolucionariamente, es decir, por una autoridad que obre con la rapidez y el poder irresistible ‘del rayo’ (la definición es del propio Robespierre)”(4). Tales medidas ya forman parte del acervo revolucionario. Gramsci insistía en el carácter necesariamente violento de todo acto creador (ex novo) de una nueva sociedad, y reivindica ese aspecto de los jacobinos, a la vez que observa que la crítica a ellos (en su tiempo y también hoy) es en general conservadora (5). Trotsky sostenía lo mismo al afirmar que se podía llegar a una sociedad emancipada sólo por intermedio del puente de los métodos revolucionarios, los métodos violentos (jacobinos): “La dictadura de hierro de los jacobinos había sido impuesta por la situación sumamente crítica de la Francia revolucionaria (…) Los ejércitos extranjeros habían entrado en territorio francés por cuatro lados a la vez (…) A esto hay que añadir los enemigos del interior, los innumerables defensores ocultos del viejo orden de cosas, prestos a ayudar al enemigo por todos los medios” (Comunismo y terrorismo, p. 56).

En todo caso, cabe la crítica a los jacobinos en tanto “bonapartistas revolucionarios”, ya que no solamente tomaron duras medidas de represión hacia la derecha sino también hacia la izquierda. Así, ejecutaron a dirigentes de los enragés como Jean Roux y tantos otros, sin entender que al hacer eso se cavaban su propia fosa. Desde ya que rechazamos esa violencia contra las masas revolucionarias en función de los limitados objetivos de una revolución burguesa: nuestra posición está vinculada al carácter de la dictadura revolucionaria que defendemos (dictadura del proletariado) como la dictadura más enérgica sobre la clase enemiga, pero que al mismo tiempo debe ser la más amplia democracia para la clase revolucionaria. (6)

Así, maquiavelismo y jacobinismo son, dentro de determinados parámetros, necesidades inevitables en medio de la agudización de la revolución y la guerra civil, de las cuales ningún partido revolucionario puede prescindir, porque hacen a las características o leyes de la lógica de toda revolución.

Lo que sí es injustificable y contrario a los principios de autodeterminación de la clase obrera es que esos mismos métodos sean volcados sobre los explotados y oprimidos. En esto la revolución proletaria se diferencia tajantemente de sus precedentes, especialmente la revolución burguesa. Ese límite no se puede franquear: no se puede acompañar, y menos acríticamente, el “sustituismo revolucionario” que campeó sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado. El balance de las revoluciones ha demostrado que la liberación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos o no habrá emancipación posible. Como decía Rosa Luxemburgo, la revolución socialista es la primera en que las mayorías hacen la revolución en interés de esas mismas mayorías. O, según la definición de Lenin en el mismo sentido, la primera revolución realmente popular. 

El balance de la Comuna y las reglas de excepción que plantea toda guerra civil

Si Marx y Lenin prefirieron centrar su atención en las enseñanzas positivas de la Comuna, Trotsky estaba preocupado por marcar las ingenuidades y limitaciones de la experiencia, que le costaron su existencia. La Comuna invirtió demasiado tiempo en llevar adelante una elección municipal a finales de marzo de 1871, en momentos en que estaba cercada y amenazada. Organizar una elección en semejantes condiciones es considerado por Trotskyuna dispersión de esfuerzos inaceptable dadas las circunstancias. Trotsky también debate acerca de cuál era el verdadero órgano de representación de la Comuna, su organismo de poder. Y concluye que lo expresaba el Comité Central de las milicias populares encargadas de la defensa de la Comuna frente al asedio de los ejércitos francés y alemán (aunque ese comité, dirigido aparentemente por diletantes, nunca se terminara de asumir como tal).

Trotsky polemizó con Kautsky, que tenía una apreciación abstracta (y, en el fondo, reaccionaria) de la democracia revolucionaria, como si pudiese ponerse por encima de las determinaciones concretas de la lucha de clases y perdiendo de vista el contenido de clase y revolucionario que necesariamente tiene la dictadura proletaria. Contra Kautsky, Trotsky señala que cuando el proletariado se halla en una fortaleza sitiada debe jerarquizar las armas y poner todo al servicio de triunfar en la batalla, sin dar lugar a “romanticismos” que sólo pueden alejar a la clase obrera del triunfo. Eso se suele pagar carísimo: decenas de miles de comuneros fueron fusilados inmediatamente después de la derrota, lección histórica que pretendió dar la burguesía francesa a la clase trabajadora no sólo de su país sino de toda Europa y el mundo.

Sin embargo, uno de los aspectos en los que se resentía la visión de Trotsky es en haber aceptado los términos del debate planteado por Kautsky. Es decir, discutió en términos de la abstracta contraposición entre “dictadura” y “democracia”, sin subrayar que la dictadura del proletariado es una democracia de nuevo tipo en relación con los explotados y oprimidos, más allá de las medidas de excepción que se viera obligada a tomar en medio de la guerra civil contra el enemigo de clase. En esta discusión se perdía de vista que la dictadura proletaria es a la vez una democracia socialista, so pena de la clase obrera sea desalojada del poder, como ocurrió a la postre en la ex URSS. (7)

En todo caso, en Su Moral y la Nuestra y en la elaboración de los años 1930, Trosky había corregido ya algunas de sus unilateralidades "entusiastas" de comienzos de los años veinte, proveyendo con este texto una serie de criterios ineludibles a la hora de la política revolucionaria en una época de crisis, guerras y revoluciones como podría llegar a reabrirse al compás de la crisis histórica del capitalismo que estamos transitando. 
 
 
Notas:
 
(1) El filosofo positivista estadounidense Dewey, que fue juez en el proceso que organizó Trotsky para defenderse de las acusaciones de los juicios de Moscú, señalaba, con un argumento puramente formal, que en el texto de Trotsky estaba la contradicción que ponía como un fin un elemento que, en definitiva, era un medio: la lucha de clases. No entendió que Trotsky hablaba de otra cosa: del carácter de la lucha de clases como criterio supremo a la hora de analizar la correspondencia entre fines y medios en la revolución social

(2) Sobre el jacobinismo, recordemos que fue el punto más extremo de la Revolución Francesa, ycorrespondió a algo universal de toda verdadera revolución, burguesa o proletaria: la necesidad de aplicar métodos de excepción en duras condiciones. Sin embargo, en el caso de los Jacobinos, no dejaron de ser medidas extremas pero de la revolución burguesa, y, por lo tanto, por su propia naturaleza, con un fuerte contenido de sustituismo social, razón por la cual los mismos fueron criticados por Marx (quien, como señalara el marxista estadounidense Hal Draper, reivindicaba a otras corrientes de la revolución). También recordamos el clásico trabajo del anarquista trotskizante francés Daniel Guerin, La lucha de clases en el apogeo de la revolución francesa, donde señala que los jacobinos no solamente pegaron hacia la derecha sino también hacia la izquierda, a los enragés que reclamaban por la carestía de la vida y la falta de concesiones hacia las masas laboriosas.

(3) Como análisis histórico sumamente agudo y resumido de los avatares del poder jacobino en particular y de la revolución francesa en general y a tono ilustrativo de lo que venimos señalando, recomendamos leer La revolución francesa y el imperio (1787-1815), Georges Lefevbre, Breviarios, Fondo de Cultura Económico, México, 1986. 

(4) Lefevbre, ídem, pp. 117. 

(5) De entre muchas de estas críticas conservadoras podemos citar las del ex militante comunista y crítico liberal de las revoluciones francesa y rusa, Francois Furet, por no cita la de una de sus inspiradoras, la en el fondo también liberal, Hannah Arendt.   

(6) Un tema polémico a este respecto, que aflora en la crítica de Victor Serge a Trotsky, es el de la represión al levantamiento de Kronstadt en 1921. Ya hemos señalado en otra parte que la justificación para su represión, votada por unanimidad en el Congreso del Partido Bolchevique por todas sus tendencias, se comprendió siempre como un caso de extrema necesidad, de salvación de la revolución, una desgracia inevitable y no como una ley o virtud. Por otra parte, esos marineros de 1921 ya no eran los de 1917 (tenían mayor composición campesina), y lamentablemente fueron instrumentalizados por la contrarrevolución.

(7) Corrigiendo una aseveración equivocada que hicimos años atrás, en El renegado Kautsky Lenin era mucho más cuidadoso que Trotsky al abordar este debate, y se refería explícitamente a la contraposición entre democracia burguesa y democracia proletaria. Es decir, evitaba la mecánica oposición entre “dictadura y democracia” que había planteado Kautsky como fondo del debate.
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