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lunes, 29 de abril de 2013

ACTO 1º DE MAYO EN MAR DEL PLATA- DÍA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES


Acto del 1º de mayo de oposición de clase al gobierno de Cristina y la oposición patronal. Vení con el Nuevo MAS con las banderas de la independencia política de los trabajadores.

Vení con el Nuevo MAS al acto unitario que realizaremos este 1º de mayo en el Día Internacional de los Trabajadores junto a los compañeros de HIJOS, Votamos Luchar, el PO y el PTS. Nos juntamos a las 10hs en Edison y 12 de Octubre.

En pocos días más se cumplirá un nuevo aniversario del 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores. Este aniversario encuentra al país luego de diez años de gobierno kirchnerista, el que arrastra un deterioro creciente que tiene aire de “fin de ciclo”. Una inflación que golpea día a día el bolsillo de los trabajadores es el principal factor de descontento popular. A esto se suma la reiteración de catástrofes como las recientes inundaciones, por no olvidarnos de la de un año atrás en el ex ferrocarril Sarmiento, las que son fuente de un descontento masivo como subproducto del desastre que en materia de infraestructura están dejando los k.

Sin embargo, esta creciente bronca popular no está teniendo un canal de expresión por el lado de los trabajadores. El paro del 20 de noviembre pasado puso sobre la palestra nacional los reclamos de la clase obrera, en primer lugar el repudio al impuesto al salario. Pero a partir de ahí las direcciones burocráticas de la CGT Moyano y la CTA Micheli se borraron, no volviendo a anunciar una medida general (ahora hablan de hacer algo para el 15 de Mayo). Por su parte, el rol de las direcciones sindicales oficialistas viene siendo aun peor:mientras Caló se dedica a insistir que “no romperá con el gobierno” y no convoca a nada, la CTERA enrolada en la CTA oficialista de Yasky, dejó aisladas durísimas luchas del interior como los docentes neuquinos mientras que Baradel, con la excusa de la inundación, levantó traidoramente la lucha que venían llevando adelante los docentes de la provincia de Buenos Aires. En ausencia de medidas de lucha generales, el tope en paritarias que dispuso el gobierno se viene imponiendo, incluso mediante la trampa de aumentos supuestamente“mayores” pactados por 18 meses: un dibujo que permite mostrar un porcentaje más alto pero que se ajusta a los requerimientos de salario a la baja que exigió Cristina: ¡en vez de tener acuerdos renovables en seis meses, la burocracia sindical los pacta por 18!

En ausencia de luchas desde el lado de los trabajadores, en las últimas semanas vienen pesando los elementos de desborde al gobierno desde la derecha. La pugna en las alturas muestra el intento, tanto del gobierno como de la oposición patronal, de construir el año como meramente electoral. Se ha venido creando una circunstancia similar –aunque no igual todavía- al 2008, dónde una parte muy importante de la patronal se pasó a la oposición ante el intento del gobierno de aumentar los impuestos a las exportaciones agrarias. En esta oportunidad el motivo de fondo tiene que ver con que crecientes sectores de la burguesía consideran que el kirchnerismo ya agotó su ciclo y que ahora se trata de volvera un gobierno capitalista más normal que reestablezca el imperio pleno del libre juego del mercado: una suerte de retorno a los años 90, aunque adaptado a los tiempos que corren de crisis en la economía internacional.

Parte de esta disputa es la agenda que buscan imponer en el escenario político. Si en el 2008 el motivo fue la defensa de la ganancia de los productores agrarios, hoy se trata de impedir que el gobierno introduzca modificaciones institucionales y legales que cuestionen el ordenamiento legal liberal del país. Este es el contenido de los cacerolazos que vienen sucediéndose en el país como el ocurrido días atrás, que expresó a una multitud socialmente dominada por los sectores de clase media alta y pudiente del país.

También es falsa la propaganda oficialista de que sus reformas (ley de medios, o ahora reforma judicial) sería “en beneficio de las mayorías populares”… Esto no es así: el suyo es un gobierno 100% capitalista que se ha dedicado a estabilizar esta falsa democracia de los ricos los últimos diez años y beneficiado a los capitalistas mediante ganancias nunca antes vistas. Y que hoy se está dedicando a llevar adelante un creciente ajuste sobre el nivel de vida de los trabajadores en la búsqueda de mantener la competitividad y ganancias empresarias. Su cuestionamiento a determinados aspectos del ordenamiento liberal del país sólo se lleva a cabo en beneficio de una perspectiva de fortalecimiento del propio kirchnerismo, y de reafirmación de su rol de árbitro de los asuntos nacionales.

Uno de los pocos contrapuntos a esta realidad en las últimas haya sido la lucha por justicia para Carlos Fuentealba y Mariano Ferreyra. La primera más circunscripta a Neuquén, donde 10.000 compañeros y compañeras se volvieron a movilizar en este sexto aniversario, y a la campaña llevada adelante por nuestro partido. La segunda con un evidente mayor grado de instalación nacional, y que acaba de obtener un fallo de importancia aunque contradictorio,no solo porque no es la perpetua por la que luchamos, sino porque todavía no está firme la sentencia, lo que plantea seguir la batalla. En ausencia de grandes luchas obreras y populares, el año se construye cómo solamente electoral, con el intento de la oposición patronal -en sus dos variantes, de centroderecha y centro izquierda-, de capitalizar la crisis del kirchnerismo, y que esto no pueda ocurrir por la izquierda y los trabajadores.

Es aquí dónde se coloca el papel de la propia izquierda y los actos del 1ª de Mayo. Existen dos graves problemas vinculados a la pérdida de todo atisbo de independencia de clase de amplios sectores de la misma: un sector ya tiene un curso de adaptación total que los coloca, prácticamente, fuera de la izquierda: con una Vicky Donda (de Libres del Sur) no solamente de la mano de Binner que llamó a votar a Capriles en Venezuela, sino abrazada a cuanto gorila en el mundo hay: ¡esa “política que te gusta a vos” sólo es expresión de un asqueroso carrerismo con pocos antecedentes! Y lo del MST no es nada muy distinto: estar de la mano no sólo de Pino Solanas sino de “Lilita” Carrió, cuyo perfil encaja perfectamente en un gorilaje tipo la Revolución Libertadora de 1955, es de un curso que como bien caracterizamos en oportunidad de su alineamiento con la Sociedad Rural en el 2008, configura un caso de “socialismo liberal” del cual no hay retorno. Por otra parte, organizaciones como Marea Popular en la Capital Federal, con la excusa de “apoyar lo bueno y criticar lo malo” del gobierno kirchnerista, se caracterizan por un perfil estrechamente “anti-Macri” y por su cerrada negativa a participar de cualquier medida consecuente que se ponga en pié contra el gobierno de Cristina. Se trata esta de una corriente que más que de “izquierda independiente” es kirchnerista crítica y que de ninguna manera defiende una perspectiva de independencia política de los trabajadores de todo bando patronal.

¡Los invitamos entonces a todos a participar para hacer este 1º de Mayo un gran acto obrero y socialista en Mar del Plata! 
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lunes, 22 de abril de 2013

PREESTRENO EN MAR DEL PLATA DEL DOCUMENTAL "EN OBRA" SOBRE CARLOS FUENTEALBA


A 6 años del asesinato de nuestro compañero Carlos Fuentealba invitamos a la presentación este miércoles 24 de abril a partir de las 17hs en la Sala Silvia Filler (1º piso Rectorado de la Universidad Nacional de Mar del Plata, 25 de Mayo y San Luis) del documental "EN OBRA" sobre la vida y la militancia de Carlos Fuentealba .

Este documental, auspiciado por el INCAA, que recorre la militancia revolucionaria de Carlos Fuentealba desde su juventud en los 80 en la UOCRA hasta su asesinato en el año 2007 fue realizado por Damián Finvarb y Ariel Borestein, quienes estarán presentes en la proyección y en la charla- debate posterior.

Organizamos: Agrupación Carlos Fuentealba- Agrupación Ya Basta- Agrupación Tinta Roja- Agrupación Las Rojas- Nuevo MAS
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lunes, 20 de agosto de 2012

A 72 AÑOS DEL ASESINATO DE LEÓN TROTSKY, parte II


Una reflexión acerca de Su Moral y la Nuestra

Los fines y los medios, o la lucha de clases como ley suprema

 A continuación, y a modo de homenaje en el 72 aniversario del asesinato de Trotsky en manos de sicarios del estalinismo, presentamos una reflexión acerca de Su Moral y la Nuestra. La obra fue escrita en condiciones durisímas, de extremo aislamiento, en un mundo que pasaba por la noche negra del siglo como la llamó el propio Trotsky y que, para colmo, concluía cuando este se enteraba de la trágica muerte de su hijo Sedov en París en un confuso episodio también obra de Moscú. Se trata esta de una versión levemente modificada de un capítulo homónimo de un folleto de reciente edición, Ciencia y arte de la politica revolucionaria, del mismo autor de este artículo. 

Respecto de las complejas relaciones entre los medios y los fines de la acción política revolucionaria hay una extensa elaboración no solo en el marxismo, sino en la filosofía política en general. No nos sirve a los intereses de este artículo tomar la cuestión con esa amplitud, de modo que nos limitaremos a señalar que en lo que hace a la acción política revolucionaria, lo esencial es la dialéctica de tres elementos: los fines, los medios y el terreno material en el que se va a llevar adelante la pelea, tal cual lo presenta Trotsky en su obra, Su Moral y la Nuestra. 

El finalismo del marxismo  

Partamos de recordar que el marxismo tiene una tensión “finalista” en el sentido de que está recorrido por una perspectiva, la autoemancipación del proletariado y una sociedad realmente humana bajo el comunismo, libre de todas las relaciones de explotación y opresión características de la sociedad de clases.
El debate de los fines plantea el de los medios para alcanzarlos, la congruencia entre unos y otros. Es decir, la relación entre medios y fines y el criterio que preside esa relación. ¿Cuáles son los medios lícitos que la clase obrera puede y debe emplear para lograr su emancipación? Un largo debate ha cruzado al marxismo revolucionario a lo largo del siglo XX, entre otras cosas porque muchas veces medios que supuestamente llevaban a un fin terminaron llevando a otro muy distinto.

Por ejemplo, el proceso de industrialización forzosa en los años 30 bajo el stalinismo, que si bien desarrolló en cierto modo las fuerzas productivas del país, lo hizo de una manera tan unilateral que dio lugar, a la postre, a un proceso de acumulación burocrática que no sirvió a un progreso real en el sentido de la transición al socialismo (que, más bien, quedó bloqueada a partir de entonces). Es decir: esa industrialización, como medio, no se correspondió al objetivo de la socialización de la producción, y dio lugar a otro resultado.

Otro ejemplo que ya ha sido señalado es el del sustituismo social de la clase obrera a la hora de la revolución socialista; emprendimientos que terminaron en el fracaso que todos conocemos. Ha quedado históricamente establecido que a la hora de la revolución socialista y de la transición auténtica al socialismo, esta obra sólo la puede llevar adelante la clase obrera por intermedio de sus organizaciones, programas y partidos, o no será revolución socialista (lo mismo cabe para el proceso de transición que se inaugura una vez tomado el poder). Sin clase obrera no hay socialismo: considerada la primera como un “medio”, lo segundo es el “fin” y viceversa: la transición es un medio para la emancipación de la clase obrera. Repetimos para que se grabe en todas las cabezas tozudas del movimiento trotskista internacional, que no han criticado la concepción de que podría haber “estados obreros” aun con la clase obrera fuera del poder: si no hay clase obrera, si la clase obrera no está realmente en el poder, no se llega al fin del socialismo. De lo anterior se desprende la necesaria congruencia entre medios y fines, que hace al fuerte contenido finalista del marxismo revolucionario. 

La clase obrera no puede elegir el terreno de su lucha

Esta tensión finalista del marxismo no pudo obviar otra discusión concreta: ¿cuáles son los medios a implementar por la clase obrera y los revolucionarios en su lucha? Aquí es muy conocida la discusión de León Trotsky con Víctor Serge en defensa de los métodos empleados por los bolcheviques en el poder durante la guerra civil. En Su moral y la nuestra Trotsky reitera una y otra vez que la ley suprema para apreciar los medios es la lucha de clases. La experiencia y reflexión de los últimos años nos han convencido de que  Trotsky tiene razón. Los medios no solamente tienen relación con los fines, sino con el terreno material mismo en el que se libra la lucha. Es verdad que no es lo mismo una circunstancia de guerra civil que una de lucha política “pacífica”. Sin embargo, y como ya hemos visto, la lucha de clases no deja de ser siempre una guerra de clases, en todo caso de menor intensidad. La clase obrera, y los revolucionarios junto con ella, no podemos elegir los medios que más nos gustarían; actuamos bajo condiciones determinadas objetivamente que no han sido elegidas por nosotros, regidas por sus propias leyes, y que en general no alientan la caballeresca generosidad sino ser implacables, so pena de fracasar en la lucha. Los medios se relacionan dialécticamente tanto con los fines que estamos persiguiendo como con las leyes del terreno material desde el cual partimos; esta dialéctica debe ser apreciada en cada caso concreto de una manera que, en definitiva, sirva a los objetivos de la lucha del proletariado.

En las condiciones de una guerra civil, partir de la realidad y sus leyes tal como son es una condición de vida o muerte: no hay tal guerra que se pueda librar sin tomar rehenes, sin fusilamientos, sin elementos de justicia colectiva o social. ¿Es contradictorio eso con el fin comunista? De ninguna manera: el comunismo tiene un contenido profundamente humanista. Pero ese humanismo no puede perder de vista el terreno material de las cosas, la lógica misma de la guerra de clases en la cual estamos inmersos. No podemos darnos el lujo de perder la batalla en función no de criterios de humanismo comunista, sino de un falso humanismo abstracto que sólo servirá a nuestros enemigos. En la lucha de clases esa dialéctica de fines, medios y terreno material de la pelea debe comprenderse y asumirse, so pena de caer en la ingenuidad y, lo que es más grave, poner la lucha en riesgo de ser ganada por el enemigo de clase.

En Su moral y la nuestra, Trotsky parece dar dos definiciones contrapuestas de las relaciones generales entre medios y fines. En una parte señala que los fines justificarían los medios; en otra, afirma lo contrario: que el fin no justifica los medios. Sin embargo, se trata de una contradicción puramente formal, no de contenido (1). Porque en los casos de lucha de clases más extrema, el proletariado no puede elegir sus medios libremente. Por esto mismo dice Trotsky que la ley suprema para evaluar medios y fines es la lucha de clases. Y una lucha de clases redoblada impide hacer valer leyes morales abstractas por encima de la naturaleza misma sangrienta de la lucha.

Precisamente, Trotsky insiste en rebatir la idea de que pueda existir una moral por encima de la historia y la lucha de clases; sostiene que la moral está siempre históricamente determinada, que es un subproducto de la sociedad de clases de que se trate y no un valor “universal”. Por otro lado, la perspectiva del socialismo y el comunismo tienen una ética propia, que hace al logro de una sociedad donde imperen la igualdad, la libertad y la fraternidad entre todos los seres humanos. Pero estas “leyes éticas” también son históricamente determinadas y, además, las clases en pugna se apoyan en elementos de moral o ética diferenciados que se desprenden del sistema social por el cual se pelea. Por ejemplo, el egoísmo que segrega la libertad de mercado contra la solidaridad de la lucha obrera. 

Necesidad y virtud en la guerra civil

Sin embargo, ¿no sería lo anterior recaer en una concepción maquiavélica o jacobina, en una forma de política burguesa?(2). Trotsky responde a esto de dos maneras. Por un lado, es decisiva la naturaleza social real de los contendientes; esto es, si determinados medios se utilizan en función de la emancipación social de la clase obrera o no. Para Trotsky, la naturaleza social diferenciada de los contendientes lo era todo al respecto. Incluso señalaba que las medidas durísimas de represión de los bolcheviques en el poder sobre elementos burgueses (o influenciados por los burgueses) en el fondo sólo servían para ahorrar vidas proletarias, y en ese sentido el fin justificaba los medios. No otra cosa decía Gramsci cuando rechazaba un examen abstracto del problema y señalaba que todo dependía del fin efectivo al que conducía el medio.

Además, las circunstancias de guerra civil son circunstancias de excepción muy extremas que obligan, por necesidad, a aplicar determinados métodos y no otros: “La revolución clásica ha engendrado el terrorismo clásico. Kautsky está dispuesto a excusar el terror a los jacobinos reconociendo que ninguna otra medida les hubiese permitido salvar la República. Pero para nada vale esta justificación tardía. Para los Kautsky de fines del siglo XVIII (los jefes de los Girondinos franceses), los jacobinos personificaban el mal” (Terrorismo y comunismo, p. 55).

Queda claro que hablamos siempre de los enemigos de clase, de la burguesía, nunca de los métodos de la dictadura del proletariado en relación con la propia clase obrera, lo que ya es evidentemente otra cosa y nos pone en otra discusión, la crítica al jacobinismo desde la izquierda. Al respecto, remitimos a nuestra crítica al texto de Nahuel Moreno La dictadura revolucionaria del proletariado. Allí señalábamos que en condiciones normales de la dictadura proletaria deben regir ampliamente los métodos característicos de la democracia obrera (que siempre es una dictadura del proletariado sobre la burguesía, claro está). Los métodos de guerra civil deben ser empleados contra los enemigos de clase y sus agentes, nunca contra la clase obrera y los partidos que la representan legítimamente.
 
Allí agregábamos que Trotsky había introducido confusión en la segunda parte de otra obra, Terrorismo y comunismo (escrita a comienzos de los años veinte, y al calor de la pelea por sacar a Rusia de la desvastación en que la había dejado la guerra civil), al dejarse llevar por el “lado administrativo de las cosas” como le señalara oportunamente Lenin, pregonando el partido único, transformar los sindicatos en apéndices del estado, la militarización del trabajo y lindezas por el estilo. En las condiciones de devastación económica a la salida de la guerra civil, Trotsky creyó posible la aplicación de los métodos utilizados para organizar el Ejército Rojo a la misma, algo que de llevarse a cabo simplemente hubiera puesto en cuestión las bases mismas del Estado obrero. Militarizar a la clase obrera dejaría sin ninguna base real a la democracia soviética. Lenin, como es sabido, optó por lo opuesto: la libertad para los sindicatos de reclamar reivindicaciones obreras y la introducción limitada del mercado por intermedio de la NEP.

En todo caso, nunca debe olvidarse que los métodos de implacable lucha de clases, de guerra civil sobre las clases enemigas, se aplican siempre por las necesidades de la propia dictadura proletaria, pero nunca deben ser transformados en virtud: hacen a las características propias de un período de guerra civil que se le imponen a los revolucionarios. Pero la norma es trabajar siempre por la creciente ampliación de los márgenes de la democracia socialista.

En definitiva, como decía Clausewitz respecto de la guerra, el peor error que se puede cometer en ella es ser ingenuos: tiene una serie de reglas objetivas que le son propias y que no pueden desconocerse, so pena de ser aplastados. La tensión finalista del marxismo debe ser sostenida firmemente a lo largo de la guerra civil y los enfrentamientos. Pero eso no significa moverse con criterios abstractos y por encima de las determinaciones concretas, que fijan las reglas de juego y los medios a utilizar para combatir y vencer. Ya la sangre obrera vertida cuando la masacre en la Comuna de París mostraba que la clase obrera no debía ser ingenua. Trotsky insistía particularmente en esto en su balance de la Comuna, como veremos más adelante.

Los ríos de sangre que han corrido a lo largo del siglo XX no han hecho más que confirmar, a escala corregida y aumentada, esta lección. Sólo cabe subrayar una vez más que ese combate implacable debe estar realmente en manos de la clase obrera, sus organismos y partidos, y no de una burocracia que elevándose por encima de ella aplique esa violencia contra la clase obrera misma y no contra el enemigo de clase.  

Trotsky, Gramsci, los Jacobinos y Maquiavelo

Las reflexiones de Gramsci sobre Maquiavelo son particularmente aleccionadoras respecto de este tema. El marxista revolucionario italiano subrayaba que, contra lo que suele suponer, El Príncipe de Maquiavelo era un texto pensado no para conservar el poder existente, para defender las fuerzas conservadoras (como el Leviatán de Hobbes) sino, por el contrario, para trasmitir enseñanzas del arte de la política a los sectores progresistas ascendentes. Gramsci insiste que hay que tratar El Príncipe como un texto científico que da cuenta de las reglas de toda la política; en todo caso, de toda política en la cual todavía existen el conjunto de escisiones que caracterizan a la política burguesa. Por eso Gramsci señalaba que sería un error analizar a Maquiavelo por fuera de las condiciones de su tiempo histórico, en el que era imposible pensar en términos de la autodeterminación de las grandes masas.

Entre El Príncipe moderno de Gramsci y Su Moral y la Nuestra de Trotsky parece haber vasos comunicantes, relativos al abordaje de El Príncipe como texto de ciencia política en el sentido de las condiciones o leyes objetivas que marcan la actuación de la política en las sociedades de clase. Y lo mismo decía Trotsky cuando señalaba que la lucha de clases era la ley suprema; es decir, cuando definía que los métodos de lucha en la guerra civil no los puede marcar ningún humanismo abstracto sino las realidades materiales de la propia lucha, so pena de sucumbir en ella. Algo que hace eco al propio Maquiavelo, que en El Príncipe recuerda que éste, al conducirse frente a sus amigos y súbditos, debe comportarse de acuerdo a la “verdad real y no los desvaríos de la imaginación”.

Gramsci también se refiere en estos textos, aunque más tangencialmente, al jacobinismo. Suele olvidarse que los jacobinos no eran los “guerreristas” de la revolución, lugar que correspondía a los girondinos (los que, a la vez, se revelaron como “conservadores sociales”(3). Sin embargo, el jacobinismo quedó históricamente identificado con el ala revolucionaria que se vio obligada a tomar medidas extremas en el momento más difícil de la revolución: “Los jefes lo repitieron sin cansarse: es un gobierno de guerra, y no se gobierna en tiempo de guerra como en tiempo de paz. Para asegurar la victoria, no basta decretar grandes medidas, sino que hay que aplicarlas revolucionariamente, es decir, por una autoridad que obre con la rapidez y el poder irresistible ‘del rayo’ (la definición es del propio Robespierre)”(4). Tales medidas ya forman parte del acervo revolucionario. Gramsci insistía en el carácter necesariamente violento de todo acto creador (ex novo) de una nueva sociedad, y reivindica ese aspecto de los jacobinos, a la vez que observa que la crítica a ellos (en su tiempo y también hoy) es en general conservadora (5). Trotsky sostenía lo mismo al afirmar que se podía llegar a una sociedad emancipada sólo por intermedio del puente de los métodos revolucionarios, los métodos violentos (jacobinos): “La dictadura de hierro de los jacobinos había sido impuesta por la situación sumamente crítica de la Francia revolucionaria (…) Los ejércitos extranjeros habían entrado en territorio francés por cuatro lados a la vez (…) A esto hay que añadir los enemigos del interior, los innumerables defensores ocultos del viejo orden de cosas, prestos a ayudar al enemigo por todos los medios” (Comunismo y terrorismo, p. 56).

En todo caso, cabe la crítica a los jacobinos en tanto “bonapartistas revolucionarios”, ya que no solamente tomaron duras medidas de represión hacia la derecha sino también hacia la izquierda. Así, ejecutaron a dirigentes de los enragés como Jean Roux y tantos otros, sin entender que al hacer eso se cavaban su propia fosa. Desde ya que rechazamos esa violencia contra las masas revolucionarias en función de los limitados objetivos de una revolución burguesa: nuestra posición está vinculada al carácter de la dictadura revolucionaria que defendemos (dictadura del proletariado) como la dictadura más enérgica sobre la clase enemiga, pero que al mismo tiempo debe ser la más amplia democracia para la clase revolucionaria. (6)

Así, maquiavelismo y jacobinismo son, dentro de determinados parámetros, necesidades inevitables en medio de la agudización de la revolución y la guerra civil, de las cuales ningún partido revolucionario puede prescindir, porque hacen a las características o leyes de la lógica de toda revolución.

Lo que sí es injustificable y contrario a los principios de autodeterminación de la clase obrera es que esos mismos métodos sean volcados sobre los explotados y oprimidos. En esto la revolución proletaria se diferencia tajantemente de sus precedentes, especialmente la revolución burguesa. Ese límite no se puede franquear: no se puede acompañar, y menos acríticamente, el “sustituismo revolucionario” que campeó sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado. El balance de las revoluciones ha demostrado que la liberación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos o no habrá emancipación posible. Como decía Rosa Luxemburgo, la revolución socialista es la primera en que las mayorías hacen la revolución en interés de esas mismas mayorías. O, según la definición de Lenin en el mismo sentido, la primera revolución realmente popular. 

El balance de la Comuna y las reglas de excepción que plantea toda guerra civil

Si Marx y Lenin prefirieron centrar su atención en las enseñanzas positivas de la Comuna, Trotsky estaba preocupado por marcar las ingenuidades y limitaciones de la experiencia, que le costaron su existencia. La Comuna invirtió demasiado tiempo en llevar adelante una elección municipal a finales de marzo de 1871, en momentos en que estaba cercada y amenazada. Organizar una elección en semejantes condiciones es considerado por Trotskyuna dispersión de esfuerzos inaceptable dadas las circunstancias. Trotsky también debate acerca de cuál era el verdadero órgano de representación de la Comuna, su organismo de poder. Y concluye que lo expresaba el Comité Central de las milicias populares encargadas de la defensa de la Comuna frente al asedio de los ejércitos francés y alemán (aunque ese comité, dirigido aparentemente por diletantes, nunca se terminara de asumir como tal).

Trotsky polemizó con Kautsky, que tenía una apreciación abstracta (y, en el fondo, reaccionaria) de la democracia revolucionaria, como si pudiese ponerse por encima de las determinaciones concretas de la lucha de clases y perdiendo de vista el contenido de clase y revolucionario que necesariamente tiene la dictadura proletaria. Contra Kautsky, Trotsky señala que cuando el proletariado se halla en una fortaleza sitiada debe jerarquizar las armas y poner todo al servicio de triunfar en la batalla, sin dar lugar a “romanticismos” que sólo pueden alejar a la clase obrera del triunfo. Eso se suele pagar carísimo: decenas de miles de comuneros fueron fusilados inmediatamente después de la derrota, lección histórica que pretendió dar la burguesía francesa a la clase trabajadora no sólo de su país sino de toda Europa y el mundo.

Sin embargo, uno de los aspectos en los que se resentía la visión de Trotsky es en haber aceptado los términos del debate planteado por Kautsky. Es decir, discutió en términos de la abstracta contraposición entre “dictadura” y “democracia”, sin subrayar que la dictadura del proletariado es una democracia de nuevo tipo en relación con los explotados y oprimidos, más allá de las medidas de excepción que se viera obligada a tomar en medio de la guerra civil contra el enemigo de clase. En esta discusión se perdía de vista que la dictadura proletaria es a la vez una democracia socialista, so pena de la clase obrera sea desalojada del poder, como ocurrió a la postre en la ex URSS. (7)

En todo caso, en Su Moral y la Nuestra y en la elaboración de los años 1930, Trosky había corregido ya algunas de sus unilateralidades "entusiastas" de comienzos de los años veinte, proveyendo con este texto una serie de criterios ineludibles a la hora de la política revolucionaria en una época de crisis, guerras y revoluciones como podría llegar a reabrirse al compás de la crisis histórica del capitalismo que estamos transitando. 
 
 
Notas:
 
(1) El filosofo positivista estadounidense Dewey, que fue juez en el proceso que organizó Trotsky para defenderse de las acusaciones de los juicios de Moscú, señalaba, con un argumento puramente formal, que en el texto de Trotsky estaba la contradicción que ponía como un fin un elemento que, en definitiva, era un medio: la lucha de clases. No entendió que Trotsky hablaba de otra cosa: del carácter de la lucha de clases como criterio supremo a la hora de analizar la correspondencia entre fines y medios en la revolución social

(2) Sobre el jacobinismo, recordemos que fue el punto más extremo de la Revolución Francesa, ycorrespondió a algo universal de toda verdadera revolución, burguesa o proletaria: la necesidad de aplicar métodos de excepción en duras condiciones. Sin embargo, en el caso de los Jacobinos, no dejaron de ser medidas extremas pero de la revolución burguesa, y, por lo tanto, por su propia naturaleza, con un fuerte contenido de sustituismo social, razón por la cual los mismos fueron criticados por Marx (quien, como señalara el marxista estadounidense Hal Draper, reivindicaba a otras corrientes de la revolución). También recordamos el clásico trabajo del anarquista trotskizante francés Daniel Guerin, La lucha de clases en el apogeo de la revolución francesa, donde señala que los jacobinos no solamente pegaron hacia la derecha sino también hacia la izquierda, a los enragés que reclamaban por la carestía de la vida y la falta de concesiones hacia las masas laboriosas.

(3) Como análisis histórico sumamente agudo y resumido de los avatares del poder jacobino en particular y de la revolución francesa en general y a tono ilustrativo de lo que venimos señalando, recomendamos leer La revolución francesa y el imperio (1787-1815), Georges Lefevbre, Breviarios, Fondo de Cultura Económico, México, 1986. 

(4) Lefevbre, ídem, pp. 117. 

(5) De entre muchas de estas críticas conservadoras podemos citar las del ex militante comunista y crítico liberal de las revoluciones francesa y rusa, Francois Furet, por no cita la de una de sus inspiradoras, la en el fondo también liberal, Hannah Arendt.   

(6) Un tema polémico a este respecto, que aflora en la crítica de Victor Serge a Trotsky, es el de la represión al levantamiento de Kronstadt en 1921. Ya hemos señalado en otra parte que la justificación para su represión, votada por unanimidad en el Congreso del Partido Bolchevique por todas sus tendencias, se comprendió siempre como un caso de extrema necesidad, de salvación de la revolución, una desgracia inevitable y no como una ley o virtud. Por otra parte, esos marineros de 1921 ya no eran los de 1917 (tenían mayor composición campesina), y lamentablemente fueron instrumentalizados por la contrarrevolución.

(7) Corrigiendo una aseveración equivocada que hicimos años atrás, en El renegado Kautsky Lenin era mucho más cuidadoso que Trotsky al abordar este debate, y se refería explícitamente a la contraposición entre democracia burguesa y democracia proletaria. Es decir, evitaba la mecánica oposición entre “dictadura y democracia” que había planteado Kautsky como fondo del debate.
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domingo, 12 de agosto de 2012

COMIENZO DE UN JUICIO HISTÓRICO


Todos somos Mariano Ferreyra

El pasado lunes 6 comenzó finalmente el juicio oral a José Pedraza y al conjunto de la dirección de la Unión Ferroviaria por el asesinato de Mariano Ferreyra. El compañero, joven militante del Partido Obrero, fue asesinado por una patota de la burocracia ferroviaria el 20 de octubre del 2010, causa por la cual Pedraza está preso desde febrero del 2011. Simultáneamente, desde el nuevo MAS impulsamos el sábado 4 un acto obrero en la puerta de Firestone exigiendo la reincorporación de nuestro compañero Maxi. Dedicaremos este editorial a dar cuenta de la pelea por justicia para Mariano de los elementos que lo enlazan con la nueva generación obrera y estudiantil que emerge en nuestro país.

La burocracia sindical en el banquillo

Desde todo punto de vista, el juicio oral que acaba de comenzar es histórico. No hay prácticamente antecedentes de que uno de los dirigentes emblemáticos de la burocracia sindical argentina haya sido sentado en el banquillo de los acusados por sus acciones contra los trabajadores. La burocracia sindical no sólo ha dado lugar a entregadas monumentales, sino a la abierta responsabilidad en la desaparición de compañeros y compañeras trabajadores durante la dictadura militar (además de su complicidad con el accionar de la Triple A, que involucra al propio Hugo Moyano).

Pedraza es representativo de esa casta que usurpa la conducción de los sindicatos y que desde la izquierda revolucionaria llamamos burocracia sindical. Se trata de una verdadera capa social privilegiada que desde hace décadas monopoliza la representación de los trabajadores. A esto contribuyen muchos mecanismos; entre ellos, la estatización de los sindicatos establecida desde el primer peronismo a partir de 1946, a la que siguieron redes de complicidad con gobiernos y patrones.(1)

Eso es lo que hace tan difícil sacarse de encima a cada uno de los burócratas que permanecen décadas atornillados en las conducciones de los sindicatos, sean miembros de la CGT (de sus distintos pedazos) o de la CTA (en sus dos versiones). Ésta última en muchos casos no tiene nada que envidiarles en metodologías antidemocráticas; ver en esta misma edición la provocación escandalosa y policial montada por la burocracia del SUTNA en el acto en Firestone.(2)

Es la justa percepción popular de que se trata de un sector privilegiado y vendido a intereses extraños a los trabajadores, lo que hace de Pedraza un símbolo representativo de toda la casta sindical. Su historia es también bastante similar a tantos otros burócratas. Con un origen vinculado al Partido Comunista (esto no tan común en la Argentina, aunque tampoco excepcional), rápidamente evolucionó como mandamás de la Unión Ferroviaria. Como una suerte de “camaleón” que siempre caía bien parado, pasó de un sindicalismo más o menos “opositor” a la dictadura militar a la entrega privatizadora del ferrocarril y los negociados bajo el menemismo, para en la última década pasarse entusiastamente a las filas del kirchnerismo. En el camino quedaron decenas de miles de compañeros ferroviarios y la mayoría de sus conquistas históricas.(3). Incluso más: la familia de Pedraza reviste como parte empresarial en una serie de negocios que hacen a la gestión del propio ferrocarril. Sin ir más lejos, su esposa preside hasta el día de hoy el Belgrano Cargas.

Es esta ubicación social lo que pone a Pedraza (y al conjunto de la burocracia sindical) en la vereda de enfrente de quienes dicen representar: los trabajadores. De ahí que sean mortales enemigos del activismo independiente y la izquierda, que en los últimos años viene pugnando por recuperar los sindicatos para los trabajadores.

Esa circunstancia es la que llevó al asesinato de Mariano. Porque se colocó en la línea de fuego de la defensa de los intereses de los trabajadores tercerizados del ferrocarril, en la histórica pelea de dos años atrás contra la tercerización en el Roca. Luego de la privatización y para abaratar costos, muchas de las tareas anteriormente llevadas adelante por los ferroviarios (como el mantenimiento de vías y obras) fueron traspasadas a empresas tercerizadas con sus trabajadores en negro. Éstas, para colmo, son un pingüe negocio para los jerarcas sindicales, que las manejan en calidad de empresarios. Las luchas de los tercerizados cuestionaba esto, y de ahí que en su desesperación la burocracia de la Unión Ferroviaria llegara hasta donde llegó no solamente en defensa de sus negocios sino de su monopolio de la representación sindical en riesgo por el proceso antiburocrático que madura desde las bases, entre los ferroviarios (y más allá).

Con Pedraza, es el conjunto de la burocracia la que está en el banquillo. Porque más allá de matices, la dirección de la UF es representativa de una situación común al conjunto de la burocracia sindical argentina, y que el proceso de recomposición en curso está cuestionando. De ahí que aunque muchos pretendan disimularlo, o le hayan soltado la mano a Pedraza, es un llamado de atención para toda la casta burocrática de lo que le puede pasar si proceden de igual modo que Pedraza (hecho no es menor entre lo todo lo que pone en juego el juicio).

Ninguna confianza en los tribunales

Que se haya logrado sentar en el banquillo a Pedraza, y que el juicio se haya iniciado, es un primer triunfo en esta pelea. El lunes se llevó adelante una importante movilización frente a Comodoro Py en la que participó mayormente la izquierda con importantes delegaciones del PO y también del resto de las corrientes, entre ellas el Nuevo MAS, que nos quedamos haciendo el aguante hasta el final de la jornada. Pero también participaron delegaciones vinculadas al oficialismo, como la CTA Yasky y agrupaciones kirchneristas. Ya en la sala la representación fue aún más importante. Como defensa del hermano de Mariano, Pablo Ferreyra, participa el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), vinculado al kirchnerismo, así como se hizo presente casi todo el arco político-sindical de centroizquierda, incluyendo al propio Facundo Moyano, diputado por el Frente para la Victoria.

Así las cosas, se espera la presencia de 300 testigos y una duración de seis meses para el juicio oral. Como parte de la acusación (según informó Pitrola, dirigente del PO), la fiscal María Luz Jalbert aportó pruebas que incluso fueron más allá que lo que conocía la querella (CELS y María del Carmen Verdú, de la Correpi), en el sentido de la sistematicidad del plan asesino y de la directa participación de Pedraza en él. Héctor Heberling, dirigente de nuestro partido, también presente en las sesiones, nos cuenta que las nulidades presentadas por la defensa fueron rechazadas el martes 7, y el juicio está en pleno curso.

Sin embargo, queda una larga pelea por delante. Si bien el juicio marcha, ante la opinión pública Pedraza ya ha sido condenado, las nulidades han sido rechazadas y la acusación de la fiscal parece demoledora, estamos sólo ante la primera instancia; el fallo que pueda surgir de esta instancia será apelable a una segunda instancia e, incluso, podría llegar a la Corte. Es decir: se está frente a una dilatada batalla que no solamente va a depender de las evidencias, sino también de la marcha de los rumbos políticos en el país y, sobre todo, de una continuada presión con la movilización popular.

“Ni yanquis ni marxistas, peronistas”

El mismo lunes 6 Cristina hizo declaraciones acerca del juicio. Se atribuyó haber presentado el “testigo fundamental” de la causa y afirmó que “la bala que mató a Mariano rozó el corazón de Néstor” (en el sentido de que la preocupación que le generó habría ayudado a su deceso seis días después). Además, es sabido que el hermano de Mariano (Pablo) milita en las filas del kirchnerismo, razón por la cual el gobierno parece querer robarse los laureles de la posible condena a Pedraza.

Sin embargo, la realidad es mucho más compleja que esta puesta en escena. El gobierno kirchnerista nunca movió un dedo contra la burocracia sindical (más allá de amistades y enemistades con uno u otro sector de la misma), al punto que el propio Pedraza reviste en la nueva CGT oficialista. Incluso más: antes de su detención, era habitual verlo en actos del oficialismo, hasta compartiendo palcos con Néstor y Cristina. Es que la burocracia sindical sigue siendo una de las principales columnas vertebrales del peronismo, que continúa controlando la representación del movimiento obrero por intermedio de ella como ocurre desde su fundación, en mortal pelea con los sectores que la cuestionan desde la izquierda.

Como ya señalamos, esta situación tiene una historia que se remonta a varias décadas atrás. El propio peronismo surge como proyecto burgués preventivo para evitar una radicalización del movimiento obrero argentino (de ahí el cantito del subtítulo). Para esto se liquidó a Cipriano Reyes y el esbozo de su Partido Laborista ya en los primeros meses de gestión de Perón; para esto se cooptó la dirección de la CGT, y a partir de ahí y hasta nuestros días, el PJ monopolizó la representación sindical aun en medio de amplios cuestionamientos y riquísimas experiencias independientes, entre ellas la del clasismo de los años 60 y 70, y hoy, el surgimiento de una nueva generación obrera que se expresa entre los propios ferroviarios, en la alimentación, en el neumático, judiciales bonaerenses, gráficos, jaboneros, carne y varios gremios más.

Néstor y Cristina no han hecho más que continuar la tradición peronista, y en el terreno sindical se han comportado como perfectos conservadores, sin habilitar siquiera desde el punto de vista de una ley burguesa la libertad sindical que le reclama la CTA.

Esta misma complicidad es la que se está ensayando hoy con una política que podría ser la de soltarle la mano a Pedraza pero para conservar al resto de la burocracia sindical, incluso la de la Verde de la Unión Ferroviaria, que ha ajustado nuevos vínculos con el oficialismo bajo cuerda.

De Mariano a Maxi, una nueva generación militante

Pero la lucha por justicia para Mariano tiene otra simbología más. En él se expresa la emergencia en la última década de una nueva generación de militantes estudiantiles que integra las filas de las corrientes de la izquierda revolucionaria. Mariano representa en gran medida esa nueva generación que se ha comprometido a partir del Argentinazo, renovado las filas de la militancia de la izquierda y haciendo una enorme experiencia de lucha, por ejemplo, mediante el apoyo a las luchas de la clase obrera, como fue el caso en el que él cayó asesinado. Podemos recordar en los últimos años un sinnúmero de ejemplos en los que la militancia joven de las organizaciones de izquierda le ha hecho el aguante a las luchas obreras: el subterráneo de Buenos Aires, Fate, Kraft, los tercerizados ferroviarios y un larguísimo etcétera.(4)

Pero esto tiene otra significación más. Esta nueva generación es tanto estudiantil como obrera. Y esto es también lo que enlaza a Mariano con nuestro compañero Maxi Cisneros, despedido de Firestone. Porque como decíamos al comienzo de este editorial, está en curso un proceso de recomposición obrera que tiene como protagonista a esta generación obrera que en estos últimos años viene haciendo sus primeras experiencias. Una nueva generación que en distintos gremios se pone de pie contra la burocracia sindical y hace sus primeros rudimentos de experiencias política independiente (aunque esto último de modo más embrionario que el contenido antiburocrático). Mariano y Maxi están unidos así generacionalmente.

De ahí que en el acto que organizó el sábado 4 nuestro partido en la puerta de Firestone para revertir el despido arbitrario de Maxi estuviera tan presente la pelea por justicia para Mariano y la condena a Pedraza. Maxi contó ahí cómo la primera actividad que hicieron los compañeros que posteriormente darían lugar a la Naranja fue ir al acto que se estaba realizando el día de su asesinato.

Porque, además, los métodos de la burocracia también son universales. A modo de burda provocación, la dirección del neumático de Pedro Wasiejko se dedicó a filmar policialmente el desarrollo del acto, como para intimidar a los presentes y, sobre todo, para hacer una suerte de “cordón sanitario” para que no se acerquen trabajadores de la base de Bridgstone-Firestone al acto. Una maniobra realizada en connivencia con la empresa, que organizó la entrada y salida del personal por otro portón para que la base no participara. Claro que la maniobra tuvo patas cortas y desde el sábado no hay otro comentario en la fábrica que el acto que realizamos y cómo la burocracia se dedicó a filmarlo.

Las tareas del momento

En todo caso, Mariano, Maxi y todos los compañeros y compañeras de la nueva generación obrera están unidos en la pelea estratégica por recuperar los sindicatos para los trabajadores, barriendo a la burocracia sindical peronista e incluso yendo más allá: hacia una experiencia de independencia política de clase y el ingreso a militar en las organizaciones de la izquierda revolucionaria, como es el ejemplo de Mariano y también de Maxi.

Así, la lucha por justicia para Mariano y por la reincorporación de Maxi en Firestone, así como por la recuperación de nuevos sindicatos (se viene ahora la elección de los judiciales bonaerenses, entre otras) serán parte de las principales peleas del Nuevo MAS en el próximo período.

Notas

(1) Parte de estos mecanismos de estatización sindical es el descuento compulsivo a los trabajadores en su recibo de sueldo por parte de las empresas, dinero que recibe el Estado y es redirigido hacia los sindicatos. También los millonarios fondos de las obras sociales y las leyes que rigen el accionar de los sindicatos, que en nuestro país le dan la representación legal a una sola organización por rama de actividad.


(2) Tanto las burocracias de la CGT como las de la CTA se dedicaron siempre a identificar a los mejores compañeros para garantizar que los patrones los echen de sus lugares de trabajo. Este comportamiento antiobrero llega, en casos extremos como el de Mariano, al asesinato de luchadores.


(3) En los años 40 la Unión Ferroviaria era uno de los gremios más fuertes del país, con algo más de 80.000 trabajadores; hoy, a duras penas llega a una décima parte de esa cifra, tras una destrucción del sistema ferroviario contra la cual jamás se le oyó

levantar la voz.

(4) Agreguemos otros como, en su momento, las experiencias de apoyo de los movimientos piqueteros a las luchas de los trabajadores en Brukman, Zanon, Firestone, el Hospital Garrahan y el Francés, el subterráneo de Buenos Aires, entre otras, en las cuales tuvo participación destacada el FTC, y la compañera Elsa del Polo Obrero, gravemente herida en la jornada que fue asesinado Mariano. Son ejemplos de solidaridad obrera, estudiantil y popular de inmenso valor en directa oposición con el corporativismo que segrega la putrefacta burocracia sindical.

martes, 24 de julio de 2012

EL DESBARRANQUE REACCIONARIO DE LA FEB


Los aliados fascistoides de la CTA Micheli

En ocasión de una de las marchas de estatales en Mar del Plata llamada por la CTA-Micheli contra el desdoblamiento del aguinaldo (a la que asistieron organizaciones docentes como la FEB y UDOCBA), pudimos observar dos hechos que motivan esta nota: la participación de sectores de la policía en la marcha y el discurso ultra reaccionario de la secretaria general de la FEB en nuestra ciudad.

En primer lugar la asistencia de representantes de la policía vestidos de civil en la marcha, con pancartas repudiando el desdoblamiento del aguinaldo, leyendo un discurso y con policías uniformados haciendo de “escoltas” provocaron que desde algunos sectores de izquierda como el Nuevo MAS o el PTS repudiáramos en el acto dicha presencia. Cabe acotar que la participación de policías en la marcha contó con el auspicio y el aval de una corriente como el PCR (que tiene responsabilidad de codirección de la CTA Mar del Plata). Ante esta situación nos parece conveniente dejar en claro cuál es la posición de los marxistas revolucionarios en cuanto a nuestra concepción de las fuerzas represivas del Estado. Para ello queremos traer al ruedo una cita de León Trotsky de profunda actualidad: “El hecho de que los policías hayan sido elegidos en una parte importante entre los obreros socialdemócratas no quiere decir absolutamente nada. Aquí, una vez más, es la existencia la que determina la conciencia. El obrero, convertido en policía al servicio del Estado capitalista, es un policía burgués y no un obrero. ¿Acaso la sindicalización de la policía en Francia sirvió para que sus demandas "confluyeran con las de otros trabajadores"?. Por el contrario, sirvió para equipar de mejor armamento e instruir con nuevas técnicas represivas, fortaleciendo "el carácter irrevocablemente represivo del Estado capitalista". La posibilidad eventual de un compromiso efectivo de una parte de la policía para no reprimir a los trabajadores e incluso rebelarse ante esa orden, sólo es posible en una situación de lucha de clases aguda (es decir revolucionaria) que produzca el quiebre y descomposición del Estado y de sus instituciones coercitivas y la radicalización política y social de las grandes masas. Sólo bajo esas condiciones la clase trabajadora podría establecer un acuerdo favorable a sus intereses en pos de quebrar la cadena de mandos, suprimiendo la disciplina vertical de la alta oficialidad, debilitando así el poder represivo del Estado burgués, sobre la base de la movilización revolucionaria de las grandes masas, lo que presupone la autoorganización y el armamento obrero y popular, un gran factor de "persuasión" sobre las fuerzas represivas, mucho más realista que las campañas por la "sindicalización" en momentos de relativa "normalidad" de la lucha de clases.” (1)

Trotsky marca con absoluta claridad y profunda concepción marxista cuál es el rol de las fuerzas represivas, en particular en este caso la policía. Leemos esa cita de notable actualidad y recordamos inmediatamente que esa misma policía que estuvo en la marcha reclamando el pago del aguinaldo completo es la misma policía responsable del gatillo fácil sobre los jóvenes de las barriadas pobres, es la policía responsable de la desaparición del compañero Julio López y del asesinato de nuestro compañero Carlos Fuentealba, es la misma que maneja el negocio de la droga en los barrios, que cubre, apaña y permite la explotación de las mujeres a través de las redes de trata y el negocio de la prostitución, es la misma que reprime a los trabajadores en las marchas siendo la fuerza de choque del gobierno K en la represión a la protesta social y obrera. ¡Esta es la policía que la burocracia sindical de la CTA Micheli deja participar en las marchas y le abre el micrófono!. Muy por el contrario a este ejemplo, los marxistas revolucionarios sostenemos que (frente a la posición de algunas corrientes ex trotskistas como el MST acerca de que se debe levantar el planteo de “sindicalización de la policía” o del PSTU de Brasil,especialista en el apoyo a las huelgas policiales), la única estrategia de clase debe ser luchar por la disolución de las fuerzas represivas y por la autoorganización de los trabajadores que construyan todas las formas de autodefensa obrera y popular. Toda otra posición no es más que un vulgar reformismo y adaptación a las instituciones del capitalismo.

Por otro lado y vinculado a esto, denunciamos el discurso profundamente reaccionario de la secretaria general de la FEB (Federación de Educadores Bonaerenses), Irma Sánchez, quien defendió la presencia de la policía en el acto, justificó el gatillo fácil y ante la lógica reprobación que generó esto, dijo textualmente en su discurso: “Es preferible el gatillo fácil antes que la inseguridad que estamos viviendo, ustedes chiflan porque no les pasó nada”. ¡Este es el ejemplo de la descomposición de la burocracia!. No solamente en ocasión de esa marcha movilizó apenas a tres docentes (contándola a ella), teniendo la desvergüenza de plantear que “había que llenar las calles de docentes”, sino que defendió a rajatabla la represión del Estado hacia los mismos trabajadores y chicos pobres de los barrios. Tan escandaloso fue su discurso y tan de derecha que la misma burocracia sindical de la AJB (Asociación Judicial Bonaerense) presente en el acto se retiró indignada.Y no era para menos, justo en ese día se cumplían 35 años de la llamada “Noche de las Corbatas” en la cual las fuerzas represivas secuestraron y asesinaron a abogados de nuestra ciudad. ¡Este es el pensamiento reaccionario y de derecha de esta burocracia podrida que dice representar a los docentes!.

Por eso más que nunca desde el Nuevo MAS levantamos bien alto las banderas de disolución de las fuerzas represivas del Estado y el combate feroz contra todas las alas de la burocracia sindical y las corrientes oportunistas que les hacen el juego.

Notas:

1- LeónTrotsky,“¿Y ahora?, Problemas vitales del proletariado alemán” en La lucha contra el fascismo en Alemania, Editorial Antídoto
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miércoles, 30 de mayo de 2012

A 43 AÑOS DEL CORDOBAZO


Una gran experiencia que hay que poner al servicio de la nueva generación obrera

En junio de 1970, preso en el penal de Rawson, Agustín Tosco, dirigente de Luz y Fuerza de Córdoba y una de las figuras más destacadas del Cordobazo escribió: “Se me ha pedido que escriba un artículo sobre el Cordobazo. Creo que lo que hay que escribir sobre este hecho de real trascendencia histórica, especialmente para Argentina y América Latina, es un libro. Porque son muchas, variadas y complejas, distantes e inmediatas las causas que produjeron la circunstancia sociológica-política del Cordobazo”. Desde entonces se ha escrito mucho más que un libro, no sólo sobre las causas sino también sobre sus consecuencias. De ahí que a cuarenta y tres años de producida esta movilización semi-insurreccional es importante mantenerla en la memoria de las nuevas generaciones de luchadores obreros. Pero no puede ser una reivindicación a-crítica desligada de las tareas estratégicas que están planteadas para la vanguardia obrera actual.

La emergencia de la “nueva izquierda”

El Cordobazo abrió una nueva situación política en el país y puso en el centro de la escena a la clase obrera. La vanguardia surgida de sus filas, a diferencia de los actuales activistas, va a encadenar sus fuerzas y su acción a la experiencia que traían muchos viejos luchadores obreros de la Resistencia Peronista que a mediados de los 50 enfrentó al gobierno militar de Aramburu-Rojas y luego a Arturo Frondizi, que había llegado a la presidencia de la Nación con los votos peronistas. En este sentido, la actual generación de luchadores obreros debe partir de un nivel diferente (e inferior) en cuanto a experiencias políticas y sindicales.

Con el Cordobazo dio un salto la radicalización de esta nueva camada de luchadores que se iba forjando bajo el autoritarismo y la represión de las dictaduras de Onganía y Lanusse. Esta radicalización va a dar lugar al surgimiento de nuevas organizaciones de la izquierda revolucionaria y una nueva, aunque equivocada, interpretación del peronismo. A mediados de la década del 60, la Revolución Cubana comienza a proyectar su influencia sobre la juventud estudiantil y activistas fabriles, que comienzan a ver en la organización guerrillera el motor de la revolución. Estas organizaciones no tendrán influencia directa durante el Cordobazo. Pero luego se irán fortaleciendo, fundamentalmente la guerrilla peronista Montoneros y el frentepopulismo del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que significaron uno de los principales obstáculos para pelear por la autoorganización obrera y la independencia política de clase.

En este sentido, el trotskysmo, desde el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), dio una fuerte pelea política contra estas concepciones desde una óptica marxista, proponiendo la construcción de un partido obrero revolucionario. El PST se desarrolló a escala nacional como organización de vanguardia, implantado en los centros fabriles y el movimiento estudiantil, dirigiendo comisiones internas y cuerpos de delegados, codo a codo con los activistas de otras organizaciones (e hilvano aciertos y errores).

El activismo fabril, con fuertes características clasistas, que había dado sus primeros pasos en las grandes fábricas automotrices de Córdoba, como FIAT, Grandes Motores Diesel, Thompson Ramco, Káiser y Perkins, se fue extendiendo a los demás gremios. Logró ganar la dirección de sindicatos como el de los trabajadores del Ingenio Ledesma, el sindicato de Farmacia, el de Gas del Estado y el gremio del Calzado de Córdoba entre otros. Importantes seccionales como el SMATA de Córdoba y luego la UOM de Villa Constitución. Y comisiones internas de fábricas metalúrgicas, autopartistas, textiles y del vidrio.

El peronismo y las elecciones de 1973

El peronismo fue visto por la mayoría de los jóvenes activistas como una alternativa para avanzar hacia el socialismo. Los cantos de sirena del general Perón llegaban desde el exilio madrileño alabando a las llamadas “formaciones especiales” que desarrollaban la lucha armada, mientras hacia un guiño a la burocracia sindical y preparaba el terreno para su vuelta. Ante la magnitud del ascenso obrero, la burguesía se orientó hacia una apertura electoral, como válvula de escape que permitiera estabilizar al régimen. Las elecciones provocaron fuertes discusiones en la vanguardia obrera. Montoneros llamó a votar al peronismo y los sectores ultras como el maoísta Partido Comunista Revolucionario plantearon la abstención. Lo cierto es que el movimiento de masas se volcó hacia el proceso electoral, viendo en las elecciones la posibilidad de tener a Perón nuevamente en el gobierno. El PST propuso a Tosco y a Armando Jaime, dirigente de la CGT de Salta y miembro del Peronismo de Base, encabezar una lista de candidatos obreros que denunciara la trampa democrática-burguesa, y llamara a la movilización y la lucha por la independencia de clase y el socialismo. Tosco y Jaime se negaron y se perdió la oportunidad de nuclear, en forma unitaria, a la vanguardia desde una tribuna clasista. El PST, no obstante, presentó sus candidatos más representativos.

Con Perón en el gobierno, se consolida la reacción burguesa y comienza un nuevo ataque contra la vanguardia obrera. Que a pesar del giro represivo continuó luchando, mientras las bandas fascistas de la Triple A asesinaban a cientos de militantes de izquierda (ver en esta misma edición el homenaje a los compañeros asesinados en la “Masacre de Pacheco”).

Luego del Rodrigazo en junio de 1975, que produjeron las Coordinadoras Fabriles, independientes de los “cuerpos orgánicos” de la burocracia sindical, Isabel Perón en la presidencia será incapaz de resolver la crisis económica y contener el ascenso obrero. La burguesía y el imperialismo yanqui organizan entonces el golpe militar genocida de marzo de 1976, con la complicidad del partido radical y otros, contando también con sectores de la propia burocracia sindical peronista.

Hacia una nueva perspectiva obrera

Los límites políticos de aquella vanguardia setentista no pueden marcarse sin tener en cuenta las orientaciones de las principales organizaciones que actuaban en el seno del activismo fabril y otros sectores de trabajadores. En este sentido, como dijimos al principio, la guerrilla fue un permanente obstáculo en la pelea por la independencia de clase y el desarrollo de organismos de autoorganización obrera. “Hay que hacer volar el techo sindical”, decían los militantes de Montoneros, graficando con esas palabras que el salto de lo sindical a lo político era a través de la guerrilla. Por otra parte, la concepción guerrillerista presuponía un aparato militar que sustituía el rol de la clase obrera en la construcción de los organismos de poder obrero que fueran la dirección del proceso revolucionario. Todo eso para conducir a los trabajadores a confiar en el general Perón. El ERP, por su lado, también despreciaba el método asambleario como germen de la autoorganización de los trabajadores, realizando acciones militares alejadas de la realidad que vivían los obreros cotidianamente. Siguiendo la orientación del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), valiosos activistas obreros dejaron sus lugares de trabajo para internarse en el monte tucumano o preparar atentados contra jefes de personal o unidades militares.

Sin duda, la tarea de avanzar en la independencia de clase debe ser el norte de los jóvenes activistas que hoy se incorporan a la lucha contra la patronal y la burocracia.

Esta pelea en la actualidad tiene que tender a retomar los métodos que la vanguardia del Cordobazo llevó adelante. La huelga y la ocupación de las fábricas, en muchos casos con rehenes, fueron habituales en aquellos años. Si las actuales condiciones todavía son muy diferentes a las de cuatro décadas atrás, el hecho es que la actual generación de activistas debe tender a superar la conciencia “legalista”, así como la presión ejercida desde el derecho burgués y la sacrosanta propiedad privada.

Los jóvenes obreros de la etapa del Cordobazo se encontraban a menudo en las fábricas con compañeros más grandes que habían participado en alguna huelga o habían sido delegados de base en algún momento. Estos les trasmitían sus experiencias en la lucha contra la patronal y los dirigentes “vendidos”. De esta manera, la nueva camada de luchadores se fortalecía. Hoy, los nuevos delegados y activistas tienen que hacer su camino en otras condiciones. Sobre todo, porque ya no están aquellos “viejos” que los “aviven” en la pelea. La tarea es ardua y no siempre grata. Pero esta nueva generación surge en la etapa abierta por las rebeliones populares y en medio de la mayor crisis económica del sistema capitalista. Se abren entonces grandes posibilidades de recomponer a la clase obrera sobre otras bases políticas y sindicales.

La generación del Cordobazo se batió heroicamente hasta que fue prácticamente aniquilada por la represión. Tamaña lucha ha dejado experiencias que los luchadores, en la actualidad, tienen que conocer y balancear, para hacerla una herramienta más en el camino de la recomposición.
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lunes, 2 de abril de 2012

A 5 AÑOS DEL ASESINATO DE CARLOS FUENTEALBA

Todos a las calles para levantar las banderas clasistas de Carlos Fuentealba

El próximo 4 de abril se cumplen 5 años del fusilamiento de nuestro compañero Carlos Fuentealba mientras auxiliaba una y otra vez a compañeros y compañeras en medio de la represión, ayudándolos a subirse a los autos. Se quedó entre los últimos, expuesto. Lo hizo pese a que no había acordado con la moción de la dirección de ATEN de hacer el corte en Arroyito. Por respeto a la democracia de los trabajadores, porque lo había decidido la asamblea.

Carlos había mamado el clasismo cuando muy joven se incorporó al socialismo revolucionario impactado por la experiencia clasista de los obreros de la construcción de Neuquén, la del choconazo en los ‘70 y la caminata de Piedra del Águila a la capital neuquina en los ‘80. No dudó en sumarse a trabajar con el sindicato cuando la lista Naranja encabezada por Alcides Christiansen ganó la UOCRA. Estuvo a la cabeza de peleas bravas como resistir la intervención enviada por el servicio Gerardo Martínez a través del también servicio Leiva. Junto a los obreros de las Torres Rivas le puso el cuerpo. También estuvo en la Casa de Gobierno provincial nuevamente junto a Alcides con los desocupados en 1995. Con esos principios entró a la docencia, en la que ya como simpatizante del Nuevo MAS, volvió a poner sus ideas, su compañerismo y el cuerpo. La represión asesina del gobierno de Sobisch coincidió con la del gobierno kirchnerista en Santa Cruz donde el ministro Varizat pasó por arriba con su camioneta de varias compañeras que lo escrachaban.

A 5 años del asesinato de Fuentealba está preso Poblete, el autor material del disparo, pero Sobisch no sólo sigue libre sino que fue precandidato a gobernador de Neuquén en las pasadas elecciones en las que perdió la interna del Movimiento Popular Neuquino con Sapag.

La política llevada adelante por Aten y la Cocapre, impulsada por Sandra Rodríguez, compañera de Carlos, llevó la lucha por justicia a un callejón sin salida al ir detrás de los organismos de derechos humanos kirchneristas y la CTERA. La política “progre” K, a lo sumo, alcanza a algún que otro milico, pero garantizando que las represiones “democráticas” queden impunes. Ni De la Rúa, ni Duhalde están presos por los asesinatos del 20 de diciembre y los del Puente Pueyrredón. El mismo manto Kde impunidad cubre a Sobisch. Para los gobiernos progres democráticos, es un mal antecedente meter preso a un funcionario, ya que Ley Antiterrorista mediante, no saben cuándo se les puede ir la mano a ellos también a la hora de la represión de la protesta.

El otro problema de la política llevada adelante fue separar la lucha democrática de la lucha por los reclamos gremiales docentes. En pleno 2007 ATEN levantó la huelga por un acuerdo salarial cuando el objetivo debía ser profundizar la lucha para que cayera Sobisch, que estaba contra las cuerdas. Este año, sin ir más lejos, ATEN empezó las clases normalmente, con un vergonzoso acuerdo a fines de diciembre pasado, decidido entre las cuatro paredes burocráticas del plenario de secretarios generales. A 5 años del asesinato de Carlos, era una buena ocasión ligar la lucha contra el techo salarial K con la de cárcel a Sobisch. Pero la dirección provincial de ATEN no está dispuesta a luchar por ninguna de las dos causas.

En la reunión docente opositora nacional realizada en Neuquén se decidió impulsar paro y jornadas de lucha en todo el país. Desde la Agrupación Carlos Fuentealba, junto a otras agrupaciones de izquierda, impulsamos para el próximo 4  un acto clasista unitario contra el gobierno y la burocracia docente de la Ctera. 

Este 4 de abril todos a las calles en todo el país. Nos juntamos a partir de las 15hs en Mitre y San Martín

► ¡Compañero Carlos Fuentealba, presente!
► Cárcel a los responsables políticos y materiales de su asesinato
► No al techo salarial del gobierno de Cristina K y los gobiernos provinciales
► No al ajuste sobre los trabajadores
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jueves, 22 de marzo de 2012

ESTE 24 DE MARZO MARCHÁ CON EL NUEVO MAS


Marchemos contra el ajuste y la represión K.

Concentramos en Luro y San Juan a las 15,30hs.

Se acerca otro 24 de marzo. Nuevamente seremos miles en las calles para exigir juicio y castigo a los responsables políticos y civiles de la desaparición de 30.000 compañeros.

Peroe sta marcha a 36 años se da en una coyuntura particular del país. Es que el gobierno de Cristina K se ha propuesto hacer pasar un duro ajuste que le ayude a poner en orden las arcas del Estado, tratando de cuidar lo mas posible las ganancias empresarias en momentos de crisis internacional.

Los destinatarios de la "sintonía fina" kirchnerista no son otros que los trabajadores y sectores populares, a los cuales se les quieren imponer paritarias por debajo de la inflación, aumentos de los transportes y servicios públicos, etc.

Sin embargo las cosas no vienen fáciles para el gobierno. Si en algún momento pensó que el 54% era un cheque en blanco para hacer lo que quiera, lo cierto es que en los últimos meses se dieron una serie de hechos que han comenzado a mellar ese capital político. Desde la represión y el saqueo en Famatina, Belén, Tinogasta, etc, a la masacre de Once, lo que se ha venido pronunciando es un agudo giro a la derecha, mostrando el verdadero rostro del kirchnerismo: el de la defensa de los negocios de las multinacionales rapiñeras y la fiesta de subsidios a los empresarios amigos, garantizados con la "seguridad democrática" de la Gendarmería y las policías provinciales.

Ha sido la propia Cristina quien se ha puesto al frente del "capitalismo serio" argentino al lanzar un ataque gorila afirmando que "los docentes trabajan 4 horas y tienen 3 meses de vacaciones", por no aceptar la miseria salarial que ofrece el gobierno.

En el terreno de los derechos humanos, supuesto punto fuerte del kirchnerismo en su gestión, no le está yendo mejor. Es que la represión a los ambientalistas, la Ley Antiterrorista que criminaliza la protesta social, el espionaje de Gendarmería a través del proyecto X, se suman a los más de 5.000 procesados por luchar en estos años, como correlato necesario del ajuste.

Desde el Nuevo MAS llamamos a enfrentar el ajuste de Cristina. Nos movilizaremos para plantear la ruptura del techo salarial del gobierno y sus felpudos de la CGT y las CTAs. Llamamos a hacer una gran campaña por la reincorporación de Maxi Cisneros, activista despedido de Firestone por su actividad sindical y candidato a Secretario Adjunto por la Lista Marrón Nacional en las elecciones del SUTNA (Sindicato Único de Trabajadores del Neumático).

► Enfrentemos al ajuste K
► Basta de saqueo, espionaje y represión
► Reincorporación ya de Maxi Cisneros
► Derogación de la Ley Antiterrorista
► Aparición con vida de Jorge Julio López y Luciano Arruga
► Desprocesamiento a los más de 5.000 luchadores con causas por luchar
► Desmantelamiento de las redes de trata
► Aparición con vida de Marita Verón
► No mas muertes por abortos clandestinos. Aborto legal ya

martes, 20 de marzo de 2012

MARCHA EN MAR DEL PLATA A 36 AÑOS DEL GOLPE GENOCIDA CONTRA LA IMPUNIDAD DE AYER Y DE HOY

CONCENTRACIÓN: SÁBADO 24 DE MARZO A LAS 15,30HS EN LURO Y SAN JUAN PARA MOVILIZAR AL ACTO EN LURO E INDEPENDENCIA

* ¡Cárcel ya a todos los genocidas!
* ¡Inmediata apertura de todos los archivos de la dictadura!.
* ¡No a la impunidad de ayer y de hoy!

► EXIGIMOS AL GOBIERNO:

* Basta de ajuste, saqueo, espionaje y represión
* Derogación de la Ley Antiterrorista
* Aparición con vida de Jorge Julio Lopez y Luciano Arruga
* Desmantelamiento de las redes de trata
* Aparición con vida de Marita Verón.
* No mas muertes por abortos clandestinos. ¡Aborto legal ya!

►¡¡¡ 30000 COMPAÑEROS DETENIDOS- DESAPARECIDOS PRESENTES!!!


► Convocan:


* HIJOS Mar del Plata- RED Nacional

* Hermanos de desaparecidos y asesinados por razones politicas Mar del Plata

* CTA

* ATE

* NUEVO MAS

* AGRUPACIÓN DE TRABAJADORES CARLOS FUENTEALBA

* AGRUPACIÓN LAS ROJAS

* AGRUPACIÓN YA BASTA

* AGRUPACIÓN TINTA ROJA

* FRENTE DE ARTISTAS DEL NUEVO MAS

* PCR

* JCR

* CCC

* Libres del Sur

* PTS

* Juventud del PTS

* Agrupación Pan y Rosas

* Agrupación Marrón (trabajadores de la educación)

* PO

* MIR

* FPDS

* Organización de Izquierda
Revolucionaria
* Centro Cultural América Libre

* Memoria Portuaria

* Multisectorial de la Mujer

* La Alameda

* Foro Argentino de la Deuda Externa

* Periódico Político-Sindical El Mortero

* TER

* Centro de Estudiantes de Humanidades

* UNIDAD Humanidades

* CEPA-Corriente Estudiantil Popular Antiimperialista

* Centro de Estudiantes de Arquitectura y Diseño

* Grupo Académico.
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martes, 27 de septiembre de 2011

SE PROFUNDIZA EL MODELO "NACIONAL Y POPULAR"

Cada vez mas "nacional y popular" el modelo kirchnerista con Carlos Soria, gobernador electo por Río Negro.

Carlos Soria fue Ministro de Justicia y Seguridad de la provincia de Buenos Aires nombrado por Eduardo Duhalde en octubre de 1999, cargo en el cual estuvo dos meses para luego asumir como diputado nacional por esa provincia. Luego de la renuncia de Fernando De la Rua a la presidencia en 2001, Duhalde como presidente interino nombra a Soria al frente de la SIDE en los términos de la ley 25.520, cargo al que renunció en el mes de julio del año 2002, para postularse a la gobernación de Río Negro. Como titular de la SIDE está denunciado e investigado por su participacion en los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillan, aunque siempre se ha negado a declarar y también está acusado de encomendar a los servicios de inteligencia a espiar organizaciones sociales y elaborar informes destinados a justificar la represión, criminalizando la protesta social.

En la foto se lo ve departiendo en Bariloche con el criminal de guerra nazi Priebke, extraditado a Italia y condenado a prision perpetua por la matanza de las Fosas Ardeatinas en Roma.