martes, 28 de febrero de 2012

DECLARACIÓN DEL NUEVO MAS SOBRE LA CATÁSTROFE EN EL SARMIENTO

La catástrofe en el Sarmiento es responsabilidad de los empresarios y del gobierno kirchnerista.

Este miércoles 22 de febrero a las 8.33 de la mañana se produjo un trágico accidente en el ex ferrocarril Sarmiento (operada por la concesionaria TBA del holding COMETRANS de la familia Ciligliano) en la estación terminal de Once. 49 muertos y 550 heridos, 100 de ellos de gravedad, ha sido el dramático saldo del más grave accidente ferroviario en los últimos 80 años en el país.

La realidad es que a pesar de su enorme magnitud, el accidente ocurrido no debe sorprender. Es que la situación del sistema ferroviario en nuestro país es una vergüenza y un escándalo de desinversión y desidia por parte de las empresas privadas y el Estado, tal como acaba de declarar Rubén “Pollo” Sobrero, reconocido delegado del ferrocarril.

Inmediatamente ocurrido el accidente, comenzó el debate por las responsabilidades. Es conocido que en estas situaciones las autoridades enseguida intentan achacársela al maquinista de las formaciones (es decir, a los trabajadores). La realidad es que incluso en lo que hace a las causas inmediatas del accidente, la formación acababa de salir del taller de reparaciones, pero los frenos volvieron a fallar sólo un día después.

Como decíamos arriba, el accidente ocurrido no sorprende. Cualquier trabajador, usuario o estudiante que utilice los ferrocarriles cotidianamente para ir a trabajar o estudiar sabe del deplorable estado de los mismos. Los vagones, las estaciones, incluso las infraestructuras y vías, se encuentran en un estado calamitoso. Millones se ven obligados a viajar diariamente apretados como animales en un servicio que da muestras de un increíble abandono. Inclusive, las empresas concesionarias ni siquiera se toman la molestia de cobrar los boletos. Sistemáticamente los servicios son inferiores a la demanda con sus coches siempre sobrecargados.

Si los ingresos no vienen del cobro de los boletos, ¿de dónde salen? De los subsidios del Estado, que las empresas se embolsan a costa de la total falta de mantenimiento e inversiones. Es decir, de la calidad del servicio y la seguridad de los usuarios.

Pero además de la responsabilidad de los empresarios de las consecionarias, está la inmensa responsabilidad del kirchnerismo, que mantuvo todo el esquema de privatizaciones impuesto en los 90 por el menemismo, con funcionarios como Jaime, directamente cómplice en este escandaloso esquema de negocios, con dirigentes sindicales como Pedraza y Maturano (de la Unión Ferroviaria y La Fraternidad) cómplices en estos negociados.

El mismo gobierno de Cristina (que administra los subsidios y concesiones del ferrocarril) debería encargarse de hacer el seguimiento del mantenimiento e inversiones necesarias, el evitar que la operación del servicio de los ferrocarriles se transforme en lo que es: un enorme negocio que viene llenando a manos completas a determinados grupos económicos a costa de la seguridad y la vida de los sectores popular que deben utilizar habitualmente el ferrocarril.

Desde el Nuevo MAS repudiamos esta desidia, que provocó una catástrofe que podría haberse evitado, y nos solidarizamos con todas las familias de las víctimas y los heridos.

Exigimos que se tomen inmediatamente medidas categóricas: indemnización estatal a las familias de los muertos y heridos; nacionalizar bajo el control de sus trabajadores y usuarios todo el servicio del ferrocarril urbano (en primer lugar, de manera inmediata, al operador Cometrans de la ex Sarmiento); hacer renunciar a todos los funcionarios del área, comenzando por el titular de la Secretaría de Transporte, Juan Pablo Schiavi, y meter presos a los funcionarios y empresarios con responsabilidades directas en la catástrofe.

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